5 mitos comunes sobre la prevención de la enfermedad del riñón

January 26, 2018

No todos los consejos de prevención son iguales y, aunque beber agua con regularidad y llevar una dieta saludable siguen siendo excelentes pautas, algunos mitos sobre la prevención han cobrado demasiado impulso. Estamos aquí para aportar claridad entre tanta confusión y ayudarte a mantenerte al día en la prevención de la enfermedad del riñón.

Mito n.º 1: El fosfato de sodio puede desintoxicar los riñones

El fosfato de sodio se utiliza para limpiar el colon antes de una prueba, y en forma de comprimidos puede servir para tratar el estreñimiento. El fosfato de sodio también se utiliza en alimentos procesados para mantenerlos frescos. ¡Pero desde luego no desintoxica los riñones! De hecho, tomar fosfato de sodio como medicamento puede ser peligroso para las personas con enfermedad del riñón.


Por otro lado, el bicarbonato de sodio (también conocido como bicarbonato de sodio) resulta útil para algunas personas con enfermedad del riñón. En su caso, el bicarbonato de sodio reduce la acidez de la sangre, lo que frena la progresión de la enfermedad del riñón. Sin embargo, ¡las personas con riñones sanos NO deben ingerir bicarbonato de sodio! Úsalo simplemente para darte un relajante baño de pies o mézclalo con vinagre para desatascar un desagüe rebelde.

Mito n.º 2: El zumo de arándano rojo previene o cura las infecciones del tracto urinario

El zumo de arándano rojo, que durante mucho tiempo se ha considerado un remedio casero para las infecciones del tracto urinario, cuenta con un grupo de seguidores incondicionales que lo ven como una bebida mágica, aunque no sea precisamente deliciosa. Aunque el zumo de arándano rojo tiene propiedades ácidas que ayudan a eliminar los gérmenes de la vejiga, las pruebas no son lo suficientemente sólidas como para afirmar que pueda prevenir o curar las infecciones del tracto urinario. ¿Cuál es la opción más segura? No te dejes llevar por tus gustos y consulta a tus profesionales de la salud para conocer el mejor tratamiento. ¡Tratar las infecciones del tracto urinario a tiempo y de forma adecuada SÍ previene la enfermedad del riñón!

Mito n.º 3: La hidratación es la clave para la prevención

Aunque beber suficiente agua es una forma estupenda de cuidar tu salud diaria, es solo una de las formas de mantener los riñones sanos. Hay quien piensa que cuanta más agua beba, mejor, pero se puede beber demasiada agua, lo que puede provocar una disminución de los niveles de sodio en sangre. Por eso, aunque beber agua es importante para mantener el cuerpo sano y en forma, no te excedas y no confíes únicamente en la hidratación.

Mito n.º 4: La papaya es la única fruta que necesitas

A menudo elogiamos la papaya por su alto contenido en vitamina C. También se afirma que la papaya ayuda a controlar los niveles de creatinina en sangre y alivia los calambres musculares, pero no hay estudios en humanos que lo demuestren. A veces, un exceso de algo bueno puede tener consecuencias inesperadas, y un exceso de vitamina C puede provocar cálculos renales. ¿Conclusión? ¡Come papaya con moderación y no te olvides de otras frutas!

Mito n.º 5: Las vitaminas y los suplementos mejoran la salud renal

Muchas personas recurren a los suplementos a base de hierbas para mejorar su salud. Puede que un amigo te recomiende uno, o que un familiar confíe ciegamente en un producto que utiliza a diario. Pero si padeces una enfermedad del riñón crónica, es importante que tengas cuidado.

Una idea errónea muy extendida es que “natural” significa automáticamente “seguro”. Además, a diferencia de los medicamentos con receta y de venta libre, los suplementos a base de hierbas no están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) antes de su comercialización. Esto hace que sea difícil saber exactamente qué contiene un producto o cómo puede afectar a tu salud.

Entre los riesgos de los suplementos a base de plantas se incluyen:

  • Interacciones con otros medicamentos: los suplementos a base de hierbas pueden interactuar con los medicamentos recetados, lo que puede reducir su eficacia o aumentar el riesgo de efectos secundarios perjudiciales.
  • Contaminantes ocultos: Se ha descubierto que algunos productos contienen sustancias peligrosas como plomo, mercurio o arsénico.
  • Ingredientes nocivos para los riñones: Ciertos remedios a base de plantas pueden contener ingredientes que se sabe que dañan los riñones.

Más información sobre los suplementos a base de plantas y la enfermedad del riñón. 

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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