Enfermedad neumocócica y enfermedad del riñón crónica

Última actualización: Diciembre 18, 2025

Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF

La enfermedad renal crónica (ERC) aumenta el riesgo de padecer una enfermedad neumocócica grave. Infórmate sobre los síntomas a los que debes prestar atención, cuándo acudir al médico y cómo reducir el riesgo.

Acerca de la enfermedad neumocócica

La enfermedad neumocócica (que se pronuncia “neumo-cócica”) es una infección causada por un tipo de bacteria llamada Streptococcus pneumoniae. Estos gérmenes pueden transmitirse de una persona a otra al toser, estornudar o mediante el contacto cercano.

Las personas que padecen ERC tienen un mayor riesgo de enfermar a causa de estas bacterias, ya que su sistema inmune puede no funcionar tan bien. Vacunarse es una de las mejores formas de protegerse. 

Signos y síntomas

Los síntomas pueden variar en función de la parte del cuerpo que esté infectada. Entre ellos pueden figurar: 

  • Fiebre
  • Temblores/escalofríos
  • Tos
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de oído
  • Sensación de mucho cansancio
  • Rigidez en el cuello
  • Confusión (más frecuente en personas mayores)

Los síntomas reales pueden variar de una persona a otra. Si notas alguno de estos síntomas, acude al médico de inmediato.

Causas

La enfermedad neumocócica está causada por bacterias que habitan de forma natural en la nariz y la garganta. Muchas personas son portadoras de estas bacterias sin sentirse enfermas. Los gérmenes se transmiten al toser, estornudar o mediante el contacto cercano. Un sistema inmune sano suele impedir que las bacterias se propaguen, pero las personas con ERC suelen tener un sistema inmune más débil, lo que les dificulta combatir las infecciones.

Entre los factores de riesgo de infecciones graves se incluyen:

Tener la gripe (influenza) también puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad neumocócica. Por lo tanto, la vacuna anual contra la gripe es especialmente importante para prevenir tanto la gripe como la enfermedad neumocócica.

No todas las personas que son portadoras de la bacteria enferman a causa de ella, por lo que es posible ‘contagiarse’ de la enfermedad neumocócica de alguien que parezca estar sano.

Tipos

La enfermedad neumocócica puede provocar muchos tipos de infecciones, dependiendo de la parte del cuerpo afectada:

  • Pulmones: neumonía
  • Circulación sanguínea: bacteriemia (infección de la sangre)
  • Cerebro y médula espinal: meningitis
  • Oídos: otitis media (infección del oído medio)
  • Senos paranasales: sinusitis (infección de los senos paranasales)

Todas las formas de enfermedad neumocócica pueden ser graves, pero la neumonía, la meningitis y la bacteriemia son las más graves.

Complicaciones

Sin tratamiento, la enfermedad neumocócica puede provocar complicaciones graves. Entre ellas se incluyen: 

  • Obstrucción de las vías respiratorias o colapso pulmonar
  • Pericarditis (inflamación de la membrana que recubre el corazón)
  • Hospitalización
  • Convulsiones
  • Problemas cerebrales o nerviosos a largo plazo
  • Retrasos en el desarrollo (en niños)
  • Lesión renal aguda
  • Sepsis
  • Ceguera
  • Pérdida de audición
  • Parálisis
  • Muerte (en casos muy graves)

Las personas con ERC tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves que las personas que no padecen ERC.

Diagnóstico

Pruebas

Los profesionales de la salud pueden realizar varias pruebas para determinar si padeces una enfermedad neumocócica. Las pruebas concretas que se utilicen dependerán de tus síntomas. Entre las pruebas más habituales se incluyen:

  • Radiografía de tórax: permite detectar si hay neumonía en los pulmones
  • Análisis de sangre: buscan bacterias y otros signos de infección en el torrente sanguíneo
  • Punción lumbar: permite detectar si hay meningitis
  • Análisis de esputo: examina la mucosidad de los pulmones
  • Frotis nasal o faríngeo: analiza estas superficies en busca de bacterias

Estas pruebas ayudarán a determinar el plan de tratamiento adecuado. 

