July 23, 2024
La enfermedad del riñón ha sido una constante en la vida de Lukas Chapman. Su padre y su hermano padecían falla renal. A él le diagnosticaron una enfermedad del riñón en etapa dos cuando era un adolescente. A pesar de las dificultades, Lukas no dejó que la enfermedad alterara su actitud positiva. Ahora, ya de adulto, comparte esta actitud esperanzadora con los niños que padecen enfermedad del riñón como monitor en el Camp ChiMer.
Antecedentes familiares de enfermedad del riñón
En 1998, cuando Lukas tenía tres años, su padre falleció por complicaciones relacionadas con la insuficiencia renal. A su hermano mayor, de ocho años, le diagnosticaron una enfermedad del riñón y, posteriormente, falla renal ese mismo año.
“Mi hermano estuvo en diálisis hasta que mi madre le donó un riñón cuando tenía trece años. Solo duró seis meses antes de que tuviera que volver a la diálisis. Cuando tenía dieciocho años, mi hermana le donó un riñón”, explicó Lukas. “Ese trasplante duró una década”.
Cuando Lukas tenía catorce años, le diagnosticaron una enfermedad del riñón.
“En 2009 estaba en un campamento de fútbol de verano de dos días. El primer día no me encontraba muy bien, pero, el segundo día, me dieron unos calambres en las piernas tan fuertes que tuve que ir al hospital”, explicó Lukas. “Me dijeron que había sufrido un golpe de calor. Las pruebas también revelaron que padecía una enfermedad del riñón”.
Cinco días y una biopsia más tarde, Lukas volvió a casa.
“Poco después de que me dieran el alta, mi madre llegó a casa con lágrimas en los ojos. Me explicó que padecía glomeruloesclerosis focal y segmentaria (GEFS) y que estaba en la etapa dos de la enfermedad del riñón”, explicó Lukas. “Me preguntó si tenía miedo. No lo tenía. Decidí utilizar mi diagnóstico como motivación para vivir cada día dando lo mejor de mí mismo”.
Lukas adaptó su dieta y su rutina de ejercicio mientras probaba diferentes medicamentos para proteger sus riñones de un mayor daño.
“Cambiar mi estilo de vida y tomar toda esa medicación no fue divertido, pero me salvó los riñones. Conseguimos averiguar qué funcionaba y trazar un plan de acción”, dijo Lukas. “Quince años después, sigo en la etapa dos de la enfermedad del riñón y, muy posiblemente, estoy más sano que cuando me diagnosticaron por primera vez”.
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Marcando la diferencia en Camp ChiMer
Aunque Lukas nunca asistió al Camp ChiMer, un campamento para niños con enfermedad del riñón en Kansas City, Misuri, su hermano mayor sí lo hizo.
“Fue durante seis años y le encantaba. Siempre era una de sus partes favoritas del año”, explicó Lukas. “Después de mi primer año en la universidad, me ofrecí como monitor voluntario. Fue una experiencia increíble, así que conseguí unas prácticas en la organización que gestionaba el campamento en aquel momento”.
El primer año de prácticas de Lukas supuso un gran aprendizaje, pero el segundo le proporcionó experiencia práctica en la planificación del campamento.
“Al año siguiente, me contrataron para un puesto oficial en el campamento. Planifiqué casi toda la experiencia del Camp ChiMer”, explicó Lukas. “Seguí trabajando allí durante tres años antes de cambiar de empleo. Continué como monitor hasta 2019, cuando mi mujer y yo nos mudamos a otro estado. Ese año, el Camp ChiMer contrató a su primer director de campamento de la NKF, así que sabía que lo dejaba en buenas manos”.
Dejar el Camp ChiMer y mudarse puede que fuera difícil para Lukas, pero esas eran las menores de sus preocupaciones. A su hermano le habían diagnosticado un melanoma, un tipo de cáncer de piel, años antes. En 2019, el cáncer se extendió a otras partes de su cuerpo.
“Falleció ese año. No fue justo, porque lo había hecho todo bien. A pesar de que le diagnosticaron la enfermedad siendo tan joven, siempre se cuidó mucho”, dijo Lukas. “Era como un padre para mí: me enseñó a jugar al béisbol y me introdujo en la lucha libre y los videojuegos. Perderlo fue muy duro”.
Más información sobre Camp ChiMer.
Regreso al Camp ChiMer
Cuando Lukas y su mujer regresaron a Misuri en 2021, él estaba deseando volver a trabajar como monitor en el Camp ChiMer.
“Me encanta todo lo relacionado con el Camp ChiMer y lo que hace por los niños que acuden. Estaba emocionado por volver como monitor, aunque el formato del campamento hubiera cambiado a un campamento de día debido a la COVID-19”, dijo Lukas. “Siempre espero con ilusión nuestra fiesta anual en la piscina. La mayoría de los niños no pueden sumergirse en el agua sin las precauciones adecuadas debido al riesgo de infección. El increíble personal sanitario del campamento se asegura de que se sigan estas precauciones para que los niños puedan nadar con seguridad”.
Cada vez que Lukas hace voluntariado, le hace mucha ilusión volver a ver a antiguos campistas y conocer a otros nuevos.
“Estos niños padecen enfermedades del riñón o falla renal. El Camp ChiMer les muestra que no tienen por qué dejar de ser niños. No hay que sacrificar la diversión ni el disfrute de la vida para cuidar de la enfermedad”, explica Lukas. “Todos en el Camp ChiMer saben por lo que están pasando los demás. Esto da a los niños la oportunidad de ser ellos mismos sin sentirse juzgados”.
El espíritu de diversión e inclusión hace que Lukas vuelva una y otra vez.
“Aunque no puedo hablar de las experiencias concretas de estos niños, sí sé lo que es cambiar tu estilo de vida, tomar medicación y pasar tiempo en el hospital. También he perdido a mi padre y a mi hermano a causa de la enfermedad del riñón”, explica Lukas. “Mi labor es mostrar a estos niños que se puede llevar una vida feliz a pesar de estos retos”.
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