La hidronefrosis es una inflamación del riñón debida a la acumulación de orina, que suele detectarse en las ecografías prenatales. Se realiza un seguimiento y puede ser necesario un tratamiento tras el nacimiento.
En los últimos años, la mejora de los equipos de ecografía ha permitido a tu médico ver con mayor claridad los riñones de tu bebé durante el embarazo. Se pueden detectar diferentes tipos de problemas, como la ausencia de uno o ambos riñones, la posición anómala de un riñón, la hidronefrosis (hinchazón de un riñón), quistes llenos de líquido y tumores.
La siguiente descripción general del tracto urinario te ayudará a comprender los problemas que pueda tener tu bebé.
¿Para qué sirve el tracto urinario?
La función principal del tracto urinario es eliminar los desechos y los líquidos del organismo. El tracto urinario consta de cuatro partes: los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La orina se forma cuando los riñones filtran la sangre y eliminan el exceso de desechos y líquidos. La orina se acumula en una parte del riñón denominada pelvis renal. Desde la pelvis renal, la orina desciende por un conducto estrecho llamado uréter hasta llegar a la vejiga. La vejiga se va llenando poco a poco de orina, que se expulsa del cuerpo a través de otro pequeño conducto llamado uretra.
Durante el embarazo, el bebé flota en el líquido amniótico dentro del útero de la madre. Este líquido está compuesto principalmente por la orina que produce el bebé. Si no se produce suficiente orina, es posible que no haya suficiente líquido amniótico.
¿Qué tipo de problemas pueden surgir en el tracto urinario del bebé?
Los defectos congénitos pueden producirse en cualquier parte del tracto urinario. Por ejemplo:
- Los riñones pueden faltar o estar mal situados.
- Una obstrucción del flujo de salida de la orina o un reflujo de la orina que ya se encuentra en la vejiga (denominado ‘reflujo’) puede provocar el agrandamiento de la pelvis renal. A esto se le suele llamar hidronefrosis.
- Una obstrucción de la uretra puede afectar al vaciado de la vejiga, lo que provoca que la presión en su interior sea mayor. Esto ejerce una presión adicional sobre la pelvis renal de ambos riñones y sobre los uréteres, que pueden dilatarse. En los niños, la obstrucción más frecuente de la uretra se denomina válvulas uretrales.
- Un solo riñón puede estar drenado por dos uréteres. En algunos casos, las conexiones pueden ser anómalas y la hidronefrosis o el reflujo pueden suponer un problema.
¿Qué tipo de problemas puede detectar mi médico en la ecografía?
La hidronefrosis es la anomalía más frecuente que se detecta en la ecografía. Se produce cuando parte del tracto urinario se llena de una cantidad excesiva de orina, lo que suele deberse, aunque no siempre, a una obstrucción. Otros problemas que pueden detectarse son la ausencia o la posición anómala de uno o ambos riñones, quistes (acumulaciones de líquido en el tejido renal) o tumores (masas sólidas) en los riñones.
¿Qué tipo de médicos especialistas pueden ayudar?
Los urólogos pediátricos son cirujanos con formación específica en el tratamiento de las afecciones del tracto urinario y genital infantil. Los nefrólogos pediátricos también tratan los problemas renales y del tracto urinario en los niños, pero no realizan intervenciones quirúrgicas. Tanto los urólogos pediátricos como los nefrólogos pediátricos conocen bien las enfermedades del tracto urinario y saben cómo tratar estos problemas tras el nacimiento. Además, estos especialistas pueden proporcionar información útil a tu obstetra.
¿Qué puedo esperar durante el embarazo?
Si tu bebé tiene hidronefrosis, tu obstetra supervisará tu embarazo más de cerca. Es posible que se realicen ecografías con mayor frecuencia. A veces, la cantidad de líquido amniótico puede ser inferior a lo normal. Esto podría deberse a una fuga o a una disminución de la producción de orina por parte del bebé. La disminución de la producción de orina puede ser un signo de un problema renal importante. En casos excepcionales, podría ser necesario obtener muestras de orina del bebé. En la mayoría de los casos, no se requiere ningún tratamiento específico durante el embarazo, pero es necesaria una evaluación por parte de un urólogo pediátrico o un nefrólogo tras el nacimiento para identificar el problema con mayor precisión y decidir si es necesario un tratamiento. En muy raras ocasiones, se puede colocar un catéter en la vejiga del bebé durante el embarazo para sortear una obstrucción. Otra alternativa es dar a luz al bebé antes de tiempo, pero en la mayoría de los casos no se necesita ningún tratamiento durante el embarazo.
¿Qué tipos de pruebas se le hacen al bebé después de nacer?
El diagnóstico de hidronefrosis en tu bebé permite prevenir complicaciones que, de otro modo, podría sufrir, como infecciones urinarias o cálculos. Debe informar a su pediatra de esta anomalía antes del nacimiento de su bebé, para que se puedan realizar las pruebas adecuadas tras el parto. Por lo general, se realizará una ecografía renal y vesical durante la primera semana tras el nacimiento. Además, es posible que se le receten a su bebé antibióticos en dosis bajas para prevenir infecciones urinarias mientras se realizan más pruebas. Otras pruebas que se pueden realizar incluyen:
- una radiografía de la vejiga (VCUG, siglas en inglés de cistouretrograma miccional)
- una gammagrafía renal para evaluar la función y el drenaje de los riñones
En función de los resultados de estas pruebas, un especialista podrá ayudar a determinar si el problema es lo suficientemente grave como para requerir una intervención quirúrgica o si es probable que desaparezca por sí solo. A menudo se realizarán más ecografías para comprobar si el problema está mejorando.
















