September 08, 2026
Artículo por: Dra. Mariselis Rosa-Sánchez
Cuando hablamos de obesidad infantil, la conversación va mucho más allá del peso. También tiene que ver con la salud, la familia, el acceso a los alimentos, la cultura y los entornos en los que crecen los niños.
Para las familias hispanas y latinas, la comida puede ser una parte especialmente importante de la vida familiar y las tradiciones culturales. Entonces, ¿cómo pueden las familias tomar decisiones más saludables sin renunciar a los alimentos y sabores que tanto les gustan?
La Dra. Mariselis Rosa-Sánchez, nefróloga pediátrica y chef, está aquí para responder a esa pregunta y a muchas más.
ÍNDICE
- ¿Por qué es importante mantener un debate más amplio sobre la obesidad infantil?
- ¿Por qué es especialmente importante hablar sobre la obesidad y la nutrición en las comunidades hispanas y latinas?
- ¿Qué te gustaría que más gente entendiera sobre la relación entre la obesidad y la salud renal?
- La comida es una parte muy importante de la cultura latina y de la vida familiar. ¿Cómo pueden las familias optar por opciones más saludables sin dejar de disfrutar de los platos tradicionales?
- ¿Hay alguna idea errónea sobre la comida latina que te gustaría aclarar?
- ¿Qué formas sencillas hay de hacer que los platos tradicionales sean más nutritivos sin que pierdan su sabor?
- Como nefrólogo pediátrico, ¿qué le gustaría que más padres entendieran sobre la obesidad infantil?
- ¿Cómo influye la familia en nuestra forma de comer?
- ¿Influyen los costos, el acceso a los alimentos y su disponibilidad en los problemas nutricionales?
- Si alguien quiere mejorar sus hábitos alimenticios pero no sabe por dónde empezar, ¿qué le recomendarías?
- ¿Qué cambios sencillos en la alimentación pueden marcar una diferencia significativa?
- ¿Cómo pueden las familias abordar la alimentación saludable sin caer en dietas restrictivas ni en la dicotomía entre alimentos “buenos” y “malos”?
- ¿Cómo ha influido el hecho de ser chef en tu forma de ver la nutrición y la salud?
- ¿Qué más te gustaría que supieran las familias?
¿Por qué es importante mantener un debate más amplio sobre la obesidad infantil?
La obesidad infantil es una enfermedad crónica compleja que no se reduce simplemente al peso.
Hay muchos factores que pueden afectar a la salud de un niño, entre ellos:
- La genética
- Las circunstancias familiares
- El acceso a alimentos saludables
- La actividad física
- Otros factores sociales y estructurales
La obesidad está relacionada con problemas de salud como la presión arterial alta, los niveles anormales de colesterol, la diabetes tipo 2 y la apnea del sueño. También puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades del riñón y cardíacas.
Por eso, las conversaciones sobre la obesidad deben tener en cuenta al niño en su totalidad. Esto incluye su salud física, su calidad de vida, su nutrición, su salud mental, sus circunstancias familiares y cualquier obstáculo que pueda dificultar la adopción de hábitos saludables.
El diálogo también debe ir más allá de la consulta médica. Las escuelas, las comunidades y las familias tienen un papel que desempeñar. Y lo más importante: estas conversaciones deben ser respetuosas y estar libres de estigmas. La atención centrada en la familia debe apoyar tanto la salud física como la mental del niño.
Más información sobre la obesidad y la enfermedad del riñón.
¿Por qué es especialmente importante hablar sobre la obesidad y la nutrición en las comunidades hispanas y latinas?
La obesidad afecta a los niños hispanos y latinos en proporciones elevadas. Según el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU., alrededor del 26% de los niños hispanos y latinos de entre 2 y 19 años padecen obesidad.
El acceso a los alimentos influye en esta situación: las investigaciones han revelado que las tasas de inseguridad alimentaria son más elevadas entre los niños hispanos que entre los niños blancos no hispanos. La inseguridad alimentaria significa que una familia puede no tener siempre un acceso fiable a suficientes alimentos asequibles y nutritivos.
Es importante tener en cuenta estos retos cuando hablamos de alimentación saludable. Las familias pueden enfrentarse a obstáculos relacionados con los costos, el transporte, el lugar donde viven o la disponibilidad de alimentos saludables. Debemos comprender esas circunstancias en lugar de limitarnos a decirles a las familias que “coman de forma más saludable”.
¿Qué te gustaría que más gente entendiera sobre la relación entre la obesidad y la salud renal?
La obesidad puede afectar a la salud renal de varias maneras. Puede aumentar el riesgo de sufrir presión arterial alta y diabetes tipo 2, que son dos de las principales causas de la enfermedad del riñón.
