De hablar de deportes a hablar de riñones: Megan Connolly, presentadora del programa de entrevistas de la WWE, regala la vida

October 17, 2023

Megan Connolly (también conocida como Megan Morant), copresentadora de los programas “Raw Talk”, “SmackDown LowDown” y “The Bump” de la WWE, tiene otro título que añadir a su impresionante currículum: ¡donante vivo de riñón! 

Sigue leyendo para descubrir cómo la presentadora de la WWE se animó a donar un riñón y cómo tuvo un impacto positivo no solo en una vida, sino en cuatro. 

La llamada a donar un riñón

[VÍDEO::http://www.youtube.com/watch?v=hdXYd3BDplY::aVideoStyle]

Megan se enteró por primera vez de la donación de riñón en vida cuando uno de sus compañeros de trabajo sufrió falla renal. 

“Le pregunté sobre la donación de riñón y me dijo que la cirugía es laparoscópica, lo que permite a los cirujanos acceder al abdomen sin hacer una incisión grande. Eso me dejó boquiabierta. No podía creer que se pudiera salvar la vida de alguien mediante una cirugía laparoscópica”, dijo Megan. “Eso despertó mi interés. Le pregunté si una donante podría tener hijos después o correr maratones. Él creía que sí, pero me sugirió que hablara con un médico para informarme mejor».

Al terminar la jornada laboral, Megan se fue a casa y empezó a investigar. 

“Entré en kidney.org y leí muchísimas páginas de la web. Aprendí qué función tienen los riñones y lo esenciales que son. Descubrí cuántas personas padecen falla renal y lo larga que es la lista de espera para un trasplante de un donante fallecido. También aprendí que los riesgos asociados a la donación son mínimos. Entonces caí en la cuenta: estoy sana. Podría hacerlo», explicó Megan. «Me decidí y me hice un análisis de sangre unos días después. Por desgracia, no era compatible con mi compañero de trabajo, pero, afortunadamente, él sí lo era con otra persona».

Mientras el marido de Megan respiraba aliviado, ella se sentía tremendamente decepcionada. 

“Ya me había preparado mentalmente para donar un riñón y me entristeció no ser compatible. Un par de semanas más tarde, estaba en un chat grupal con antiguos compañeros de trabajo y surgió el tema de los cálculos renales. Nunca antes había hablado de riñones con ninguno de mis amigos y, de repente, en el plazo de un mes, tuve varias conversaciones sobre ellos”, explicó Megan. “En tono sarcástico, les dije al grupo que me avisaran si alguna vez necesitaban un riñón”.

Poco después, sonó el teléfono de Megan. Su antiguo jefe, David, le preguntó si hablaba en serio sobre lo de la donación. La esposa de David, Margrette, padecía falla renal y buscaba un donante. 

Megan Connolly and Margrette in car on the way to hospital

“Se me puso la piel de gallina. ¿Qué probabilidades había de que dos personas cercanas a mí necesitaran un riñón en tan poco tiempo? Le dije que hablaba en serio”, explicó Megan. “Ni él ni su mujer sabían mucho sobre el proceso de donación de riñón. Ella acababa de enterarse de que padecía falla renal terminal y se enfrentaba a la posibilidad de tener que empezar con la diálisis. Mi grupo sanguíneo no era compatible con el suyo, pero sabía que el intercambio cruzado de riñones —en el que donantes no compatibles intercambian a sus receptores— era una opción. Mi donación a un receptor anónimo desencadenaría una cadena de donaciones hasta que se encontrara un riñón para Margrette».

Con eso, Megan comenzó en serio el proceso de evaluación como donante, con la esperanza de ser una buena candidata. Sus padres y su marido, por su parte, esperaban justo lo contrario. 

