May 20, 2020
Los síntomas de la COVID-19 resultaron difíciles de sobrellevar para Maryann Starick, una paciente con trasplante renal que llevaba cinco años, pero no tanto como la ansiedad que sentía ante la posibilidad de que la enfermedad le dañara el riñón.
Maryann, de 61 años y residente en Cleveland (Ohio), dio positivo por coronavirus el 30 de marzo.
La primera semana sufrió intensos dolores de cabeza y fatiga que la mantuvieron postrada en cama. La semana siguiente se deshidrató gravemente debido a los vómitos constantes, la diarrea y la fiebre. Y la tercera semana se quedaba sin aliento con facilidad incluso al dar los paseos más cortos. En total, tardó seis semanas completas en recuperarse, afortunadamente, íntegramente en casa.
“Creo que lo más duro fue la ansiedad de pensar que iría al hospital y no volvería a casa”, dijo Maryann. “No quería no volver a ver nunca más a mi familia. Hubo una noche en la que no pude dormir por el miedo. Incluso soñaba que me llevaban al hospital”.
El regalo de vida de su hermana
Maryann recibió un trasplante hace cinco años de su hermana, que fue su donante vivo. Necesitaba el trasplante porque padece nefropatía por IgA, que le diagnosticaron hace 13 años. Tres años antes del trasplante, sus riñones dejaron de funcionar y comenzó con diálisis peritoneal. No fue fácil con una adolescente aún en casa, pero se las arregló. Cambió de profesión para trabajar desde casa cuando recibió el trasplante. Como terapeuta ocupacional en un colegio, consideraba que pondría en demasiado riesgo su sistema inmune debilitado. Ahora es representante de atención al cliente en el sector de los cruceros.
A pesar de las precauciones, acabó contagiándose de COVID-19
Aunque ya trabajaba desde casa y siempre había sido cautelosa con respecto al riesgo de enfermar, aun así contrajo el coronavirus, muy probablemente de su marido, según explicó. Él estuvo enfermo con un cuadro leve similar a la gripe durante aproximadamente una semana justo antes de que Maryann contrajera la enfermedad. El médico de su marido decidió no hacerle la prueba, explicó ella, porque los síntomas eran muy leves y se recuperó rápidamente.
Pero desde su trasplante, tanto su marido como Maryann han seguido unas estrictas normas de higiene de manos. Era una persona activa, le gustaba pasear y disfrutaba de una buena vida, según cuenta. El distanciamiento social no era nada nuevo para ella. Se mantenía alejada de las aglomeraciones. Y desde que empezó a oír hablar de la COVID-19, intensificó esas medidas y solo hacía salidas ocasionales al supermercado. Incluso tiene una reserva de mascarillas de diálisis.
“Llevo semanas sin ir a ninguna tienda”, dijo. “Aunque la verdad es que me apetecería ir a algún sitio”.
Durante su episodio de COVID-19, Maryann perdió 18 libras, sobre todo porque apenas podía comer durante días y días.
“Me costaba mucho ir al baño”, explica. “Estaba muy débil”.
Han pasado siete semanas desde que dio positivo y acaba de empezar a trabajar a tiempo parcial desde casa. Por fin es capaz de caminar unas cuantas manzanas por su barrio sin quedarse sin aliento.
Su consejo para los demás
“Estoy muy agradecida por el apoyo de mi marido y mi familia durante toda mi enfermedad”, dijo.
Su consejo más importante para cualquier paciente de trasplante es buscar apoyo emocional durante estos momentos de miedo. Está agradecida a las numerosas enfermeras y al personal médico que respondieron a sus llamadas diarias con preguntas. De hecho, mientras luchaba contra el virus, recibía llamadas diarias, a veces hasta tres veces al día, de su equipo de médicos y enfermeras para ver cómo estaba.
“Haced muchas preguntas”, aconseja a otros pacientes. “Buscad todo el apoyo que podáis. Hablad de la ansiedad que provoca esta enfermedad. Yo escuché a las enfermeras y me ayudó mucho”.
Más información
La COVID-19 afecta a cada persona de forma diferente y resulta especialmente grave para los pacientes con trasplante renal. Es importante que tomes medidas para mantenerte a salvo y reducir el riesgo de contraer la COVID-19. Asegúrate de llevar mascarilla cuando salgas de casa. Mantén una distancia de al menos 6 pies con respecto a otras personas. Recuerda lavarte las manos con frecuencia y utilizar desinfectante de manos si no hay instalaciones para lavarlas. Evita tocarte los ojos, la boca y la nariz. Para obtener más información sobre las precauciones y consideraciones para los pacientes con enfermedad del riñón, los receptores de riñones y los donantes vivos, visita https://www.kidney.org/covid-19.

















