September 22, 2025
Tomar la decisión
Muchas personas deciden convertirse en donantes de riñón en vida cuando un familiar, su cónyuge o un amigo sufre falla renal, con el fin de ayudar a mejorar la vida del receptor.
“Mi padre fue mi motivación. Padecía una enfermedad del riñón en etapa terminal. Mi hermana y yo nos ofrecimos voluntarias, pero mi padre se opuso rotundamente. Decía que nuestras vidas eran más importantes, pero nosotras teníamos muchas ganas de hacerlo”, explicó Tania Kasongo. “Tras hablarlo en familia, acordamos seguir adelante con el proceso de intercambio cruzado de riñón, ya que mi hermana y yo tenemos grupos sanguíneos diferentes al de mi padre. Tras las pruebas, decidimos que yo sería la donante”.
Otras personas, como Mariam Goodwin, no conocían a su receptor, pero aun así donaron de forma altruista.
“Hubo un número sorprendente de personas en mi entorno que se mostraron desconcertadas por mi decisión de convertirme en donante altruista de riñón. Agradecí mucho el apoyo de mis amigos y de los voluntarios de la National Kidney Foundation. Estas personas, al igual que yo, viven en el mundo de los riñones, así que me apoyaron durante todo el proceso”, afirmó Mariam. “Si no has visto cómo son la diálisis y la espera en la lista de trasplantes de riñón, convertirte en un donante vivo puede parecer una locura. Pero a mí me costó muy poco ayudar a otra persona a vivir sin estar atada a una máquina de diálisis”.
En el caso de Jennifer Brunes, la decisión de donar se produjo después de que el proceso de evaluación descartara a los hermanos de su marido.
“Le doné un riñón a mi marido. Teníamos dos hijos pequeños y estaba muy motivada para que se recuperara”, explicó Jennifer. “Al principio, uno de sus tres hermanos iba a donar, pero uno tenía un nivel de azúcar en sangre límite, otro se mostraba reacio y el tercero no reunía los requisitos médicos para donar. Yo soy donante universal, así que me hicieron las pruebas y resultamos compatibles”.
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El proceso de evaluación

Una vez que hayas decidido convertirte en donante, te someterás a una evaluación para garantizar que estás en condiciones físicas, económicas y mentales adecuadas para la donación.
“Me sorprendieron mucho algunas de las preguntas que me hicieron durante la evaluación”, comentó Jennifer. “Me preguntaron cómo me sentiría si el receptor no cuidara el riñón o si mi riñón no funcionara. Eran cosas en las que, la verdad, no había pensado en absoluto antes de iniciar el proceso”.
El proceso de evaluación de un donante vivo:
- Asesoramiento económico: El centro de trasplantes revisará tu situación económica y tu cobertura de seguro para asegurarse de que puedes permitirte la donación, ya que es posible que tengas que hacerte cargo de los gastos de desplazamiento, la pérdida de ingresos y parte de la atención de seguimiento.
- Evaluación psicológica: El personal se asegurará de que comprenda todos los riesgos y beneficios de la intervención quirúrgica para que pueda tomar una decisión informada.
- Examen médico: Te someterás a una gran variedad de pruebas para garantizar que estás físicamente en condiciones de donar.
- Pruebas de compatibilidad: Mediante un análisis de sangre se comprobará la compatibilidad entre usted y el receptor. Si no son compatibles, no se preocupe. Existen programas de intercambio de riñones entre parejas.
- Análisis de sangre adicionales: Estas pruebas detectan la actividad viral o enfermedades transmisibles como el VIH/SIDA o la hepatitis.
Donar con problemas de salud mental
La principal preocupación de Mariam era superar la evaluación psicológica, ya que padece ansiedad y depresión crónicas.
“El trabajador social del centro de trasplante se tomó más tiempo para explicarme el proceso, preguntándome si contaba con buenos mecanismos de afrontamiento y si recibía atención constante de un profesional de la salud mental”, explicó Mariam. “Hablé con el psiquiatra adscrito al centro de trasplante y agradecí su esmero por asegurarse de que esto no perjudicara mi salud mental de ninguna manera”.
Encontrar tiempo para donar
A Tania le preocupaba tener que ausentarse del trabajo y hablar de su salud con su jefa. Por suerte, su jefa se mostró increíblemente comprensiva y la puso en contacto con un amigo que le había donado un riñón a su mujer.
“Tengo una mentalidad de inmigrante, según la cual no se puede faltar al trabajo, así que me ponía nerviosa decirle a mi jefa que necesitaba tiempo para donar un riñón”, explica Tania. “Ella me presentó a una amiga que me puso en contacto con otra mujer en una situación similar. Es persa y entendía el aspecto cultural de no hablar de la propia salud. Contar con ese sistema de apoyo me ayudó”.
Las empresas también pueden demostrar su compromiso con salvar vidas a través de la donación de órganos uniéndose al “Living Donor Circle of Excellence”. Este programa ayuda a mitigar las barreras económicas que impiden la donación mediante la implementación de una política de recursos humanos que paga a los empleados al menos el 80% de su salario durante cuatro o más semanas de recuperación en caso de que se conviertan en donantes vivos.
Descubre cómo tu empresa puede facilitar que las personas digan “sí” a salvar una vida.
Mira: Campaña de anuncios de servicio público “¡Donante Vivo!”
Recursos sobre la donación en vida | Acerca de la campaña de anuncios de servicio público
Anuncio de interés público con David
Un cineasta que figura en la lista de espera para un trasplante recurre al humor para concientizar al público en una campaña de anuncios de interés público protagonizada por donantes vivos reales.
¿Cómo son la intervención quirúrgica y la recuperación?