“Mi padre me dijo: ‘Es tu cuerpo. Si esto es lo que quieres hacer, te apoyaremos. Pero, ¿estás segura?’. Lo estaba y él lo aceptó. A mi madre le costó mucho asimilarlo, pero creo que es una reacción normal para cualquier padre”, explicó Megan. “Mi marido también tenía miedo, pero una vez que se informó mejor al respecto, se mostró de acuerdo. El hospital hizo un gran trabajo informándonos a los dos”.

Más información sobre la donación de riñón en vida

Dar el paso

Durante los meses siguientes, Megan y Margrette se fueron acercando cada vez más. Se enviaban mensajes mientras Margrette estaba en diálisis, y Megan la mantenía al corriente de cada cita. 

“Me comunicaron que era candidata a la donación tras cinco meses de pruebas. El centro de trasplantes dedicó los tres meses siguientes a buscar un receptor para mi riñón. A medida que pasaban las semanas, a menudo me preguntaba si alguna vez llegaría a ser donante vivo”, explicó Megan. “Aun así, me sentía privilegiada por poder dar esperanza a la familia de Margrette. La gente no se da cuenta de que, cuando un miembro de la familia enferma gravemente, eso afecta a todos. David y Margrette tienen dos hijos en la universidad. ¿Cómo pueden disfrutar de su experiencia universitaria mientras su madre está en diálisis? Pasar por el proceso de evaluación me permitió aliviarles la presión, porque sabían que había una luz al final del túnel”. 

Finalmente, la operación de Megan para donar su riñón a la receptora anónima se programó para el 12 de julio. 

“Pasé la noche anterior a la operación en casa de Margrette con ella y su familia”, dijo Megan. “Como agradecimiento, su hermano mayor me regaló una tarjeta y un collar con el árbol de la vida grabado. A la mañana siguiente, me desperté y encontré dos tarjetas más sobre la encimera, una de Michael, el hijo de Margrette, y otra de su hija, Grace”.

Megan estaba comprensiblemente nerviosa aquella mañana, pero aquellas cartas le levantaron el ánimo. 

Megan in bed after surgery smiling

“No se me pasó por la cabeza echarme atrás, pero estaba nerviosa ante la cirugía y pensando en cómo sería mi vida después. Leer sus cartas y saber lo que estaba haciendo por ellos, por su madre y (con suerte) por sus futuros nietos lo fue todo para mí”, dijo Megan. “No se trataba solo de mí o de Margrette. Esto iba a tener un impacto en generaciones”.

Debido a la normativa de la HIPAA, Megan no podía saber quién había recibido su riñón sin su permiso. Así que escribió una carta a su receptor desconocido, se la entregó a su coordinadora de trasplantes y esperó con gran expectación. Tardó unas semanas, ¡pero el receptor de Megan le respondió!

“Me enteré de que le había donado el riñón a un hombre llamado Joseph, padre de una niña de ocho años. No se atrevía a pensar en cómo crecería su hija porque no sabía si estaría ahí para los momentos importantes de su vida. Me dijo: ‘Gracias a tu donación, tengo la esperanza de poder estar en la graduación de mi hija y, algún día, acompañarla al altar’”. “Estoy agradecida por haberle dado esperanza y por que se encuentre bien”, dijo Megan. “Se me considera una donante ‘buena samaritana’, ya que no tenía una pareja con la que me inscribiera en el programa. Doné a alguien con un donante incompatible. Ese donante, a su vez, donó a otra pareja incompatible. Al iniciar esta cadena, ayudé a cuatro personas a recibir un riñón”.

A pesar de la alegría de Megan al saber que le ha dado a Joseph el regalo de la vida, el proceso no habrá terminado hasta que la cadena de donantes llegue a su fin y Margrette reciba su trasplante.

“Margrette debería recibir una llamada en un plazo de entre uno – seis meses. Es una espera larga, pero me dijo que el 12 de julio, el día de mi operación, fue la primera vez en mucho tiempo que sintió esperanza. Mientras me recuperaba, me preguntó cómo podía pagarme, pero no necesito que me lo pague. Soy feliz. Sentí que estaba llamada a hacer esto y es un honor haber podido hacerlo”, dijo Megan. “Ella insistió tanto que le pedí que tomara una foto de cada momento importante de su vida y me la enviara. Margrette me abrazó y me dijo que no tendría que enviarme nada porque yo estaría invitada a esos momentos. Soy la hermana que nunca tuvo”.  

