La gota refractaria provoca dolor en las articulaciones y es difícil de tratar.
- La gota refractaria es una forma poco frecuente de gota. Esta afección puede ser dolorosa y grave. Las personas con gota refractaria también pueden tener problemas renales.
- Los signos y síntomas de la enfermedad incluyen artritis crónica; articulaciones con hinchazón, enrojecimiento y dolor intenso, y tofos (bultos alrededor de las manos, los codos y otras partes del cuerpo). La enfermedad puede persistir a pesar del tratamiento.
- Las personas con gota refractaria podrían necesitar un tratamiento adicional para controlar su enfermedad.
La gota es una enfermedad en la que se acumula en el organismo un producto de desecho llamado ácido úrico. Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre, es procesado por los riñones y se elimina del organismo a través de la orina. Una pequeña proporción de ácido úrico también se excreta por los intestinos. En la gota, hay un exceso de ácido úrico en el organismo, ya sea porque el cuerpo produce demasiado o porque los riñones no pueden eliminarlo en la cantidad que deberían.
Hay muchos factores que pueden aumentar el nivel de ácido úrico en el organismo, entre ellos ciertos alimentos, otras enfermedades o determinados medicamentos. La deshidratación (beber muy poca agua) también puede aumentar la concentración de ácido úrico en la sangre.
Si los niveles de ácido úrico en el organismo son demasiado altos, es posible que no causen problemas de inmediato. Sin embargo, si los niveles de ácido úrico siguen siendo demasiado altos con el paso del tiempo, el exceso de ácido úrico puede acumularse y formar cristales por todo el cuerpo, especialmente en las articulaciones o los riñones. En algunas personas con gota, los niveles elevados de ácido úrico pueden reducirse si pierden peso o cambian de dieta. Sin embargo, en personas con gota refractaria, esta acumulación de ácido úrico puede continuar.
Los síntomas de la gota pueden incluir:
- Articulaciones inflamadas
- La piel alrededor de la articulación inflamada puede presentar un color rojo o morado
- Dolor o sensación de calor alrededor de la articulación
La gota suele aparecer con mayor frecuencia en la articulación del dedo gordo del pie (lo que se denomina “podagra”), pero también puede afectar a otras articulaciones, como los tobillos, las rodillas y las manos. Es importante conocer estos síntomas, ya que algunas personas pueden padecer gota aunque sus niveles de ácido úrico sean normales.
En la gota refractaria, los niveles de ácido úrico se mantienen elevados y estos síntomas (incluidas las articulaciones dolorosas e inflamadas) se vuelven crónicos. Los signos y síntomas pueden incluir
- Artritis crónica
- Dolor en una articulación que se intensifica
- Enrojecimiento e hinchazón en una articulación que empeora
- Dolor e hinchazón en otras articulaciones del cuerpo
- Bultos o nódulos en las manos, los dedos o los codos, y en otras partes del cuerpo. Estos están causados por depósitos duros de ácido úrico bajo la piel conocidos como tofos, que pueden ser graves, dolorosos y deformantes.
Las personas con gota refractaria tienen un mayor riesgo de padecer cálculos renales y enfermedad del riñón (cuando los riñones pierden función con el tiempo).
Diagnóstico de la gota
En una exploración física se comprobarán los signos y síntomas relacionados con la gota. Se analizarán los niveles de ácido úrico en sangre y orina. También se puede examinar el líquido de una articulación afectada para detectar cristales de gota.
Si estos signos y síntomas persisten con el tiempo, la causa podría ser la gota refractaria.
Un profesional de la salud también podría descartar otras enfermedades o medicamentos que puedan aumentar los niveles de ácido úrico en el organismo.
También se podrían examinar los riñones. Una estimación de la TFG (tasa de filtración glomerular) es una medida del funcionamiento de los riñones.
También pueden realizarse pruebas de imagen para detectar cálculos renales.
Tratamiento de la gota
La gota se puede controlar mediante cambios en la dieta, medicación y el tratamiento de otras afecciones que elevan los niveles de ácido úrico. La mayoría de los expertos recomiendan reducir los niveles de ácido úrico en sangre para mantenerlos por debajo de 6.0 mg/dL, con el fin de prevenir los ataques de gota.
Deben evitarse los alimentos y bebidas que contribuyen a aumentar el ácido úrico y a provocar la gota. Entre ellos se incluyen la carne roja, las vísceras, el marisco, la cerveza, las bebidas alcohólicas y los productos azucarados (especialmente los que contienen jarabe de maíz con alto contenido en fructosa).
También deben tratarse otros problemas de salud que aumentan el riesgo de gota. Entre ellos se incluyen la obesidad, la presión arterial alta, la diabetes (niveles elevados de azúcar en sangre) y el colesterol alto. Estas afecciones, especialmente la diabetes y la presión arterial alta, también pueden aumentar el riesgo de padecer una enfermedad del riñón.
Un profesional de la salud deberá revisar todos los medicamentos y suplementos. Algunos medicamentos también pueden aumentar los niveles de ácido úrico. Entre ellos se encuentran la aspirina, la niacina y ciertos medicamentos para la presión arterial denominados diuréticos (o “pastillas para eliminar agua”). Ciertos medicamentos antirrechazo que se administran tras un trasplante de riñón (como el tacrolimus) también pueden elevar los niveles de ácido úrico. Cualquier cambio en la medicación debe ser realizado por un profesional de la salud.
Es importante mantenerse bien hidratado y beber suficiente agua para ayudar a controlar los síntomas de la gota y reducir el riesgo de cálculos renales. Algunas personas tienen restricciones de líquidos debido a una afección médica, como la necesidad de diálisis o ciertas enfermedades cardíacas, por lo que la cantidad de agua o de líquidos en general debe consultarse con un profesional de la salud.
También se pueden utilizar determinados medicamentos para reducir los niveles de ácido úrico en el organismo. Estos medicamentos se emplean para prevenir futuros ataques de gota y evitar que la enfermedad se convierta en crónica. Entre los medicamentos utilizados para reducir los niveles de ácido úrico se incluyen el alopurinol (Aloprim, Lopurin, Zyloprim), el febuxostat (Uloric), el lesinurad (Zurampic), el probenecid (Benemid) y la pegloticasa (Krystexxa). El alopurinol y el febuxostat se consideran medicamentos de primera línea para prevenir futuros ataques de gota. Sin embargo, en el caso de la gota refractaria, los síntomas y los niveles elevados de ácido úrico (por encima de 6 mg/dL) pueden persistir a pesar del tratamiento. Por lo tanto, podrían considerarse otros medicamentos, como el lesinurad o el probenecid, para reducir los niveles de ácido úrico, aunque por lo general no se recomiendan para personas con ERC avanzada. La pegloticasa es un medicamento disponible para la gota refractaria grave que no mejora con otros tratamientos.
Si padece gota refractaria, es necesario seguir todos los pasos anteriores para ayudar a reducir los niveles de ácido úrico y los síntomas relacionados con la gota. Si los síntomas persisten a pesar del tratamiento, es posible que deba hablar con su profesional de la salud sobre su plan de tratamiento y sobre qué otros cambios en su dieta y medicación podría ser necesario realizar.
