Prevención

La mejor forma de prevención es mantener al día tus vacunas. Se recomienda la vacuna antineumocócica a todos los adultos de 50 años o más. Si tienes menos de 50 años, se recomienda la vacunación si:

  • tienes el sistema inmune debilitado (por ejemplo, si te has sometido a un trasplante de riñón o tienes VIH)
  • tiene ERC avanzada o está en diálisis
  • tiene diabetes, una enfermedad cardíaca, una enfermedad hepática, asma, EPOC o algunos tipos de cáncer
  • fuma
  • está tomando un inhibidor del complemento para su enfermedad del riñón

Existen dos tipos principales de vacunas contra la neumonía:

  • Vacunas conjugadas: PCV15 (Vaxneuvance), PCV20 (Prevnar 20) y PCV21 (Capvaxive)
  • Vacuna polisacárida: PPSV23 (Pneumovax 23)

Las letras y los números del nombre de la vacuna indican de qué tipo es y contra cuántas cepas (tipos) de bacterias protege.

La vacuna (o combinación de vacunas) que necesita y el calendario de administración de las dosis dependen de:

  • si ya te has vacunado contra la neumonía anteriormente
  • qué vacuna(s) ha recibido en el pasado

Dado que el calendario puede variar, pregunta a tus profesionales de la salud qué vacuna contra la neumonía es la más adecuada para ti. 

La mayoría de las personas con enfermedad del riñón necesitarán una combinación de ambos tipos de vacunas contra la neumonía para obtener la mejor protección. Las vacunas antineumocócicas pueden administrarse en cualquier época del año.

Tratamiento

La enfermedad neumocócica se trata con antibióticos. El tipo de antibiótico depende de la localización de la infección, de su gravedad y de los patrones locales de resistencia bacteriana. También es posible que necesites:

  • Oxígeno o asistencia respiratoria
  • Líquidos
  • Control de la fiebre
  • Atención hospitalaria, dependiendo de la gravedad de la enfermedad

Es importante iniciar el tratamiento cuanto antes, especialmente en el caso de las personas con ERC.

Cómo prepararse para su cita

Preguntas que debes hacerte 

  • ¿Cuál es mi nivel de riesgo de padecer una enfermedad neumocócica?
    • La ERC es diferente en cada persona, y los niveles de riesgo de infección varían en función de la etapa de la ERC y de otras afecciones de salud que puedas tener. Pide a tu profesional de la salud que te explique cómo la ERC puede estar afectando a tu sistema inmune y cuál puede ser tu riesgo general de padecer una enfermedad neumocócica. Comenta cualquier afección o tratamiento que tengas para que tu profesional de la salud pueda explicarte tu riesgo completo.
  • ¿Qué vacunas antineumocócicas necesito y cuándo debo ponérmelas?
    • Los profesionales de la salud pueden ayudarte a conocer las diferentes vacunas disponibles y cuáles se recomiendan en función de tu historial de vacunación y tu historial médico.
  • ¿Necesito una dosis de refuerzo? En caso afirmativo, ¿cuándo debería recibirla?
    • Algunas personas solo necesitan una dosis de cada tipo de vacuna antineumocócica para obtener una protección completa. Otras necesitan más dosis a lo largo del tiempo, entre ellas muchas personas que padecen una enfermedad del riñón. Habla con tu profesional de la salud sobre tu situación.
  • ¿Qué síntomas debo tener en cuenta que indiquen que necesito atención médica?
    • Pregunta cuáles son los primeros signos de neumonía, meningitis o septicemia para poder actuar con rapidez.
  • Si me pongo enfermo, ¿cómo afectará mi ERC a los tratamientos que pueda recibir?
    • Es posible que haya que ajustar la dosis de algunos medicamentos en determinadas etapas de la ERC, especialmente en el caso de los antibióticos. Si tiene que empezar a tomar un antibiótico, pregunte a sus profesionales de la salud si es necesario ajustar la dosis en función de su función renal (nivel de eGFR).

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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