July 25, 2024
Descubre qué es el riñón artificial, cómo funciona y en qué etapa de desarrollo se encuentra actualmente.
A medida que avanza la medicina, también lo hacen los tratamientos nuevos e innovadores para las enfermedades del riñón. El Dr. Shuvo Roy, profesor y bioingeniero con experiencia en el desarrollo de dispositivos médicos, está trabajando en uno de estos tratamientos que podría revolucionar el futuro de la atención renal: el riñón artificial implantable de “The Kidney Project”.
¿Qué es un riñón artificial?
Guarda el episodio y escúchalo más tarde.
Un riñón artificial es un dispositivo médico que desempeña la misma función que un riñón.
“Hay quien podría considerar la diálisis portátil como un riñón artificial”, afirmó el Dr. Roy. “El riñón artificial del Kidney Project es un dispositivo biomédico implantable que funcionará como un riñón natural y proporcionará tratamiento las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
Aunque el objetivo a largo plazo del equipo es sustituir todas las funciones renales, las primeras versiones funcionan de manera similar a los riñones en las etapas tres o cuatro de la enfermedad del riñón.
“Queremos lanzarlo al mercado lo antes posible. Nuestra encuesta reveló que los pacientes valoran más la movilidad y la posibilidad de vivir sin diálisis que la carga que supone tomar pastillas y seguir una dieta restrictiva”, afirmó el Dr. Roy. “En la etapa tres o cuatro de la enfermedad del riñón, las personas pueden recurrir a la medicación, la dieta y el ejercicio para controlar su enfermedad y evitar la diálisis”.
Más información sobre el riñón artificial de The Kidney Project.
Suscríbete al boletín del blog de la NKF
Recibe cada mes en tu bandeja de entrada historias inspiradoras y recursos sobre la enfermedad del riñón. Obtendrás perspectivas prácticas y consejos de expertos que te ayudarán a comprender y controlar mejor tu salud renal, independientemente de en qué fase del proceso te encuentres. Suscríbete hoy mismo.
¿Cómo funciona el riñón artificial?
El riñón artificial es un dispositivo del tamaño de una taza de café. Consta de dos componentes: el hemofiltro y el biorreactor. Ambos funcionan conjuntamente para eliminar los residuos del organismo y mantener el equilibrio hídrico del cuerpo.
“El hemofiltro procesa la sangre que le llega. Genera el ‘ultrafiltrado’, una solución que contiene toxinas, azúcares y sales disueltas”, explicó el Dr. Roy. “El biorreactor contiene células renales. Procesa el ultrafiltrado y dirige los residuos y el exceso de líquido hacia la vejiga para su eliminación”.
El dispositivo se implanta en el interior del cuerpo, de forma similar a un trasplante de riñón. A continuación, se conecta a los vasos sanguíneos y a la vejiga. No hay conexiones externas ni fuentes de alimentación.
“En muchos dispositivos médicos, como los marcapasos, la mayor parte del dispositivo es una batería”, señaló el Dr. Roy. “Hemos desarrollado un nuevo filtro de membrana celular que utiliza la presión sanguínea del paciente para alimentar el dispositivo. Los nutrientes de la sangre alimentan el componente celular para garantizar que las células sobrevivan y desempeñen su función”.
Aunque el riñón artificial contiene células de origen externo, no debería activar el sistema inmune del organismo ni provocar un rechazo.
“Los poros son lo suficientemente grandes como para permitir que los residuos y el exceso de líquidos entren en el biorreactor, pero lo suficientemente pequeños como para impedir el paso de las células inmunitarias”, explicó el Dr. Roy. “Esto permite que el riñón artificial funcione sin entrar en contacto con el sistema inmune”.
Aunque los receptores no necesitarán inmunosupresores, sí requerirán inyecciones de eritropoyetina (EPO). El riñón artificial no puede secretar EPO, una hormona importante que estimula la producción de glóbulos rojos.
Obtén más información sobre el trasplante de riñón con el curso en línea gratuito de la NKF.
¿Cuándo estará listo el riñón artificial?
No hay ensayos clínicos para el riñón artificial, pero ya han comenzado las pruebas con animales.
“Hemos probado un prototipo a pequeña escala en corderos y cerdos”, explicó el Dr. Roy. “El dispositivo funcionó según lo previsto, lo que nos da confianza en que el riñón artificial implantable funcionará en humanos una vez que hayamos ampliado el dispositivo para que tenga la capacidad suficiente y hayamos realizado todas las pruebas de seguridad necesarias”.
El Proyecto Riñón espera comenzar los ensayos clínicos dentro de cuatro – cinco años, aunque ese plazo podría variar.
“El desarrollo tecnológico depende de la cantidad de recursos financieros disponibles. Redacté esta propuesta en 2010 con la esperanza de realizar los primeros ensayos en humanos para 2017”, explicó el Dr. Roy. “Ese plazo se alargó y este también podría hacerlo. Depende de cuándo dispongamos de recursos suficientes para finalizar el desarrollo preclínico”.
Participa
¿Quieres contribuir a dar forma al futuro de la investigación renal? Únete al estudio KidneyCARE (Community Access to Research Equity)™ de la NKF.


