Los efectos pueden aparecer desde una edad temprana. La obesidad puede suponer una carga adicional para los riñones y contribuir a cambios como el aumento de la presión en las unidades de filtración renales, la resistencia a la insulina, la inflamación y problemas en la forma en que el cuerpo gestiona el sodio y los líquidos.
Dado que la enfermedad del riñón puede desarrollarse de forma asintomática, es importante prestar atención a los factores de riesgo desde una edad temprana.
Dedica un minuto a tus riñones para conocer tu riesgo de desarrollar ERC.
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La comida es una parte muy importante de la cultura latina y de la vida familiar. ¿Cómo pueden las familias optar por opciones más saludables sin dejar de disfrutar de los platos tradicionales?
Una alimentación saludable no tiene por qué implicar renunciar a los platos típicos de nuestra cultura.
La comida está ligada a nuestras familias, tradiciones, celebraciones y recuerdos. Restringir ciertos alimentos o tacharlos de “malos” puede generar estrés innecesario. En cambio, las familias pueden mantener sus platos y sabores tradicionales al tiempo que introducen pequeños cambios para mejorar el equilibrio nutricional de las comidas.
Los pediatras y los dietistas pueden ayudar a las familias a comprender el tamaño de las raciones, las etiquetas nutricionales y las necesidades de sodio y proteínas en función de la edad y las necesidades de salud de cada persona.
Cocinar platos tradicionales en casa también puede dar a las familias un mayor control sobre los ingredientes y los métodos de preparación. Intenta incorporar más alimentos integrales, frutas, verduras, legumbres y otros alimentos de origen vegetal, al tiempo que limitas los alimentos altamente procesados.
El objetivo no es la perfección, sino encontrar un equilibrio saludable que funcione para toda la familia.
¿Hay alguna idea errónea sobre la comida latina que te gustaría aclarar?
Una idea errónea es que la comida latina es, por naturaleza, poco saludable. Eso no es cierto.
Muchos platos tradicionales latinos pueden ser ricos en nutrientes y encajar en un patrón de alimentación saludable. A menudo, todo depende de cómo se prepare la comida y de la cantidad que se consuma.
Por ejemplo, si un plato tradicional suele prepararse frito, podrías probar a hornearlo, asarlo, saltearlo o cocinarlo en una freidora sin aceite. Estos pequeños cambios pueden reducir la cantidad de grasas saturadas sin renunciar a los sabores que tanto gustan a la gente.
Una alimentación saludable no implica renunciar a los platos tradicionales. Se trata de encontrar formas de adaptarlos para que sean beneficiosos para tu salud.
¿Qué formas sencillas hay de hacer que los platos tradicionales sean más nutritivos sin que pierdan su sabor?
Los pequeños cambios pueden marcar una diferencia significativa.
Las familias pueden:
- Cocinar en casa platos tradicionales con más frecuencia.
- Incorporar frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y otros alimentos integrales para aumentar el aporte de fibra y nutrientes.
- Utilizar hierbas, especias, ajo, chiles, zumo de limón o vinagre para dar sabor, en lugar de recurrir en exceso a la sal.
- Sustituir algunas proteínas de origen animal por opciones vegetales, como legumbres, lentejas, garbanzos, tofu, tempeh o guisantes.
- Elegir con más frecuencia proteínas más magras, como el pescado y el pollo.
- Reduce los azúcares añadidos y utiliza alimentos naturalmente dulces, como la fruta, cuando sea adecuado.
- Hornea, asa, saltea o fríe los alimentos con aire caliente en lugar de freírlos en abundante aceite.
No es necesario que estos cambios se produzcan todos a la vez. Elige uno o dos para empezar y ve avanzando a partir de ahí.
Como nefrólogo pediátrico, ¿qué le gustaría que más padres entendieran sobre la obesidad infantil?
Ojalá más padres comprendieran la importancia de la evaluación y el tratamiento tempranos.
La obesidad puede estar asociada a presión arterial alta y daño renal, y es posible que estos problemas no provoquen síntomas evidentes. El profesional sanitario que atiende al niño puede controlar su presión arterial y evaluar su estado de salud general. Cuando sea necesario, un nefrólogo pediátrico puede evaluar la función renal y detectar la presencia de proteínas en la orina.
La detección y el tratamiento tempranos de los factores de riesgo renales y cardiovasculares pueden ayudar a proteger la salud a largo plazo.
¿Cómo influye la familia en nuestra forma de comer?
La familia desempeña un papel muy importante. Los niños suelen aprender sus hábitos observando a los adultos que les rodean.
Los padres y cuidadores pueden dar ejemplo de comportamientos saludables incluyendo alimentos nutritivos en las comidas familiares, realizando actividad física juntos, durmiendo lo suficiente y limitando el tiempo que pasan frente a las pantallas.
También puede ayudar a facilitar la elección de opciones saludables en casa tener siempre a mano alimentos nutritivos e involucrar a los niños en la planificación de las comidas y en la cocina.
