August 12, 2014
Perder peso puede ser un trabajo duro, pero no tiene por qué ser complicado. La gente tiende a subestimar la cantidad de comida que ingiere realmente, lo que puede contribuir al aumento de peso. Para las personas con enfermedad del riñón, ciertas restricciones dietéticas limitan las opciones de alimentos bajos en calorías, lo que añade otra dificultad a la lucha. Sin embargo, no todo son malas noticias, y la National Kidney Foundation está aquí para ayudarte a ganar tu batalla contra la báscula con cinco sencillos consejos para perder peso.
Antes de empezar una nueva dieta o un programa de ejercicio, consulta con tu profesional de la salud.
1. Anótalo
Intenta llevar un diario o un registro de todo lo que comes y bebes cada día. Incluye el tamaño de las raciones para que puedas identificar dónde y cuándo comes en exceso. Prueba a utilizar aplicaciones móviles para calcular cuántas calorías ingieres realmente cada día. Si estás siguiendo una dieta para la enfermedad del riñón, asegúrate de fijarte en los valores de potasio, fósforo y sodio, además de las calorías, los carbohidratos, las proteínas y las grasas. También puedes consultar los valores nutricionales de forma gratuita en Internet, visitando las tablas de alimentos del USDA.
2. Elabora un plan de entrenamiento
Es posible mantenerse activo durante las vacaciones a pesar de que las reuniones sociales ocupan gran parte de tu agenda. Anota tu actividad física con antelación y te resultará más fácil mantenerla. Intenta hacer al menos 30 minutos de ejercicio, cinco veces a la semana. De ese tiempo, al menos 10 minutos, dos o tres veces a la semana, deberían dedicarse a ejercicios con pesas ligeras. Para calcular las calorías quemadas, utiliza aplicaciones móviles, páginas web y tablas de referencia para obtener una estimación basada en tu peso y el tipo de entrenamiento.
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3. Haz cambios sencillos
Fíjate en los alimentos ricos en calorías que te gustan e intenta sustituirlos por alternativas con menos calorías. Por ejemplo, en lugar de freír tus platos favoritos, prueba a hornearlos, asarlos al horno o a la parrilla. Cambia los aderezos para ensaladas ricos en calorías por versiones más ligeras. Ten cuidado con los guisos en las fiestas navideñas: limítate a raciones más pequeñas y disfrútalos con menos frecuencia, ya que pueden tener un alto contenido en calorías, sodio y fósforo.
4. ¿Todavía tienes hambre?
Cuando se está a dieta, una queja habitual es no sentirse saciado. Cuando tengas hambre, prueba a comer ciertos tipos de alimentos que te sacien sin arruinar tu dieta. Céntrate en alimentos bajos en calorías y que te proporcionen una gran satisfacción al masticarlos. Estos aportarán volumen al estómago, lo que evitará que vuelvas a tener hambre poco tiempo después de comer. Las galletas saladas bajas en sal pueden ofrecerte el crujido que te apetece sin el elevado contenido en sal y grasa de las patatas fritas. Algunos ejemplos son los alimentos ricos en fibra, como la fruta fresca* y la verdura* (especialmente las que tienen semillas y piel), y las palomitas bajas en sal y grasa. Tres tazas de palomitas (hECHAS al aire o en el microondas, sin sal ni grasa) solo contienen unas 100 calorías y pueden resultar realmente saciantes. Si tienes una ingesta de líquidos limitada, intenta reservar parte de tus líquidos para tomarlos con tus tentempiés. Esto también puede ayudar a crear una sensación de saciedad.
5. Tómate las cosas con calma
Ten cuidado con los aperitivos del tamaño de un bocado, que suelen ser habituales en las fiestas. Si puedes comértelos rápidamente, lo más probable es que no te proporcionen mucha satisfacción al masticarlos. En su lugar, busca una bandeja de fruta y verdura fresca. La fruta y la verdura frescas suelen requerir más masticación. Esto puede ralentizar tu ritmo al comer y ayudarte a comer menos en general. Además, intenta saborear cada bocado.
*Si sigues una dieta con restricciones de potasio y/o fósforo, prueba estas sugerencias de frutas y verduras:
Verduras bajas en potasio (ración de 1 taza): lechuga iceberg, col cruda, pepinos, coliflor, cebollas, pimientos, rábanos, apio, zanahorias y vainas de guisantes chinos.
Frutas con bajo contenido en potasio: manzanas, mandarinas, uvas, piña (en su propio jugo si no es fresca), peras, arándanos, fresas (limitar a 1 taza al día), moras, frambuesas y ciruelas frescas (limitar a 2 ciruelas al día).
Para mantener la motivación, comparte tus progresos en la pérdida de peso con amigos y familiares. Sigue con los cambios saludables aunque al principio no veas resultados en la báscula. Estos son consejos generales para perder peso. Para obtener planes de dieta y ejercicio más personalizados, consulta con tu médico y tu dietista, quienes podrán aconsejarte en función de tus necesidades de salud específicas.
Un agradecimiento especial a Linda Ulerich, dietista titulada, por sus aportaciones a este artículo.


















