Última actualización: Septiembre 19, 2025
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El cáncer de riñón se produce cuando las células renales crecen sin control, formando tumores que pueden extenderse si no se tratan.
Acerca del cáncer de riñón
El cáncer de riñón se produce cuando ciertas células del riñón crecen y se dividen demasiado rápido. En lugar de morir como las células normales, estas células anormales se acumulan y forman una masa, denominada tumor. Algunos tumores permanecen pequeños y no se extienden, pero otros pueden crecer y extenderse a los tejidos cercanos o desplazarse a otras partes del cuerpo. Este proceso se denomina metástasis.
La mayoría de los cánceres de riñón se originan en las diminutas unidades de filtración situadas en el interior del riñón, denominadas túbulos. Estos túbulos se encargan normalmente de depurar la sangre y producir la orina. Cuando el cáncer se origina aquí, se denomina carcinoma de células renales (CCR), el tipo más frecuente de cáncer de riñón en adultos.
El cáncer de riñón suele aparecer en un solo riñón, aunque en casos excepcionales puede desarrollarse en ambos riñones. También se diferencia de los cánceres que se originan en otras partes del cuerpo y posteriormente se extienden al riñón; estos se denominan cánceres secundarios o metastásicos.
Aunque el cáncer de riñón es una enfermedad grave, a muchas personas se les diagnostica en una fase temprana, cuando el cáncer aún se limita al riñón. Esto hace que el tratamiento sea más eficaz y aumenta las posibilidades de recuperación.
Signos y síntomas
El cáncer de riñón no siempre provoca síntomas en las primeras etapas. A muchas personas se les diagnostica cuando el cáncer se detecta por casualidad durante pruebas de imagen realizadas por otro problema de salud. A medida que el cáncer crece, es posible que notes:
- Sangre en la orina (el síntoma más común): la orina puede tener un aspecto rosado, rojo o del color de la cola. A veces, el sangrado aparece y desaparece.
- Dolor en la espalda o en el costado que no desaparece: puede sentirse como un dolor sordo o agudo en un lado de la zona lumbar.
- Un bulto en el costado o en la zona lumbar: usted o su médico pueden palpar una masa en la zona del riñón.
- Fatiga: Sentirse más cansado de lo habitual, incluso después de descansar.
- Pérdida de peso inexplicable: perder peso sin intentarlo ni que haya cambios en el apetito.
- Fiebre recurrente: fiebres leves que no están relacionadas con una infección o la gripe.
- Hinchazón en los tobillos o las piernas: esto puede ocurrir si la función renal se ve afectada.
- Sudores nocturnos: Despertarse con la ropa o la ropa de cama húmeda.
No todas las personas con cáncer de riñón presentarán todos estos síntomas. Algunas personas pueden no presentar ningún síntoma hasta que el cáncer esté más avanzado.
Causas y factores de riesgo
Los médicos no siempre saben por qué se desarrolla el cáncer de riñón. Algunas personas lo padecen sin presentar ningún factor de riesgo conocido. No obstante, hay ciertos factores que pueden aumentar las probabilidades de padecerlo:
- Tabaquismo: Las sustancias químicas del tabaco pueden dañar las células renales y aumentar el riesgo de cáncer de riñón. Cuanto más tiempo y más se fume, mayor es el riesgo.
- El sobrepeso: el exceso de peso corporal puede alterar los niveles hormonales y aumentar la probabilidad de que se formen tumores en el riñón.
- Presión Arterial Alta: Las personas con presión arterial alta crónica tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de riñón, aunque los médicos aún están investigando por qué.
- Antecedentes familiares de cáncer de riñón: tener un familiar cercano (padre, madre, hermano o hermana) con cáncer de riñón puede aumentar el riesgo.
- Enfermedades hereditarias: Algunos problemas de salud poco frecuentes que se dan en determinadas familias pueden aumentar la probabilidad de padecer cáncer de riñón. Si hay antecedentes de cáncer de riñón en tu familia, tu médico podría recomendarte pruebas genéticas o revisiones periódicas.
- Tratamiento de diálisis a largo plazo: Las personas que llevan muchos años en diálisis tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de riñón, probablemente debido a la forma en que la enfermedad del riñón crónica altera las células.
Tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que vaya a desarrollar cáncer de riñón con toda seguridad. Solo significa que sus probabilidades son mayores en comparación con alguien que no los tiene.
Tipos de cáncer de riñón
Existen varios tipos diferentes de cáncer de riñón. Conocer el tipo ayuda a los médicos a elegir el mejor tratamiento.
