June 29, 2018
<div>En Estados Unidos y otros países, varios grupos están llevando a cabo estudios sobre diferentes tipos de riñones implantables.</div>
Sin un trasplante, los pacientes con falla renal necesitan diálisis para seguir con vida. La diálisis es eficaz a la hora de depurar la sangre y eliminar el exceso de líquido, pero requiere mucho tiempo y puede afectar a la calidad de vida del paciente. Desde la década de 1970, los médicos llevan intentando crear una máquina de diálisis que los pacientes puedan llevar puesta. La esperanza siempre ha sido liberar a los pacientes de una enorme máquina que los mantiene inmovilizados. Pero no existían componentes lo suficientemente pequeños y ligeros como para que las máquinas de diálisis pudieran llevarse puestas… hasta ahora.
Grupos de investigación de Estados Unidos y otros países están llevando a cabo estudios sobre diferentes tipos de ‘riñones portátiles’. Entre ellos se incluyen dispositivos para hemodiálisis, diálisis peritoneal y una máquina que combina ambas técnicas. Estas máquinas cuentan con componentes pequeños y ligeros, baterías de larga duración y filtros que permiten reutilizar el dializado sin necesidad de grandes cantidades de agua purificada. Estos avances hacen posible que las personas lleven un dispositivo de diálisis que no sea muy pesado y que pueda llevarse debajo de la ropa.
Además de la comodidad, los riñones portátiles pueden mantener a los pacientes más sanos. Esto se debe a que funcionan las 24 horas del día, igual que los riñones reales. Esto se traduce en un mejor control de la presión arterial, un menor aumento de peso por retención de líquidos con menos esfuerzo para el corazón, una mejor eliminación de residuos de la sangre y una dieta menos estricta. Recibir diálisis mientras se realizan las actividades diarias que se harían normalmente si no se estuviera en diálisis supone un cambio radical en la vida.
El único dispositivo que se ha probado en seres humanos es el WAK (riñón artificial portátil). Hasta ahora se han realizado tres estudios en humanos con buenos resultados, y quedan dos estudios más antes de que pueda estar listo para el público. La última versión cuenta con una batería más pequeña que se puede cargar por la noche y, al tener menos piezas, solo pesa dos libras.
Aunque los pacientes están deseando tener acceso a un riñón portátil, es importante que se solucionen los problemas detectados en estudios anteriores. Esto puede llevar varios años más, pero no pierdas de vista la noticia, ¡porque cada día se avanza!









