May 11, 2020
Por Torie Kranze, directora ejecutiva de la National Kidney Foundation de Luisiana
La pandemia de COVID-19 ha agravado aún más los problemas de transporte a los que se enfrentan con frecuencia los pacientes en hemodiálisis, muchos de los cuales están faltando a sus sesiones porque “no tienen cómo desplazarse”. Luisiana, y Nueva Orleans en particular, presenta las tasas más altas de diabetes, hipertensión y enfermedad del riñón del país, lo que expone a los pacientes renales a un mayor riesgo de desarrollar una forma más grave de la enfermedad por coronavirus. Básicamente, Nueva Orleans es un caldo de cultivo para la COVID-19.
Los problemas de transporte ya eran uno de los principales obstáculos a los que se enfrentaban las comunidades con bajos ingresos para acceder a la atención médica necesaria y oportuna. Para los pacientes en hemodiálisis, mantenerse sanos depende de un transporte fiable, ya que deben acudir a un centro de diálisis tres veces por semana. Numerosos estudios indican que el fácil acceso al transporte se asocia con una mayor calidad de vida y contribuye a mejorar los resultados de los pacientes.
Gracias a una subvención, la National Kidney Foundation de Luisiana (NKFL) está llevando a cabo un estudio piloto sobre transporte en Nueva Orleans que garantizará que los pacientes dispongan de un transporte de emergencia seguro, fiable y puntual para ir y volver de la diálisis. Las partes interesadas de nuestra comunidad se centran en la fiabilidad y la seguridad de los traslados, la flexibilidad en la programación de los mismos, la frustración de los usuarios ante los tiempos de espera y los costos excesivos.
El personal de la NKFL ha investigado diferentes modelos de transporte y sus resultados. Durante las próximas semanas, designaremos a un miembro del personal en cada unidad de diálisis de Nueva Orleans que se encargará de ejecutar el programa en su unidad y le formaremos sobre cómo utilizar el sistema.
Una vez puesto en marcha, evaluaremos el éxito general del programa y buscaremos más financiación para ampliar gradualmente la iniciativa por toda Luisiana. El éxito del programa tiene amplias implicaciones y aumenta las oportunidades de sostenibilidad al ir más allá de las opciones de transporte actuales.
La NKF también está trabajando a nivel nacional para ayudar a los pacientes a conseguir un transporte seguro y asequible para acudir a la diálisis. El mes pasado, la NKF envió una serie de cartas a los Contratistas Administrativos de Medicare (MAC), solicitándoles que cubran los gastos del transporte en ambulancia terrestre para los pacientes con enfermedad renal en etapa terminal (ESRD) que den positivo en COVID-19 o estén en proceso de investigación por COVID-19 y que puedan verse imposibilitados de conseguir otro medio de transporte. Como resultado del alcance, varios MAC ya nos han comunicado que están revisando sus políticas sobre el transporte en ambulancia terrestre para casos que no son de emergencia. La NKF también está trabajando para garantizar que los pacientes en diálisis que reciben transporte a través del programa estatal de Medicaid puedan acceder a su servicio habitual de transporte médico no urgente (NEMT) o dispongan de una opción alternativa.
Les pedimos a ustedes y al resto de la comunidad renal que sigan compartiendo con nosotros sus historias de logros y retos, y que se pongan en contacto directamente con nosotros si necesitan cualquier tipo de ayuda. ¡Todos estamos dispuestos a ayudarles en estos momentos de necesidad!

