- Carcinoma de células renales (CCR): es el tipo más frecuente en adultos. Se origina en los diminutos filtros del interior del riñón (túbulos). La mayoría de las personas con cáncer de riñón padecen este tipo.
- Carcinoma de células de transición: este tipo se origina en la zona donde el riñón se une a la vejiga, denominada pelvis renal. Se comporta más como un cáncer de vejiga que como un cáncer de riñón.
- Tumor de Wilms: un tipo poco frecuente que afecta principalmente a niños, por lo general menores de 5 años.
- Otras formas poco frecuentes: Entre ellas se incluyen cánceres como los sarcomas renales, que se originan en los vasos sanguíneos o en el tejido conjuntivo del riñón.
Complicaciones
El cáncer de riñón puede causar problemas tanto dentro del riñón como en otras partes del cuerpo. Entre las posibles complicaciones se incluyen:
- Diseminación del cáncer (metástasis): el cáncer de riñón puede extenderse a otros órganos, sobre todo a los pulmones, los huesos o el hígado. Cuando esto ocurre, el tratamiento suele volverse más complejo.
- Daño renal o pérdida de la función renal: el cáncer de riñón puede reducir la capacidad del riñón para filtrar los desechos y equilibrar los líquidos, la sal y los minerales en el cuerpo. Si se extirpa un riñón o deja de funcionar, el otro riñón suele asumir su función.
- Problemas sanguíneos: el cáncer de riñón puede provocar en ocasiones anemia (recuento bajo de glóbulos rojos), lo que puede hacer que te sientas muy cansado o débil.
- Presión Arterial Alta: Los cambios en la función renal pueden provocar problemas para controlar la presión arterial.
- Alteraciones óseas: Si el cáncer se extiende a los huesos, puede provocar dolor, debilidad o incluso fracturas.
- Síntomas generales: El cáncer avanzado puede provocar pérdida de peso, pérdida de apetito o fatiga persistente.
No todas las personas presentarán estas complicaciones. Algunas personas reciben tratamiento antes de que el cáncer se extienda o dañe la función renal.
Póngase en contacto con su médico o equipo de atención lo antes posible si observa:
- Sangre en la orina que aparece por primera vez o que empeora
- Dolor repentino o intenso en el costado, la espalda o el abdomen
- Dificultad para respirar, dolor en el pecho o tos persistente
- Hinchazón en las piernas o los tobillos que aparece rápidamente
- Fatiga extrema, debilidad o mareos
Si los síntomas son graves o aparecen de forma repentina, llama al 911 o acude al servicio de urgencias más cercano.
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Pruebas que utilizan los médicos para diagnosticar el cáncer de riñón
Tu médico puede recurrir a varias pruebas para detectar un cáncer de riñón y obtener más información sobre el funcionamiento de tus riñones:
- Análisis de orina: una prueba sencilla que detecta la presencia de sangre o células anormales en la orina. Con esta prueba se pueden detectar incluso pequeñas cantidades de sangre que no se ven a simple vista (sangre microscópica).
- Análisis de sangre: Estos análisis evalúan el funcionamiento de los riñones. Miden parámetros como la creatinina y otros marcadores que indican si los riñones están filtrando los desechos correctamente.
- Pruebas de imagen: Las imágenes de los riñones ayudan a los médicos a detectar tumores u otros cambios.
- La ecografía utiliza ondas sonoras para obtener imágenes del riñón.
- La tomografía computarizada (TC) utiliza rayos X y un ordenador para mostrar imágenes detalladas del riñón.
- La resonancia magnética (RM) utiliza imanes y ondas de radio para obtener imágenes detalladas, lo que resulta especialmente útil si no se puede utilizar un medio de contraste.
- Biopsia: en algunos casos, el médico puede extraer una pequeña muestra de tejido del riñón con una aguja fina. La muestra se examina al microscopio para confirmar si hay células cancerosas.
Preguntas para tu médico
- ¿Qué tipo de cáncer de riñón tengo?
- ¿En qué estadio se encuentra el cáncer? ¿Se ha extendido fuera del riñón?
- ¿Qué pruebas tendré que hacerme y qué resultados me darán?
- ¿Necesito una biopsia? ¿Cuáles son los riesgos?
- ¿Cómo influyen los resultados de mis pruebas en mis opciones de tratamiento?
- ¿Podrían mis familiares correr riesgo de padecer cáncer de riñón? ¿Deberían hacerse pruebas?
- ¿Con qué frecuencia tendré que someterme a revisiones o pruebas de imagen?
- ¿Debería acudir a un especialista en riñones (nefrólogo) además de a un médico especialista en cáncer (oncólogo)?
















