La impotencia afecta a muchos hombres y puede deberse a enfermedades, medicamentos o problemas emocionales. Los tratamientos incluyen terapia psicológica, medicamentos, bombas de vacío y, en algunos casos, cirugía.
Se cree que hasta 20 millones de hombres en Estados Unidos padecen impotencia, una afección que les impide mantener relaciones sexuales (sexo) porque su pene no se endurece y, por lo tanto, no pueden alcanzar ni mantener una erección.
¿Qué causa la impotencia?
Esto puede deberse a enfermedades como la diabetes o la enfermedad del riñón, que afectan a los niveles hormonales, a la circulación sanguínea y a los niveles generales de fuerza y energía. Los problemas que afectan a la función nerviosa, como la esclerosis múltiple o una lesión medular, también pueden provocar impotencia.
Los medicamentos, especialmente ciertos fármacos para la presión arterial alta, pueden provocar problemas para conseguir o mantener una erección. Otras posibles causas son la cirugía, el abuso de drogas, el alcoholismo y los problemas emocionales, como la depresión (sensación de desánimo), la ansiedad, el estrés, los problemas matrimoniales o el miedo a no poder rendir sexualmente.
La impotencia también puede deberse a una combinación de problemas físicos y emocionales.
¿Cómo se diagnostica la impotencia?
Es posible que te deriven a un médico, llamado urólogo, que trata los problemas del sistema urinario. Para determinar si padeces impotencia, el médico te hará un historial médico, te realizará un reconocimiento físico completo, evaluará tu estado emocional y entrevistará a tu pareja sexual. Otras pruebas que te pueden prescribir son:
- medición de la hormona sexual masculina (testosterona) en sangre
- evaluación de la inervación y la irrigación sanguínea del pene
- evaluación de las erecciones nocturnas.
¿Cómo se trata la impotencia?
El mejor tratamiento para ti depende de la causa de tu impotencia. Tu médico te ayudará a elegir. Si tu problema es de carácter emocional, la terapia puede resultar muy útil. Funciona mejor si acudes tanto tú como tu pareja. Si tu problema está provocado por un medicamento que estás tomando, el médico puede recetarte otro.
Medicamentos: En ocasiones, el médico puede inyectar un fármaco directamente en el pene. Este fármaco hace que una gran cantidad de sangre fluya hacia los tejidos del pene, lo que da lugar a una erección que dura entre una – dos horas. En algunos casos, este tratamiento puede provocar una erección prolongada y dolorosa.
Es posible que su impotencia se deba a un problema hormonal. A veces se utilizan medicamentos, como la testosterona, para corregir este problema. Estos medicamentos pueden tener algunos efectos secundarios, por lo que debe comentarlo con su médico.
Algunos hombres afirman que les ha ayudado un medicamento oral llamado yohimbina, que se extrae de la corteza de un árbol que crece en la India y África. Se ha observado que este medicamento, que debe tomarse a diario, ayuda a entre el 20 – 25% de los hombres que lo toman. Un medicamento oral relativamente nuevo, pero muy utilizado, llamado Viagra, requiere una evaluación médica minuciosa por parte de su médico.
Bomba de vacío: Su médico puede probar otro tratamiento, denominado “bomba de vacío”, que ayuda a atraer la sangre hacia el pene. La erección provocada por este tratamiento puede mantenerse utilizando un anillo elástico especial alrededor del pene. El anillo puede provocar hematomas ocasionales.
Cirugía: Si ni los medicamentos ni la bomba de vacío funcionan, su médico podría sugerirle una intervención quirúrgica. Mediante la cirugía, el médico puede implantar un dispositivo en el pene que proporcione la rigidez suficiente para mantener relaciones sexuales. En algunos casos, pueden desarrollarse infecciones tras la operación, y es posible que el médico tenga que retirar el dispositivo. Otra intervención que podría ayudarle consiste en reconstruir los vasos sanguíneos del pene para aumentar el flujo sanguíneo hacia el pene o reducir el flujo sanguíneo que sale de él. Estos procedimientos pueden ayudarle a conseguir y mantener una erección.
Sin embargo, estas operaciones no son adecuadas para todos los pacientes. Consulte con su médico si este tipo de cirugía podría ayudarle.
¿Cuál es la función de la terapia sexual?
En la terapia sexual, tu terapeuta analiza los problemas sexuales que tú y tu pareja estáis teniendo. La terapia sexual trata problemas como la ansiedad de rendimiento, que significa que te preocupas tanto por si serás capaz de mantener relaciones sexuales que acabas sin poder hacerlo. También ayuda cuando tienes problemas de erección que no se deben a causas físicas o al consumo de medicamentos, o cuando sufres eyaculación precoz (te vienes demasiado rápido). Puede ayudarte a alcanzar el orgasmo o a aprender a relajarte lo suficiente como para evitar el dolor durante las relaciones sexuales. La terapia puede ayudarte a adaptarte al tratamiento que tú y tu médico elijáis.
¿Cómo puedo saber qué tratamiento es el adecuado?
Deberías hablar con tu médico sobre los posibles tratamientos. Quizá te interese hablar con otros pacientes que se hayan sometido al tratamiento que te han prescrito. También es posible que desee solicitar una segunda opinión médica sobre la cirugía antes de tomar una decisión. Quizás le resulte difícil hablar con su médico sobre la impotencia. Le conviene buscar un médico que trate esta afección y que le ayude a sentirse cómodo hablando del problema y eligiendo el mejor tratamiento. También puede obtener más información poniéndose en contacto con la delegación local de la National Kidney Foundation.
¿Cubren los planes de seguro los costos del tratamiento?
La mayoría de los planes de seguro cubren la mayor parte de los costos del diagnóstico y el tratamiento. Deberías hablar con tu médico sobre los costos. A continuación, consulta con tu agente de seguros para saber qué cubrirá tu plan de seguro.
Si desea más información, póngase en contacto con nosotros.
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