El objetivo es que los hábitos saludables se conviertan en algo que practique toda la familia, y no en algo que el niño sienta que tiene que hacer solo.
¿Influyen los costos, el acceso a los alimentos y su disponibilidad en los problemas nutricionales?
Por supuesto. La inseguridad alimentaria está relacionada con un mayor riesgo de obesidad y también puede afectar a la salud renal.
Los costos de los alimentos, el transporte, el lugar donde vive la familia, los horarios de trabajo y la disponibilidad de alimentos saludables pueden influir en lo que una familia puede comer.
Los profesionales sanitarios deben tener en cuenta estos retos a la hora de trabajar con las familias. Los pediatras, los dietistas y las organizaciones comunitarias pueden ayudar a poner en contacto a las familias con recursos locales que puedan proporcionar alimentos, transporte u otro tipo de apoyo.
Los consejos sobre alimentación saludable deben ser realistas y tener en cuenta las circunstancias de cada familia.
Más información sobre cómo alimentarse bien con un presupuesto limitado.
Si alguien quiere mejorar sus hábitos alimenticios pero no sabe por dónde empezar, ¿qué le recomendarías?
Empieza poco a poco.
El médico de cabecera del niño puede ayudar a poner en contacto a la familia con un equipo que puede incluir a un dietista y, cuando sea necesario, a especialistas como un endocrinólogo, un cardiólogo, un nefrólogo o un psicólogo.
Las familias también pueden probar a seguir unos sencillos pasos en casa:
- Planifica las comidas de la semana.
- Haz una lista de la compra antes de ir al supermercado.
- Compara precios y busca ofertas o cupones.
- Considerar la posibilidad de comprar productos de marca blanca cuando sean más baratos.
- Comprar alimentos básicos asequibles a granel cuando sea posible.
- Lee la etiqueta de información nutricional y la lista de ingredientes.
- Presta atención a los azúcares añadidos y al sodio.
Céntrate en pequeños cambios sostenibles en lugar de intentar cambiarlo todo de golpe.
¿Qué cambios sencillos en la alimentación pueden marcar una diferencia significativa?
Unos cuantos cambios sencillos pueden ayudar a las familias a mejorar sus hábitos alimenticios sin tener que cambiar por completo su forma de comer.
En lugar de: Bebidas azucaradas
Prueba: Agua o bebidas sin azúcar.
En lugar de: Aperitivos envasados muy procesados
Prueba: Aperitivos sencillos hechos en casa con alimentos que ya tengas.
En lugar de: Proteínas de origen animal en todas las comidas
Prueba: Legumbres, lentejas, tofu u otras proteínas de origen vegetal de vez en cuando.
Los mejores cambios son aquellos que la familia puede mantener de forma realista.
¿Cómo pueden las familias abordar la alimentación saludable sin caer en dietas restrictivas ni en la dicotomía entre alimentos “buenos” y “malos”?
Un dietista puede ayudar a las familias a desarrollar unos hábitos alimenticios que se adapten a sus necesidades individuales sin restricciones innecesarias.
Es importante hablar de la alimentación de forma positiva y sin juzgar. Las familias tienen diferentes presupuestos, culturas, preferencias y acceso a los alimentos. Una comida saludable no tiene por qué ser perfecta.
En su lugar, céntrate en la moderación, las raciones, el equilibrio y en elegir opciones nutritivas siempre que sea posible.
El objetivo debe ser ayudar a los niños a desarrollar una relación sana con la comida, no hacer que se sientan culpables por lo que comen.
¿Cómo ha influido el hecho de ser chef en tu forma de ver la nutrición y la salud?
La salud empieza en la cocina.
Como chef, no solo pienso en cómo hacer que la comida tenga buen sabor. También pienso en cómo podemos prepararla de forma que favorezca nuestra salud.
Las técnicas de cocina tradicionales suelen recurrir a ingredientes como la sal, el azúcar y las grasas saturadas para dar sabor. Pero podemos crear platos sabrosos utilizando hierbas, especias, verduras, ajo, chiles, cítricos y otros ingredientes.
Mi objetivo es enseñar a cocinar de forma saludable y consciente, de manera que se puedan prevenir las enfermedades crónicas sin renunciar al sabor ni a las recetas tradicionales.
¿Qué más te gustaría que supieran las familias?
Esto no es algo que una sola persona pueda hacer por sí sola.
Los pediatras, los dietistas, los colegios, las comunidades, los chefs, las escuelas de cocina y las organizaciones de salud pública tienen todos un papel que desempeñar a la hora de crear entornos más saludables para las familias.
Tenemos que hacer que las opciones saludables sean más accesibles y ayudar a las familias a comprender que comer bien no significa renunciar a su cultura.
Una alimentación saludable puede incluir los alimentos con los que hemos crecido, los sabores que nos encantan y las tradiciones que queremos transmitir.



