La extirpación de un riñón conlleva los mismos riesgos que cualquier intervención quirúrgica importante, entre los que se incluyen:
- Dolor
- Infección
- Neumonía
- Daño renal
- Coágulos sanguíneos
- Colapso pulmonar
- Reacción alérgica a la anestesia
Jennifer sintió dolor y tuvo una mala reacción a la anestesia, pero no cambiaría esa experiencia por nada del mundo, ya que le permitió ver a su pareja sana y feliz.
“Soy corredora de fondo, así que pensé que la operación no sería gran cosa, pero contraje bronquitis justo antes de la intervención. Aún así pude donar, pero mi cuerpo ya estaba debilitado y agotado”, explicó Jennifer. “Pensaba que saldría del hospital al día siguiente, pero tuve una reacción terrible a la morfina y a la anestesia. Cuando me retiraron la morfina, me sentí mejor, pero seguí cansada y con la mente confusa durante unas semanas. Lo más duro fue no poder coger en brazos a mis hijos pequeños. Lo mejor fue visitar a mi marido cuando ya pude caminar y ver lo bien que estaba. Han pasado 17 años y nuestros riñones funcionan de maravilla”.
La recuperación es diferente para cada persona, pero suele durar entre cuatro – seis semanas. Mariam esperaba recuperarse en cuatro semanas, pero pronto aprendió a escuchar a su cuerpo y a tomárselo con calma.
“Cuando me desperté de la operación, estaba eufórica. Me sentía muy feliz, aunque tenía algo de dolor. Cuando la anestesia empezó a desaparecer, tenía muchas náuseas y no podía retener la comida. Físicamente no me encontraba bien, pero emocionalmente estaba muy feliz”, dijo Mariam. “Unas semanas después de la intervención, toda la adrenalina y la expectación habían desaparecido y solo quería volver a la normalidad. No podía retomar mi rutina habitual de ejercicio ni volver al trabajo. Era frustrante porque no dejaba de ponerme el listón demasiado alto y no lo alcanzaba. Estaba muy cansada y mis expectativas de recuperación no se ajustaban al ritmo real. Mi consejo es fijarse un listón muy bajo”.
Tania se hizo eco de ese sentimiento y recomendó a todas las donantes que se dieran un respiro y tiempo para recuperarse.
“Quería volver a casa para apoyar a mi padre, pero en realidad no me necesitaba después de la operación”, dijo Tania. “Tuve que dejar de dar clases de aeróbic por la incisión. Siempre nos exigimos demasiado o nos imponemos una presión artificial para hacer más de lo que somos capaces, cuando lo que deberíamos hacer es ser indulgentes con nosotros mismos para seguir adelante. Tómate tu tiempo y ten claro que, en lo que respecta a la donación de órganos, los aspectos positivos superan con creces a los negativos”.
Recursos para donantes

¿Has donado un riñón o te lo estás planteando? Estamos aquí para ayudarte.
- Registro Nacional de Riñones: Si te conviertes en donante registrado a través de un centro de trasplantes asociado al Registro Nacional de Riñones, podrías tener derecho al reembolso de los salarios perdidos y los gastos de desplazamiento relacionados con tu donación.
- Curso “Cómo Convertirte en un Donante Vivo”: Este programa te enseña todo lo que necesitas saber sobre la donación de un riñón, incluidos los beneficios y los riesgos, cómo iniciar el proceso de evaluación, la intervención quirúrgica, las consideraciones económicas y los aspectos emocionales de la donación.
- Comunidad de donantes renales de la NKF: Conéctate con otros donantes vivos a través de nuestro foro en línea seguro.
- NKF Cares: Llama al 855.NKF.CARES (855.653.2273) o envía un correo electrónico a nkfcares@kidney.org para hablar con un profesional cualificado y obtener respuestas a tus preguntas.
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