Mitos y realidades sobre la diálisis

Desmonta los mitos más comunes sobre la diálisis: el dolor, los costos, los desplazamientos, el trabajo y el control del paciente. Conoce los datos reales para gestionar tu tratamiento y mantenerte informado.

Mito

La única opción para recibir tratamiento de diálisis es desplazarse a un centro al menos tres veces por semana durante varias horas cada vez.

Hecho

La diálisis se puede realizar de diversas formas: puedes someterte a diálisis en un hospital, en una clínica de diálisis ambulatoria o en tu propia casa. La hemodiálisis en un centro de diálisis suele realizarse tres días a la semana, durante cuatro horas cada vez. Pero también puedes realizar hemodiálisis o diálisis peritoneal en casa. Infórmate mejor sobre cada opción de diálisis y habla con tus profesionales de la salud sobre qué tipo de diálisis es el más adecuado para ti.

Mito

La diálisis es dolorosa.

Hecho

Los tratamientos de diálisis no deberían ser dolorosos. Si sientes dolor durante o después del tratamiento, debes comunicárselo inmediatamente a tu equipo sanitario. Algunos pacientes pueden sufrir una bajada de la presión arterial que podría provocar náuseas, vómitos, dolores de cabeza o calambres. Sin embargo, siguiendo tu dieta renal y las restricciones de líquidos, se pueden evitar este tipo de efectos secundarios. Si está en hemodiálisis, es posible que sienta algunas molestias cuando le introduzcan las agujas en la fístula o el injerto, pero la mayoría de los pacientes afirman que esto se va aliviando con el tiempo, a medida que el brazo se acostumbra a las agujas. También existen medicamentos que se pueden administrar para adormecer la zona si es necesario.

Mito

La diálisis es una sentencia de muerte.

Hecho

La diálisis es un tratamiento que ayuda a eliminar el exceso de líquido y las toxinas de la sangre cuando los riñones ya no pueden desempeñar correctamente su función. La necesidad de empezar con la diálisis puede resultar abrumadora y dar miedo, pero los tratamientos de diálisis te permiten seguir viviendo.

Mito

La diálisis es cara o inasequible para el paciente medio.

Hecho

El Gobierno federal cubre el 80% de todos los costos de diálisis de la mayoría de los pacientes. Los seguros médicos privados o la asistencia médica estatal también contribuyen a sufragar dichos costos. Es importante contratar y mantener una cobertura de seguro adecuada. Es posible que existan recursos disponibles para ayudar a sufragar el tratamiento o los costos asociados al mismo. Habla con tu asistente social o con el coordinador financiero de tu centro de diálisis sobre las opciones disponibles en tu zona.

Mito

Los pacientes en diálisis no pueden viajar.

Hecho

¡Puedes viajar aunque estés en diálisis! Pero sí que requiere cierta planificación. Para quienes se someten a hemodiálisis en un centro, hay centros de diálisis repartidos por todo Estados Unidos y en muchos países extranjeros. Antes de viajar, debes concertar una cita para los tratamientos de diálisis en otro centro y enviar información sobre tu tratamiento médico y tu historial clínico. El trabajador social de tu centro puede informarte sobre lo que necesitas. Si te sometes a diálisis en casa —ya sea diálisis peritoneal o hemodiálisis en casa—, puedes coordinarte con tu equipo de diálisis para que te envíen los suministros a tu destino; además, la mayoría de las máquinas de diálisis en casa son portátiles y vienen con una maleta de viaje. Viajar mientras te sometes a diálisis en casa es cuestión de estar bien preparado: haz clic aquí para obtener más información.

Mito

Los pacientes en diálisis no tienen ni el tiempo ni la energía para trabajar.

Hecho

Muchos pacientes en diálisis siguen trabajando, yendo a la escuela o realizando labores de voluntariado. Algunos se toman un tiempo libre al comenzar el tratamiento de diálisis y vuelven al trabajo o a la escuela una vez que se han acostumbrado a la diálisis. Habla con tu equipo de atención de diálisis para encontrar un horario que se adapte a tus necesidades. Plantéate la posibilidad de realizar la diálisis en casa para disfrutar de aún más flexibilidad e independencia.

Mito

Los pacientes en diálisis no tienen voz ni voto en su tratamiento.

Hecho

Tú eres la parte más importante de tu equipo de atención de diálisis. Cada persona es única, así que asegúrate de compartir con tu equipo sanitario cómo te sientes y cuáles son tus objetivos. A veces resulta más fácil hablar con tu equipo sanitario fuera de la sala de diálisis, así que no dudes en solicitar una reunión privada. Además, los pacientes cuentan con una Carta de Derechos que incluye la atención de calidad, la privacidad, la información médica, el servicio social y el asesoramiento dietético. Si considera que no se están atendiendo sus inquietudes, puede presentar una reclamación ante su Red de ESRD local.

Mito

Como paciente de diálisis, me preocupa ser una carga para mi familia.

Hecho

Muchas personas con una enfermedad del riñón se sienten así en algún momento. Tu papel en la familia puede cambiar con el tiempo, ¡pero es importante recordar que eres mucho más que tu enfermedad del riñón o tu tratamiento de diálisis! Pide ayuda cuando la necesites y ayuda a los demás cuando puedas. Sé sincero con tus seres queridos sobre cómo te sientes y date el espacio y el tiempo que necesites para adaptarte a los tratamientos de diálisis. Una vez que te hayas adaptado a tu “nueva normalidad” con la diálisis, descubrirás que también podrás volver a asumir nuevos roles y responsabilidades en casa.

 

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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