La familia de Megan también cambió de opinión y entendió por qué había tomado la decisión de donar tras ver el impacto que había tenido. 

Megan and husband outside hospital after surgery

“Cuando mi marido vio las reacciones de la familia de Margrette y pasó un rato en la planta de trasplantes conociendo a otros pacientes y donantes, lo entendió. Me miró y me dijo: ‘No dejes que nadie te diga nunca lo que tienes que hacer. Has hecho algo maravilloso y estoy muy feliz de haber estado ahí para apoyarte”, dijo Megan. “Cuatro días después del trasplante, cuando ya estaba en casa, les enseñé a mis padres las cartas que había recibido de la familia de Margrette y no creo que se hayan sentido nunca más orgullosos de mí. También se sintieron aliviados al ver lo rápido que me recuperé y que ya estaba llevando una vida normal”.

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Difundir el mensaje

Megan giving thumbs up in hospital bed

Ahora que Megan ha pasado por la experiencia de la donación, ha decidido compartir su historia sobre el trasplante con el mundo.

“Me planteé si iba a hacer pública mi historia, porque intento que mis redes sociales se centren en el trabajo que realizo. Nunca, ni en un millón de años, pensé que sería donante de riñón, porque no sabía nada sobre la enfermedad del riñón ni sobre la donación de riñón. Solo me enteré cuando alguien me habló de ello», dijo Megan. «Tengo la suerte de contar con una plataforma y quiero utilizarla para hacer el bien. ¿Qué mejor manera de hacerlo que compartiendo mi historia? Si tan solo una persona busca información sobre la donación de riñón, sentiré que estoy marcando la diferencia».

Megan también quiere que la gente sepa que, aunque la donación de riñón conlleva algunos riesgos, estos son en su mayoría mínimos, y ella se ha recuperado rápidamente y sin complicaciones.

“Compartir mi historia ha sido muy gratificante. La gente me da las gracias por contar lo rápido que he vuelto a la vida normal. Quienes tengan miedo de dar este paso pueden verme correr tres millas cuatro semanas después del trasplante y comprobar que estoy bien”, dijo Megan. “Me costaba más respirar y me ardían las pantorrillas durante mi primera carrera tras el trasplante, pero, como dijo la campeona nacional de velocidad, Sha’Carri Richardson: ‘No has vuelto. Estás mejor». Me repito eso a mí misma mientras vuelvo a coger el ritmo».

Megan and Margrette holding hands

En tan poco tiempo, la vida de Megan ha cambiado para mejor, y se ha comprometido a no dejar nunca de hablar sobre la enfermedad del riñón, la diálisis y el regalo que salva vidas que supone la donación de riñón en vida.

“Voy a hablar de los riñones hasta el día de mi muerte. Hay casi 100,000 personas esperando recibir un riñón de un donante fallecido y 13 personas mueren cada día mientras esperan. Eso sin contar a las personas cuyas vidas se ven interrumpidas debido a la diálisis”, dijo Megan. “Si estás pensando en donar un riñón, adelante. Infórmate primero y haz preguntas, pero adelante. Mi día a día no ha cambiado, pero, al mismo tiempo, nunca volverá a ser igual gracias al impacto que he tenido en la vida de otras personas. Siempre me he sentido muy afortunada y privilegiada por estar en una situación en la que otras personas querían ayudarme, así que me alegro de poder devolver el favor y ayudar a los demás. Si muriera mañana, sé que dejaría el mundo en un lugar mejor de lo que lo encontré, y esa es realmente la razón por la que todos estamos aquí”.

Pide al Congreso que apoye las medidas de protección para los donantes vivos de riñón

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