July 10, 2017
Los problemas oculares pueden aparecer sin ningún síntoma previo, incluso si padeces una enfermedad del riñón en etapa avanzada o falla renal. La presión arterial alta y la diabetes también pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades oculares. Por lo tanto, es muy importante que consulte a su nefrólogo (médico especialista en riñones) sobre sus ojos y si debería acudir a un especialista en la vista (ya sea un oftalmólogo, un médico especializado en enfermedades oculares y cirugía ocular, o un optometrista, un profesional de la optometría que puede realizar exámenes oculares y pruebas de visión, recetar gafas y detectar y tratar determinadas enfermedades oculares). Si tienes diabetes, debes acudir al oftalmólogo con regularidad. No cuidar tus ojos puede provocar una emergencia médica o ceguera permanente. La buena noticia es que, si tratas los problemas a tiempo, puedes salvar tu vista.
Problemas oculares habituales en personas con enfermedad del riñón o en tratamiento de diálisis

Ojos secos, enrojecidos y doloridos, con sensación de arenilla. Estos síntomas pueden deberse a una alteración del parpadeo y de la producción de lágrimas, lo que provoca sequedad ocular. El exceso de calcio y fosfato también puede depositarse en los ojos y causar irritación. Como se muestra en la imagen siguiente, la córnea, la conjuntiva y la esclerótica pueden verse afectadas. Puede ser de ayuda controlar los niveles de calcio y fosfato en sangre y mantener los ojos hidratados con gotas lubricantes. Hay otros problemas, además de la enfermedad del riñón, que pueden provocar estos síntomas, por lo que es necesario acudir a un oftalmólogo para determinar la causa exacta.
La retinopatía se produce cuando la diabetes y/o la presión arterial alta dañan los pequeños vasos sanguíneos de la retina. La retinopatía avanza con el tiempo y no presenta síntomas hasta que la visión se ve afectada. A veces, los vasos dañados forman tejido cicatricial que provoca un desprendimiento de retina. Un desprendimiento de retina puede provocar pérdida de visión o ceguera, y debe tratarse de inmediato. Si experimentas algún cambio repentino en la visión, como destellos de luz o manchas oscuras, acude al médico o al hospital de inmediato.
El glaucoma se produce cuando se acumula líquido dentro del ojo porque no puede drenarse correctamente. Esto provoca un aumento de la presión intraocular (PIO) en el interior del ojo. Esta presión adicional comprime los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al nervio óptico, situado en la parte posterior del ojo. El nervio óptico envía señales al cerebro, y el cerebro transforma estas señales en las imágenes que ves. Cuando se acumula demasiada presión en el ojo, el nervio óptico puede resultar dañado. Este daño ralentiza o detiene las señales que llegan al cerebro y puede provocar una pérdida parcial o total de la visión. La presión arterial alta y la diabetes pueden ser factores de riesgo de glaucoma. La diálisis también puede provocar cambios en la presión intraocular.
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Detección de problemas oculares
Un examen ocular determinará tu capacidad visual y si padeces alguna enfermedad ocular. Si hay algún problema, tu oftalmólogo podría derivarte a tu médico de cabecera. Si tu oftalmólogo es un optometrista, es posible que te derive a un oftalmólogo. Informa inmediatamente a tu equipo sanitario si presentas:
- Visión borrosa, doble o nublada
- Dolor o presión en uno o ambos ojos
- Dificultad para ver cosas con el rabillo del ojo
- Luces flotantes o destellos
- Manchas oscuras
Cómo mantener los ojos sanos
Controlar la presión arterial alta y la diabetes es importante para tus riñones y tus ojos. Sigue las recomendaciones de tu médico en cuanto a dieta, ejercicio y medicación. Controla tus niveles de glucosa y tu tensión arterial según te haya indicado tu médico. Deje de fumar: fumar aumenta el riesgo de padecer cataratas y glaucoma. Asegúrese de que cualquier medicamento que tome para los ojos o por cualquier otro motivo sea en la dosis adecuada. La enfermedad del riñón y la falla renal pueden afectar a la forma en que los medicamentos actúan en su organismo; por lo tanto, muchos medicamentos deben administrarse en una dosis especial para personas con función renal reducida o para quienes se someten a diálisis.
La buena noticia es que, si te sometes a revisiones oculares periódicas, puedes ralentizar o detener el avance de las enfermedades oculares e incluso prevenir la ceguera.

















