April 16, 2026
Joanna Neumann nació y se crió en Hong Kong, donde obtuvo el título de enfermera en 1983. Aunque siempre le había apasionado la asistencia sanitaria, nunca imaginó que dedicaría casi cuatro décadas a la nefrología (atención renal). Pero cuando se le presentó la oportunidad de especializarse en este campo, no lo dudó. Dijo que sí. Esa decisión marcó el resto de su vida.
En este Mes Nacional del Voluntariado, la historia de Joanna es un poderoso recordatorio de que marcar la diferencia no siempre empieza con un plan. A veces, empieza simplemente con dar un paso al frente y decir que sí.
Por amor al aprendizaje

Joanna recibió una formación teórica intensiva impartida por médicos y enfermeras docentes, seguida de unas prácticas clínicas bajo estrecha supervisión. Practicó los procedimientos una y otra vez hasta que se convirtieron en algo natural.
“Pero acceder a una especialidad sanitaria en Hong Kong era muy competitivo y muy difícil”, explicó Joanna.
La mayoría de la gente trabaja entre 10 – 15 años antes de recibir una oferta para formarse en una especialidad. Joanna estaba descansando tras un turno en su segundo año como enfermera titulada cuando la llamó la directora de enfermería.
“Me preguntó si quería empezar un programa de nefrología”, cuenta Joanna. “Ni siquiera sabía qué era la nefrología, pero treinta minutos después ya estaba de vuelta en el hospital para empezar la formación”.
Lo que Joanna descubrió fue una pasión y una fascinación por la atención renal.
“Una vez oí por casualidad a un paciente decir que nadie lo veía como una persona en su totalidad”, comentó. “En nefrología, tenemos que tratar a la persona en su totalidad. Los riñones afectan al corazón. La diabetes y la presión arterial alta afectan a los riñones. Todo está interconectado”.
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Mudarse a EE. UU.

En 1991, Joanna estaba lista para su siguiente aventura: mudarse a Estados Unidos. Encontró trabajo rápidamente en una empresa del sector sanitario, pero tuvo que pasar por un proceso de adaptación.
“En Hong Kong, la enfermería era muy jerárquica. Hacías lo que decía el médico. En Estados Unidos, aprendí a colaborar con los médicos y los pacientes para elaborar juntos los planes de cuidados. Fue una experiencia muy enriquecedora. Además, creo que mejora la calidad de la atención que reciben los pacientes en Estados Unidos”.
Con este nuevo trabajo, Joanna también pudo desempeñar muchas funciones diferentes y seguir aprendiendo.
“Trabajé en centros de diálisis. Fui responsable de diálisis en casa, ayudando a las personas a aprender a realizar la hemodiálisis y la diálisis peritoneal en casa”, explicó. “Contribuí a mejorar la formación, el cumplimiento terapéutico, las políticas y la calidad normativa”.
Joanna también impartió charlas y colaboró como voluntaria con organizaciones como la National Kidney Foundation (NKF).
“Mi primera actividad como voluntaria con la NKF fue KEEP Healthy, un programa gratuito de evaluación de la enfermedad del riñón. Hacía un frío que pelaba, pero la gente hacía cola de todos modos”, cuenta. “Desde ese momento supe que quería seguir colaborando como voluntaria con la NKF”.
Hoy en día, sigue colaborando como voluntaria en eventos de la iglesia local y en programas comunitarios, repartiendo material educativo y animando a la gente a visitar la página web de la NKF para obtener más información.
“La educación es fundamental. Aunque ese día no estén preparados para escucharlo, quizá algún día saquen ese volante y digan: ‘Déjame echarle un vistazo’”, dijo Joanna. “Cada oportunidad cuenta”.
Descubre todas las formas en las que puedes colaborar con la NKF hoy mismo.
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La pasión por la formación profesional

A Joanna también le encanta enseñar a los profesionales tanto como a los pacientes.
“Si conseguimos crear una buena estructura para formar a las enfermeras y empoderarlas, estas podrán, en última instancia, atender mejor a los pacientes”, afirmó. “Para mí, eso es una alegría”.
A lo largo de los años, Joanna ha impartido ponencias en congresos y ha ayudado a organizar programas formativos. En la actualidad, es copresidenta de las próximas Spring Clinical Meetings (SCM), donde colabora en la organización de sesiones dirigidas a enfermeras, médicos, fellows y técnicos de atención al paciente.
“Como yo misma soy enfermera, sé lo que necesitan”, explica Joanna. “Sé lo que quieren aprender y en qué aspectos quizá no tengan mucha experiencia en su día a día”.
Espera que los asistentes a las SCM de 2026 adquieran conocimientos prácticos sobre las terapias de diálisis en casa, experiencia práctica que puedan aplicar en su trabajo y perspectivas sobre el papel cada vez más importante de la inteligencia artificial en la asistencia sanitaria.
Dar de Regreso al ámbito que le da sentido a su vida

Tras casi 40 años dedicados a la nefrología, junto a su difunto marido, que también era enfermero de diálisis, Joanna decidió incluir a la NKF en su planificación sucesoria.
“Dedicamos nuestras vidas al cuidado renal”, afirmó. “Incluir a la NKF en mi planificación sucesoria me pareció algo natural. Es una forma de honrar la vida y el trabajo que mi marido y yo compartimos”.
La misión de la NKF —la educación, la prevención y el apoyo a los pacientes— está en consonancia con todo aquello en lo que ella cree.
“En la NKF hacemos grandes cosas”, dijo Joanna. “Eso es algo que valoro mucho”.
Gracias a la donación planificada de Joanna, su legado con la NKF ayudará a mejorar vidas durante mucho tiempo en el futuro.










