November 23, 2022
En 2010, cuando Stephenie Brown tenía poco más de treinta años, sufrió un accidente de moto que estuvo a punto de costarle la vida. Este traumático suceso le hizo replantearse el hecho de vivir lejos de sus amigos y su familia. Unos meses más tarde, regresó a casa, una decisión que cambiaría su vida para siempre.
La decisión de convertirse en donante de riñón en vida
Poco después de mudarse, Stephenie conoció a Chané, y las dos se hicieron inseparables en poco tiempo.
Stephenie siempre supo que Chané padecía nefritis lúpica. El lupus es una enfermedad autoinmune que hace que el sistema inmune se vuelva contra el propio organismo. La nefritis lúpica es un tipo de enfermedad del riñón causada por el lupus. El estado de Chané era estable, por lo que no influía demasiado en su amistad.
“Sabía que tenía nefritis lúpica, pero se encontraba bien. Entonces, un día, me llamó llorando. Me dijo: ‘He perdido la función renal’”, contó Stephenie. “Sabía que, si no recibía un trasplante, tendría que empezar con la diálisis”.
La familia de Chané se puso inmediatamente manos a la obra y se sometió a las pruebas necesarias para convertirse en donantes de riñón.
“A su madre la rechazaron. Luego rechazaron a su hermano porque tiene antecedentes de presión arterial alta”, explicó Stephenie. “Ni siquiera me lo pensé y le ofrecí mi riñón. Es mi mejor amiga y quería que viera a sus hijas graduarse en el instituto, ir a la universidad y casarse. Me pidió que lo pensara”.
Pero, una vez que Stephenie lo hizo, le asaltaron las dudas: ¿y si una de sus hijas necesitara un trasplante de riñón en el futuro? ¿Y si le pasara algo a ella durante el proceso?
“Fui a la iglesia y pregunté si eso era lo que debía hacer”, contó Stephenie. “Recé por unos riñones sanos y por mis hijas. Cuando me levanté, supe la respuesta. Me sequé las lágrimas y la volví a llamar para decirle que estaba segura al 100%”.
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Una compatibilidad casi perfecta

Stephenie inició el proceso de evaluación como donante vivo de riñón, que incluía rellenar un cuestionario en línea y hablar con un psicólogo, un trabajador social y el equipo de trasplantes.
“La evaluación exhaustiva fue pan comido. A finales de octubre, supe que era una donante casi perfecta”, explicó Stephenie. “Nos operaron el 23 de diciembre de 2016 y luego pasamos la Navidad juntas en el hospital”.
El trasplante fue un éxito y supuso la donación en vida número 200 que su hospital realizaba ese año.
Pero la posibilidad de que la nefritis lúpica de Chané reapareciera siempre estaba presente en sus mentes. “¿Qué probabilidades había de que el lupus atacara el nuevo riñón? Era una de mis mayores preocupaciones”, dijo Stephenie. “No había forma de saberlo”.
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Compartir su historia y concientizar sobre la donación de riñón

El nuevo riñón de Chané funcionó bien durante más de dos años. Entonces, la nefritis lúpica volvió con toda su fuerza. Los médicos hicieron todo lo posible por mantener la función renal de Chané, pero no pudieron salvarlo. En 2019 sufrió una falla renal total y comenzó con la hemodiálisis domiciliaria.
Ahora, Chané se centra en mantener su salud el mayor tiempo posible y en pasar tiempo con sus seres queridos, mientras que Stephenie encuentra consuelo en compartir su historia y concientizar sobre la enfermedad del riñón.
“Mucha gente tiene miedo de donar o incluso de plantearse la donación por lo que podría pasar. Yo soy la prueba viviente de que se puede donar un riñón y llevar una vida sana. Mi función renal, mi taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y mis niveles de creatinina son perfectos”, afirmó Stephenie. “Hay algunas cosas en las que hay que prestar más atención, pero se puede hacer”.
A pesar del triste desenlace, Stephenie no se arrepiente de haber donado su riñón, ya que pudo regalarle a Chané dos maravillosos años sin diálisis. Tiene pensado seguir luchando por las personas con enfermedad del riñón y concientizando sobre la donación en vida.
“Necesito que ella sepa que la quiero, que estoy a su lado y que siempre la defenderé a ella y a los donantes vivos”, afirmó Stephenie. “Hay miles y miles de personas que entran en la lista de trasplantes y fallecen antes de poder recibir un riñón. Podemos salvar muchas vidas si educamos a la gente sobre la donación viva”.
Una forma de contribuir a aumentar la donación renal en vida es mejorar el apoyo médico y económico a los donantes vivos. ¡Tú puedes ayudar a que esto sea posible! Pide al Congreso que respalde las medidas de protección para los donantes vivos.

















