Última actualización: Marzo 18, 2024
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La mayoría de las personas llevan una vida sana con un solo riñón, pero es importante mantenerse sano y cuidar ese riñón.
Acerca de cómo se vive con un solo riñón
Hay diferentes formas en las que una persona puede tener un solo riñón. Un riñón solitario significa que tienes un solo riñón. Un riñón solitario funcional significa que tienes dos riñones, pero solo uno funciona.
La mayoría de las personas llevan una vida plena y saludable con un solo riñón. Sin embargo, es importante mantenerse lo más sano posible y cuidar el único riñón que tienes.
Causas
Las razones por las que una persona puede tener un solo riñón son las siguientes:
- Agenesia renal: cuando una persona nace con un solo riñón, o con un riñón solitario.
- Displasia renal: cuando una persona nace con dos riñones, pero solo uno de ellos funciona.
- Cirugía: es posible que a una persona le hayan extirpado un riñón durante una operación para tratar una lesión o una enfermedad como el cáncer.
- Donante de trasplante: una persona puede haber ayudado a alguien que lo necesitaba donándole un riñón a una persona que requería un trasplante renal. Una persona con falla renal puede recibir un trasplante de riñón porque sus riñones no funcionan lo suficientemente bien como para mantenerla con vida. Donar un órgano a alguien supone un regalo que salva vidas.
Complicaciones
En general, la mayoría de las personas con un solo riñón sano tienen pocos problemas. Sin embargo, algunas personas con agenesia renal o displasia renal pueden sufrir cierta pérdida de la función renal en etapas posteriores de la vida. Esto suele tardar 25 años o más en producirse. La pérdida de la función renal suele ser leve y no afecta a la esperanza de vida. La mayoría de las personas con un solo riñón llevan una vida sana y normal con pocos problemas. En otras palabras, un riñón sano puede funcionar tan bien como dos.
Puede existir un riesgo de padecer presión arterial alta.
Algunas personas también pueden presentar proteínas en la orina (albuminuria) o sufrir una pérdida progresiva de la función renal con el paso del tiempo (enfermedad del riñón). Por lo tanto, debes someterte a un control de la función renal al menos una vez al año.
Diagnóstico
Por lo general, las personas que nacen con un solo riñón no presentan síntomas. Es posible que nunca lleguen a saber que tienen un solo riñón. Sin embargo, algunas personas descubren que tienen un solo riñón por casualidad tras someterse a una prueba de diagnóstico por imagen, como una radiografía o una ecografía. También pueden descubrirlo tras una intervención quirúrgica por otra lesión o afección no relacionada.
Pruebas
Los profesionales de la salud comprobarán tu función renal mediante un sencillo análisis de orina y un sencillo análisis de sangre. La taza de filtración glomerular estimada (eGFR) es un análisis de sangre que evalúa la capacidad de los riñones para filtrar la sangre. La relación albúmina creatinina en orina (uACR) es un análisis de orina que detecta niveles elevados de proteína (albúmina) en la orina, lo cual es un signo de daño renal. Si se necesita más información, pueden realizarse otras pruebas (como una ecografía o una tomografía computarizada).
También debe medirse la presión arterial al menos una vez al año.
Tratamiento
Hay muchas cosas que puedes hacer para proteger tus riñones.
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Medicamentos
Las personas con un solo riñón que no padezcan una enfermedad del riñón ni ninguna otra afección no necesitarán medicación. Una persona con un riñón trasplantado deberá tomar medicamentos antirrechazo (inmunosupresores), que reducen la capacidad del organismo para rechazar un órgano trasplantado.
Si una persona desarrolla una enfermedad del riñón, se pueden utilizar uno o varios medicamentos para ayudar a ralentizar su avance. Dependiendo del tipo de enfermedad del riñón, estos medicamentos pueden incluir un inhibidor de la ECA o un antagonista de los receptores de la angiotensina (ARA), un diurético, un inhibidor de SGLT2 y/o un nsMRA.
Nutrición
La mayoría de las personas con un riñón sano no necesitan seguir una dieta especial. Sin embargo, la nutrición y una alimentación saludable siguen siendo aspectos importantes para tu salud. Una alimentación saludable suele consistir en consumir más frutas y verduras, así como alimentos menos procesados y lo más frescos posible.
Si te has sometido a un trasplante de riñón debido a una enfermedad del riñón o a una falla renal, es posible que tengas algunas restricciones. Quizás tengas que modificar tu alimentación si padeces alguna afección, como presión arterial alta o diabetes. Si tienes dudas sobre tu dieta, consulta a tu profesional de la salud o a un dietista titulado.
Ejercicio
El ejercicio físico es saludable y beneficioso para la salud. Sin embargo, es importante que las personas que solo tienen un riñón tengan cuidado y lo protejan de posibles lesiones. Esta recomendación se aplica a cualquier persona con un solo riñón, tanto a quienes han nacido con uno solo como a quienes han recibido un trasplante renal. Algunos profesionales de la salud consideran que es mejor evitar los deportes de contacto, como el fútbol americano, el boxeo, el hockey, el fútbol, las artes marciales o la lucha libre.
Llevar equipo de protección, como chalecos acolchados debajo de la ropa, puede ayudar a proteger el riñón de lesiones durante la práctica deportiva. Esto puede ayudar a reducir el riesgo, pero no lo elimina por completo. Habla con tu profesional de la salud si tú (o tu hijo) queréis practicar deportes de contacto. Siempre debes tener en cuenta los riesgos que conlleva cualquier actividad y valorar cuidadosamente si los riesgos superan a los beneficios.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan 150 minutos de actividad física a la semana, que pueden realizarse en cualquier intervalo; distribúyalos a lo largo de la semana. No confunda la actividad física con el ejercicio vigoroso. Cualquier tipo de movimiento corporal es beneficioso, incluyendo caminar, hacer jardinería, bailar o realizar las tareas domésticas. La clave está en encontrar algo que le guste y que se adapte mejor a usted.
Cómo prepararse para su cita
Preguntas que debes hacer
- ¿Me han hecho las pruebas de taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y uACR? Si es así, ¿cuáles son los resultados?
- ¿Tengo un peso saludable?
- ¿Mi presión arterial está dentro de los valores recomendados?
- ¿Tengo diabetes o prediabetes? En caso afirmativo, ¿mi A1C se encuentra dentro del rango recomendado?
- ¿Hay algún cambio que deba introducir en mi dieta?
- ¿Hay algo que pueda hacer para mantener mi salud general y la de mis riñones?

















