Última actualización: Febrero 21, 2025
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
El uso de analgésicos en caso de enfermedad del riñón conlleva riesgos. Sigue leyendo para conocer cuáles son tus opciones para tratar el dolor y garantizar al máximo tu seguridad.
Acerca de los analgésicos y la enfermedad del riñón
Todo el mundo sufre dolor. A veces solo dura un rato. Otras veces, puede prolongarse durante semanas, meses o incluso más tiempo. En cualquier caso, si el dolor interfiere en tu rutina diaria, tu profesional de la salud puede recomendarte analgésicos como parte de tu plan de tratamiento.
Para las personas que padecen Enfermedad Renal Crónica (ERC), encontrar el tratamiento adecuado para el dolor puede resultar difícil. Esto se debe a que algunos analgésicos pueden dañar los riñones. Además, muchos analgésicos se eliminan del organismo a través de los riñones. Por lo tanto, pueden acumularse en las etapas más avanzadas de la ERC.
Usos
Los analgésicos se utilizan para tratar muchos tipos diferentes de dolor. El tipo de analgésico que se te recomiende dependerá del tipo de dolor que tengas. Hay dos formas de clasificar los tipos de dolor: según su duración (cuánto tiempo dura el dolor o se espera que dure) y según su causa.
Duración del dolor (cuánto tiempo dura el dolor)
- Dolor agudo: dolor que no dura mucho tiempo (normalmente no más de unas pocas horas o días). A menudo comienza de forma repentina y tiene una causa específica, como una lesión, una intervención quirúrgica o una enfermedad. Este dolor suele desaparecer una vez que se trata o se cura la causa.
- Dolor crónico: dolor que aparece todos los días o casi todos los días y dura más de tres meses. Este dolor suele estar provocado por otra afección médica, como la artritis, la neuropatía (daño nervioso), la anemia falciforme, las migrañas crónicas, el cáncer o un accidente o lesión grave.
Causas comunes del dolor
- Daño en los tejidos o los huesos, como una fractura o una quemadura.
- Daño o disfunción nerviosa, también conocida como neuropatía.
- Inflamación (hinchazón de los vasos sanguíneos), ya sea limitada a una parte del cuerpo o generalizada por todo el cuerpo.
- Dolor oncológico, causado por un tumor en crecimiento, compresión de los nervios o efectos secundarios del tratamiento.
Tipos
Existen muchos tipos diferentes de analgésicos. Algunos se pueden adquirir “sin receta” (OTC), lo que significa que se pueden comprar sin necesidad de receta médica. Otros solo se pueden adquirir con receta de tus profesionales de la salud.
Entre los analgésicos de venta libre (OTC) más comunes se encuentran:
- paracetamol (Tylenol)
- antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin), el naproxeno (Aleve), el gel tópico de diclofenaco (Voltaren) y la aspirina en dosis altas (más de 325 mg al día)
- otros analgésicos tópicos (que se aplican sobre la piel), como la capsaicina, el mentol, el alcanfor, los salicilatos y la lidocaína. A menudo se comercializan en forma de cremas, parches o geles. Muchos productos contienen una mezcla de estos ingredientes. Entre las marcas más comunes se encuentran Icy Hot, Bengay, Biofreeze, Salonpas, Aspercreme y Zostrix.
Entre los tipos habituales de analgésicos con receta se incluyen:
- fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el celecoxib (Celebrex), el diclofenaco en comprimidos o cápsulas (Cataflam, Zipsor), la indometacina (Indocin), ketorolaco (Toradol), meloxicam (Mobic) y dosis más altas de ibuprofeno (Advil, Motrin) y naproxeno (Aleve, Naprosyn)
- antidepresivos, como la amitriptilina, la duloxetina (Cymbalta), el milnaciprán (Savella), la nortriptilina y la venlafaxina (Effexor)
- medicamentos anticonvulsivos, como la carbamazepina (Tegretol), la gabapentina (Neurontin, Gralise), la pregabalina (Lyrica) y el topiramato (Topamax)
- corticosteroides (a veces denominados ‘esteroides’), como la prednisona, la metilprednisolona (Medrol), la dexametasona (Decadron) o la triamcinolona inyectable (Kenalog)
- opioides de acción corta, como la codeína (Tylenol n.º 3), la hidrocodona (Vicodin, Norco), la hidromorfona (Dilaudid), la meperidina (Demerol), la morfina, la oxicodona (Roxicodone, Percocet), la oximorfona (Opana) y el tramadol (Ultram)
- opioides de acción prolongada, como la buprenorfina (Butrans, Belbuca), el parche de fentanilo (Duragesic), la metadona y las versiones de liberación prolongada de la hidromorfona (Exalgo), la hidrocodona (Zohydro ER), la morfina (MS Contin, Kadian) y la oxicodona (OxyContin)
- bloqueadores de la señal del dolor no opioides, como la suzetrigina (Journavx)
Todos estos medicamentos conllevan riesgos. Por lo tanto, un objetivo importante del tratamiento es utilizar la dosis más baja posible durante el menor tiempo posible que sea necesario para tratar la causa de su dolor.
