Encontrar un riñón para mi hijo: la petición de toda una vida

October 25, 2018

Cuando el hijo de Bobbie Reed, Alex, se graduó en la universidad en 2013, ella tenía la sensación de que tenía el mundo a sus pies. Acababa de completar cinco años como deportista universitario en Penn State y se encaminaba hacia una carrera de éxito en la agencia de seguros de su familia. Durante esos cinco años, Alex recibió el visto bueno médico para jugar al béisbol sin que se le hiciera ninguna pregunta, por lo que cuando enfermó de repente dos semanas después de su graduación, fue toda una sorpresa.
 
Al principio, los médicos dijeron que la función renal de Alex estaba ligeramente afectada, pero que probablemente se recuperaría. Por desgracia, en octubre, Alex acabó padeciendo insuficiencia renal terminal y su médico le instó a someterse a diálisis y a iniciar de inmediato el proceso para entrar en la lista de espera de un trasplante de riñón.
 
A medida que el estado de Alex seguía empeorando durante el proceso de búsqueda de un donante, Bobbie asumió el papel de cuidadora y defensor de su hijo; y cuando Alex fue incluido en la lista de trasplantes, Bobbie puso inmediatamente en práctica su experiencia en ventas. “Mucha gente piensa que hay que salir a la calle, poner vallas publicitarias y llevar camisetas, pero yo no hice eso”, afirma. “Aproveché mi experiencia en ventas para idear un plan que me ayudara a encontrar un riñón para mi hijo”.
 
El enfoque de Bobbie fue más o menos así:

Hacer una lista.

Lo primero que hizo Bobbie fue hacer una lista. Pensó en todas y cada una de las personas, afiliaciones o asociaciones a las que pertenecía: políticos locales, colegios, empresas, amigos, familiares y mucho más.

Investigar.

Para cada entrada de la lista en la que Bobbie no conocía personalmente a nadie, llamó al lugar en cuestión y pidió el contacto adecuado al que dirigirse en relación con la búsqueda de un posible donante de riñón. De este modo, se aseguraba de que la ‘petición’ llegara a la persona adecuada y no se considerara correo basura.

Piensa con originalidad.

Bobbie se reunió con el profesor de diseño publicitario de una escuela de formación profesional local y le pidió que añadiera algo nuevo al plan de estudios: un programa que permitiera a los alumnos crear tarjetas informativas para distribuirlas entre posibles donantes, explicando cómo podían ayudar a Alex. Hacerlo no supuso ningún costo. Estos proyectos creativos ayudaron no solo a Bobbie y a Alex, sino también a los alumnos, que pudieron utilizarlos para ampliar sus portfolios.

Haz otra lista.

Cuando Bobbie sintió que había agotado todas las opciones, no se detuvo. En lugar de eso, volvió a examinar su red de contactos y se puso en contacto con otros posibles donantes a través de la consulta de su dentista, la sucursal del banco local e incluso el taller donde le cambiaban el aceite. También colaboró con su iglesia local, que publicó información sobre la solicitud en su boletín, así como con la Asociación de Antiguos Alumnos de Penn State, que publicó un reportaje sobre Alex.

Da siempre las “gracias”.

Cada vez que alguien publicaba un artículo o escribía algo en las redes sociales, Bobbie enviaba una carta personalizada agradeciéndoles su ayuda. También compartía esos artículos en sus propias redes sociales, tanto como “agradecimiento” como para difundir el mensaje entre aún más gente. Pedía a quienes veían la publicación en las redes sociales que la compartieran en sus perfiles, lo que aumentó exponencialmente el número de personas que se enteraron de la necesidad de Alex de encontrar un riñón.
 
El esfuerzo de Bobbie dio sus frutos el 12 de setiembre de 2015, cuando invitaron a Alex a una fiesta previa al partido en Penn State. John Hyde, el padre de uno de sus amigos, estaba a cargo de la barbacoa y le preguntó a Alex si necesitaba algo. Cuando Alex pidió un sándwich de desayuno, Hyde respondió: “¿Necesitas algo más? ¿Qué tal mi riñón?”.
 
Fue entonces cuando Hyde le contó a Alex que había visto las publicaciones de Bobbie en las redes sociales y que había iniciado el proceso para convertirse en donante ocho meses antes. En cuanto le dieron el visto bueno, le dijo a su hijo que invitara a Alex a la fiesta previa al partido para poder darle la emocionante noticia. La operación de trasplante tuvo lugar el 9 de noviembre de 2015 y fue un gran éxito.
 
 
Aunque no trabajes en ventas ni tengas experiencia en este ámbito, hay aspectos del proceso de Bobbie que pueden ayudarte a orientarte en la búsqueda de un donante, ya sea para ti o para un ser querido. Aquí tienes algunos consejos finales de Bobbie que se suman a los mencionados anteriormente:

No tengas miedo.

“¿Qué es lo peor que pueden decirte?”, dice Bobbie. “¿Que no?” 

Aprovecha los recursos de la National Kidney Foundation.

Un buen punto de partida es la página web de La Pregunta y el Regalo más Grande, en cuyo desarrollo colaboró la propia Bobbie. La página ofrece diversos recursos para ayudar tanto a pacientes como a donantes a conocer mejor el proceso de donación de riñón. Otro recurso excelente para obtener más información y respuestas a cualquier pregunta específica que puedas tener es la línea gratuita NKF Cares Hotline.

No te rindas.

La historia de Bobbie y Alex es la prueba de que las cosas suceden cuando y donde menos te lo esperas. 
 
Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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