La pasta y una dieta baja en proteínas

Para las personas con enfermedad del riñón que siguen una dieta baja en proteínas, la pasta puede ser un complemento útil. Opta por pasta baja en proteínas y presta atención al contenido de sodio y fósforo de las salsas para no superar los límites dietéticos.

Si padeces una enfermedad del riñón en etapa inicial, es posible que un profesional de la salud te recomiende una dieta baja en proteínas. Al reducir la cantidad de proteínas en tu dieta, es posible que también notes que el aporte calórico es menor. En esta etapa, es especialmente importante ingerir suficientes calorías para mantener un peso saludable.

Añadir pasta a algunas de tus sopas, ensaladas, guisos o platos principales puede ayudar a que las comidas resulten más saciantes. Puedes utilizar verduras, cereales y pasta como plato principal y pequeños trozos de carne, aves o pescado como guarnición. También puedes añadir pastas bajas en proteínas para ayudar a mantener el consumo de proteínas dentro de los límites recomendados. Encuentra más consejos sobre cómo reducir las proteínas en tu dieta.

Las pastas pueden tener un contenido nutricional diferente

Hoy en día, hay muchas variedades de pasta. Si padeces una enfermedad del riñón, es importante que compruebes la etiqueta del producto para asegurarte de que la pasta se adapta a tus necesidades nutricionales. Algunas pastas pueden tener un contenido nutricional diferente. Por ejemplo, algunas pueden contener cantidades variables de sal o sodio. También pueden elaborarse con huevos, que contienen proteínas. El contenido nutricional de la pasta también puede depender del tipo de harina, ya sea de trigo, maíz, soja u otra fuente. La harina de soja puede contener mayores cantidades de proteínas que la harina de maíz o de arroz. Si necesitas limitar tu ingesta de potasio y fósforo, también debes tener en cuenta estos nutrientes. Existen pastas con bajo contenido en proteínas y sodio que ayudan a las personas a seguir su dieta renal.

Ten cuidado con las salsas y los ingredientes adicionales

Además de la elección de la pasta, también hay que tener en cuenta la salsa o el acompañamiento. Por ejemplo, muchas salsas de tomate pueden contener sodio, potasio y azúcares añadidos, así que asegúrate de leer la etiqueta. En lugar de salsa de tomate, también puedes aderezar la pasta con ajo y aceite.

También debes asegurarte de ingerir las cantidades adecuadas de carbohidratos y proteínas, y de no consumir una cantidad excesiva de ninguno de ellos. El tipo y la cantidad de carbohidratos son especialmente importantes si además padeces diabetes. Debes consultar con un dietista u otro profesional de la salud cuánta proteína, carbohidratos y otros nutrientes debes consumir en función de tus necesidades nutricionales individuales.

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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