Eficacia
El analgésico más eficaz para ti depende del tipo, la causa, la localización y la duración de tu dolor. A veces, una combinación de diferentes medicamentos puede ofrecer los máximos beneficios y, al mismo tiempo, reducir los riesgos. También es posible que cada persona responda de forma diferente a los analgésicos. Lo que funciona para una persona puede que no funcione para otra. Por eso, a veces puede ser necesario probar varios medicamentos antes de encontrar una solución.
Para la mayoría de los tipos de dolor, el tratamiento resulta más eficaz cuando incluye métodos no farmacológicos, como los estiramientos, el yoga, la fisioterapia, la acupuntura o la acupresión, la aromaterapia, la meditación, los masajes y/o el tai chi.
Seguridad
Siempre es importante comparar los beneficios de cualquier medicamento con sus riesgos. Es probable que tus profesionales de la salud tengan en cuenta factores como el estado de tus riñones y/o hígado, otros medicamentos que estés tomando, tus demás afecciones de salud y cualquier posible efecto secundario a la hora de decidir qué opción u opciones pueden ser las más adecuadas para ti. A continuación se ofrece un resumen de las preocupaciones de seguridad relacionadas con los riñones para cada grupo de analgésicos.
Paracetamol (Tylenol)
En general, el paracetamol es seguro para los riñones en las dosis recomendadas. No obstante, consulta primero con tu profesional de la salud para determinar la causa de tu dolor y la mejor forma de tratarlo. Además, el paracetamol suele mezclarse con otros ingredientes en muchos productos de venta libre (como los medicamentos para la tos y el resfriado). Por lo tanto, preste mucha atención a las etiquetas de ingredientes al comprar un producto. Si no presta atención a las etiquetas, es muy fácil tomar una dosis excesiva de paracetamol por accidente.
El paracetamol puede agravar una enfermedad hepática. Por ello, las personas con enfermedad hepática deben consultar con sus profesionales de la salud antes de tomar paracetamol para saber si es seguro para ellas (y, en caso afirmativo, en qué dosis). No es probable que cause daño hepático en personas sin enfermedad hepática cuando se utiliza en las dosis recomendadas.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
Los AINE reducen el flujo sanguíneo que pasa por los riñones. Por lo tanto, pueden provocar una lesión renal aguda (LRA) y/o un empeoramiento de la ERC, especialmente a dosis elevadas y/o con un uso prolongado. Las personas con ERC deben evitar los AINE, especialmente si su taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) es inferior a 60. También deben evitar los AINE las personas que padezcan una enfermedad hepática, una cardiopatía, insuficiencia cardíaca, presión arterial alta o que estén tomando medicamentos para la presión arterial alta (incluidos los inhibidores de la ECA/BRA o los diuréticos).
En ocasiones, puede que no sea posible evitar el uso de AINE, dependiendo de otras afecciones de salud que padezca. En estas situaciones, asegúrese de seguir al pie de la letra las instrucciones de sus profesionales de la salud.
Para reducir el riesgo de daño renal, los AINE solo deben utilizarse:
- Según lo recomendado en el prospecto del producto (solo si no padece ERC; las personas con ERC no deben automedicarse con AINE: ¡consulte primero con un profesional de la salud!);
- Tal y como lo haya recetado o recomendado su profesional de la salud
- En la dosis más baja posible
- Durante el menor tiempo posible
Un tipo de AINE que puede ser seguro de usar si se padece ERC es el de uso tópico (que se aplica directamente sobre la piel). Por ejemplo, el gel de diclofenaco (Voltaren) se aplica directamente sobre las articulaciones. Esto ayuda a reducir el riesgo de daño renal, ya que apenas pasa fármaco a la sangre.
Muchos AINE se venden sin receta y a menudo se mezclan con otros ingredientes (como los medicamentos para la tos y el resfriado). Por lo tanto, compruebe siempre en el prospecto si aparece la palabra “AINE” y consulte a sus profesionales de la salud antes de utilizar cualquiera de estos productos.
Analgésicos tópicos (que se aplican sobre la piel)
Si se utilizan según las instrucciones del prospecto, no se espera que los analgésicos tópicos planteen ningún problema de seguridad relacionado con los riñones. Ten cuidado de no aplicar más medicamento del recomendado, ya que esto puede provocar que lleguen mayores cantidades de fármaco a la sangre y, por tanto, a los riñones.
Antidepresivos y medicamentos anticonvulsivos
Estos medicamentos no suelen dañar los riñones. Sin embargo, muchos de ellos se eliminan del organismo a través de los riñones. Para las personas con ERC, esto significa que puede ser necesario ajustar la dosis en función de su eGFR. A medida que su eGFR disminuye, es posible que se le recomiende reducir la dosis y/o tomar el medicamento con menos frecuencia (por ejemplo, cada 12 horas en lugar de cada 4 horas). Por lo tanto, es importante que se controle su eGFR periódicamente para asegurarse de que la dosis sigue siendo adecuada para usted.
