Gestionar la medicación cuando eres adolescente y padeces una enfermedad del riñón puede resultar complicado. Infórmate bien sobre tus medicamentos, establece una rutina, mantén el orden, comunícate con tu equipo sanitario y pide ayuda a un amigo.
Ser adolescente ya es difícil de por sí. Tener que lidiar con una enfermedad del riñón puede hacer que todo resulte aún más complicado. Probablemente estés tomando al menos un medicamento, quizá más. Recordar tomar los medicamentos todos los días y a la hora adecuada no siempre es fácil. Puede parecer que otras facetas de tu vida, como estar al día con tus amigos o con los deberes, se interponen en el camino. Una forma de ayudarte a sentirte lo mejor posible es aprender a gestionar tus medicamentos. Esto te ayudará a tomarlos de la forma correcta y a las horas adecuadas.
Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar:
Consejo n.º 1: Infórmate bien sobre tus medicamentos
¿Te acuerdas de esos exámenes en los que te piden que leas un texto y luego recuerdes lo que has entendido? Utilizar esas mismas habilidades puede ayudarte a comprender tus medicamentos.
- Lee las etiquetas de los frascos de tus medicamentos recetados.
- No dudes en hacerle preguntas a tu profesional de la salud, como: “¿Por qué estoy tomando estos medicamentos?”, “¿Para qué sirven?” o “¿Cuál es la forma correcta de tomarlos?”.
- Asegúrate de conocer las respuestas a estas preguntas para cada medicamento que tomes.
- Anota toda la información sobre tus medicamentos para poder consultarla más tarde.
Consejo n.º 2: Establece una rutina
Del mismo modo que tienes una rutina para llegar a tiempo al colegio y saber cuándo tienes que ir a la siguiente clase, crea una rutina para tomarte la medicación.
- Acostúmbrate a tomarte la medicación nada más despertarte, a la hora de comer o antes de acostarte.
- Una rutina te ayudará a mantenerte al día, así que asegúrate de encontrar horarios que se adapten a tu estilo de vida.
- Crea un horario visual para colgarlo en la pared o programa alarmas en tu móvil para que te recuerden cuándo debes tomarte la medicación.
- Comprueba si tu teléfono tiene una ‘app’ que te ayude a llevar un control de tu horario.
- ¡Hazlo divertido! Inventa un juego de memoria o una actividad que haga que la rutina resulte menos aburrida.
Consejo n.º 3: Mantén el orden
Para saber cuándo hay que entregar los trabajos y en qué asignatura tienes deberes, necesitas tus habilidades organizativas. Estas mismas habilidades pueden ayudarte a mantenerte organizado y a no perder el rumbo.
- Mantén siempre una lista actualizada de todos los medicamentos que tomas.
- Tu lista debe incluir el nombre del medicamento (marca comercial o genérico), la dosis que debes tomar, cuándo debes tomarlo y los motivos por los que lo tomas.
- Un pastillero puede ayudarte a mantenerte organizado. Hay todo tipo de pastilleros; algunos semanales tienen compartimentos más pequeños para cada día, de modo que puedes llevarlos fácilmente en el bolso o en el bolsillo.
Consejo n.º 4: Infórmate
Cuanto más te esfuerces por aprender algo, mejores serán tus resultados; como cuando estudias para un examen o buscas información para un trabajo. Esto también se aplica a tu rutina de medicación.
- Infórmate de todos los efectos secundarios de cada medicamento que tomes.
- Anota cualquier duda que tengas sobre tus medicamentos y los posibles efectos secundarios que te preocupen.
- Habla con tu médico y con tu familia sobre estas dudas para que te ayuden a entenderlas.
- Recuerda que conocer tu cuerpo y cómo te sientes te ayudará a sentirte lo mejor posible.
Consejo n.º 5: Comunícate
Hay días en los que te puedes sentir genial; pero otros días, no tanto, y eso está bien. La forma más fácil de sentirte lo mejor posible es hablar con quienes pueden ayudarte.
- Presta atención a tu cuerpo. Si notas que esos días malos están empeorando, o si tienes demasiados días malos, coméntaselo a tus padres o a los profesionales de la salud.
- No te lo guardes para ti. Si tienes una reacción adversa a un medicamento o la has tenido en el pasado, asegúrate de decírselo a tu profesional de la salud.
- No tengas miedo de decirle a tu equipo sanitario si te cuesta tomar la medicación o encontrar la manera de adaptarla a tu estilo de vida. Llevan mucho tiempo trabajando con jóvenes y pueden darte buenas sugerencias para ayudarte.
Consejo n.º 6: Pide ayuda a un amigo
Puede que no quieras que todo el mundo en el colegio se entere de todos tus asuntos, pero podría ser útil tener una ‘mejor amiga’ que te apoye. Esa persona puede:
- Entender cuándo te tomas la medicación y conocer tu rutina.
- Ayudarte a recordar si se te olvida.
- Ayudarte a estar atento a los efectos secundarios o a si no te comportas como de costumbre.
Todos los de tu edad tienen algo por lo que se sienten acomplejados (demasiado gordos, demasiado bajos, demasiado altos), así que intenta no sentirte solo. Puede que tus necesidades sean diferentes a las de tus amigos, pero todo el mundo tiene algo. Siéntete orgulloso de quién eres y de lo mucho más que eres capaz de gestionar que otras personas de tu edad. Tomar la medicación todos los días y a la hora indicada puede no parecer fácil al principio, pero con un poco de planificación y el apoyo de tu familia, tus amigos y tu equipo sanitario, gestionar tu medicación no te resultará tan difícil.