Corticoesteroides
Los corticosteroides pueden provocar efectos secundarios como retención de líquidos (acumulación de agua en el organismo), aumento de la presión arterial y aumento del azúcar en sangre. Todos ellos pueden suponer una carga adicional para los riñones. El riesgo real de estos efectos secundarios depende del esteroide utilizado, la dosis administrada, el tiempo que se necesite el esteroide y la vía de administración. Por ejemplo, una inyección de esteroides administrada directamente en la rodilla provocará menos efectos secundarios que una dosis alta de esteroides administrada por vía oral para tratar un brote de artritis o lupus.
Opioides
Los opioides no suelen dañar los riñones. Sin embargo, muchos opioides se eliminan del organismo a través de los riñones. Algunos también tienen metabolitos que se eliminan por vía renal, entre ellos la codeína, la hidromorfona, la meperidina, la morfina, la oxicodona y el tramadol. Para las personas que padecen ERC, esto significa que puede ser necesario ajustar la dosis del medicamento en función de su taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés). A medida que su eGFR disminuye, es posible que se le recomiende reducir la dosis y/o tomar el medicamento con menos frecuencia (por ejemplo, cada 12 horas en lugar de cada 4 horas). De lo contrario, el medicamento puede acumularse en la sangre, lo que aumenta el riesgo de sufrir efectos secundarios o incluso una sobredosis. Por lo tanto, es importante que se controle su eGFR periódicamente para asegurarse de que la dosis sea la adecuada para usted.
Bloqueador de la señal del dolor no opioide
Si se utiliza según las indicaciones del prospecto, no se espera que este medicamento plantee ningún problema de seguridad relacionado con los riñones. No es necesario ajustar la dosis en función de su taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés). Las personas que se someten a diálisis o que tienen una taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) de 15 o menos no deben utilizar este medicamento.
Consideraciones adicionales
Evita el consumo de alcohol
Es importante evitar el consumo de alcohol cuando se toman analgésicos. La combinación puede provocar interacciones peligrosas y problemas de salud. Entre ellos se incluyen daño hepático (especialmente con el paracetamol), lesión renal aguda (especialmente con los AINE) y mareos, cansancio y caídas (especialmente con antidepresivos, medicamentos anticonvulsivos y opioides).
La aspirina y la enfermedad del riñón
Tu profesional de la salud puede recomendarte aspirina en dosis bajas (81 – 100 mg al día) si tienes antecedentes de enfermedad cardíaca o un riesgo muy elevado de padecerla. Esto ayuda a prevenir futuros infartos sin agravar la enfermedad del riñón. Cuando la aspirina se utiliza en dosis más altas (más de 325 mg al día), actúa como un AINE sobre los riñones. Esto significa que reduce el flujo sanguíneo que pasa por los riñones. También aumenta el riesgo de hemorragias graves. Por lo tanto, la aspirina ya no se recomienda como opción terapéutica para el dolor, ya que existen muchas alternativas más seguras fácilmente disponibles.
Asimismo, se debe evitar la aspirina en personas menores de 19 años debido al mayor riesgo de síndrome de Reye (una afección peligrosa que puede provocar daño cerebral permanente o la muerte).
Preguntas para tu equipo sanitario
- ¿Es seguro que tome este analgésico teniendo en cuenta mi enfermedad del riñón?
- A veces, el dolor se trata como un problema aislado, sin tener en cuenta otras afecciones de salud que padezcas ni los medicamentos que estés tomando. Por eso, plantear esta pregunta puede ayudarte a asegurarte de que tu equipo de profesionales de la salud te está proporcionando una atención integral.
- Si este analgésico conlleva un riesgo de dañar mis riñones, ¿qué puedo hacer para reducir ese riesgo?
- No siempre es posible evitar el uso de determinados analgésicos, como los AINE. En estos casos, es importante maximizar la seguridad y minimizar el riesgo. El mejor enfoque varía según cada persona, por lo que hablar de ello con su equipo sanitario puede ayudarle a recibir un asesoramiento personalizado.
- ¿Debería ajustarse la dosis de mis analgésicos en función de mi función renal (eGFR, por sus siglas en inglés)؟
- Muchos medicamentos utilizados para el dolor se eliminan del organismo a través de los riñones. Por lo tanto, plantear esta pregunta puede ayudar a garantizar que su profesional de la salud empareje regularmente su dosis o dosis con su nivel de eGFR, especialmente si toma analgésicos a largo plazo.
- ¿A qué efectos secundarios debo prestar atención con este analgésico? ¿Qué debo hacer si experimento alguno?
- Cada analgésico tiene efectos secundarios diferentes, y cada persona presenta un nivel de riesgo distinto. Por lo tanto, plantear esta pregunta te ayudará a asegurarte de recibir recomendaciones adaptadas a tu situación.
- ¿Qué otras opciones de tratamiento me puede recomendar para mi dolor, además de los analgésicos?
- Para muchos tipos de dolor, puede resultar útil una combinación de opciones de tratamiento farmacológicas y no farmacológicas. A veces, el tratamiento no farmacológico puede ser suficiente por sí solo, sin necesidad de recurrir a medicamentos.









