July 16, 2024
Adelgaza de forma segura si padeces una enfermedad del riñón siguiendo dietas prescritas. Infórmate sobre los peligros de las dietas de moda y obtén perspectivas de expertos sobre cómo equilibrar la alimentación para favorecer la función renal.
Las dietas detox a base de zumos, el ayuno intermitente y la dieta de la sopa de col: ¿qué tienen en común? Todas ellas son dietas de moda. ¿Qué es una dieta de moda? ¿Deberían seguirla las personas con enfermedad del riñón? La dietista especializada en nefrología Amanda Hayes y Jane Demise, una luchadora contra la enfermedad del riñón en etapa cinco, responden a estas preguntas y a muchas más.
Diferencias entre las dietas de moda y las dietas prescritas
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Una dieta de moda se identifica fácilmente por sus promesas de resultados rápidos.
“Las dietas de moda suelen compartir ‘trucos secretos’ para perder peso”, afirma Hayes. “Suelen ser restrictivas, ya que eliminan grupos enteros de alimentos y, al mismo tiempo, ensalzan otros como si fueran tratamientos ‘mágicos’”.
Una dieta prescrita es aquella que recomienda un profesional sanitario para ayudar a las personas a controlar y cuidar su salud a largo plazo.
“Las dietas prescritas ayudan a controlar afecciones médicas. Por ejemplo, una persona con enfermedad del riñón en etapa avanzada puede necesitar una dieta baja en potasio. Alguien en diálisis puede necesitar una dieta rica en proteínas, ya que la máquina de diálisis elimina las proteínas”, explica Hayes. “Las dietas prescritas, al igual que las dietas de origen vegetal, no son soluciones rápidas. Son un estilo de vida”.
Ejemplos de dietas a base de plantas
- La dieta mediterránea: Se compone principalmente de cereales, legumbres, verduras, leguminosas, frutas y frutos secos, además de cantidades moderadas de pescado, queso, aceite de oliva y yogur, y poca carne roja.
- La dieta DASH: Se suele recomendar a personas con presión arterial alta. Es rica en frutas, verduras, productos lácteos bajos en grasa, cereales integrales, aves de corral y frutos secos. Esta dieta limita el consumo de sal, azúcar, carne roja, grasas saturadas, colesterol y grasas trans.
- La dieta MIND: combina la dieta mediterránea y la dieta DASH para crear una dieta que prioriza la salud cerebral con verduras de hoja verde, bayas, frutos secos, aceite de oliva, cereales integrales, pescado, legumbres y aves de corral.
Si un profesional sanitario te recomienda una dieta específica, pídele los datos de estudios a largo plazo o que te derive a un dietista especializado en nefrología para asegurarte de que cuenta con respaldo médico y es adecuada para ti.
“Puede resultar complicado diferenciar las dietas prescritas de las dietas de moda, ya que algunas de estas últimas también publican sus investigaciones”, afirma Hayes. “La calidad del estudio es importante. Pueden ser de tamaño demasiado reducido, estar mal diseñados o ser meramente teóricos”.
Los peligros de las dietas de moda
¿Puede ser perjudicial seguir una dieta de moda? Según Hayes, la respuesta es sí.
“Las personas con enfermedad del riñón son vulnerables a la desnutrición. Si se limita un grupo alimenticio completo, también se limitan los nutrientes de todo ese grupo”, explicó Hayes. “La pérdida o el aumento extremo de peso en personas con enfermedad del riñón en etapas tres – cinco también se asocia con una mayor probabilidad de tener que pasar a diálisis”.
Estas dietas también pueden provocar desequilibrios nutricionales y agotamiento alimentario.
“Obtener los nutrientes adecuados es fundamental. Por ejemplo, alimentarse únicamente de sopa de col podría provocar un exceso de potasio. Las dietas ricas en proteínas, como la paleo y la Atkins, pueden ser especialmente perjudiciales para quienes se encuentran en las etapas de enfermedad del riñón previas a la diálisis”, señaló Hayes. “Según mi experiencia, estas dietas son insostenibles y suelen provocar agotamiento o trastornos alimentarios”.
En el caso de Jane, a quien se le diagnosticó por primera vez una enfermedad del riñón en etapa 3 en 2006, las dietas de moda a largo plazo le provocaron problemas metabólicos.
“He probado varias dietas de moda, incluida la dieta de la sopa de col que se puso de moda en los años 80. En esa dieta, se tomaba una comida normal y sopa de col dos veces al día. No me ayudó a perder peso y tenía un alto contenido en sodio”, explica Jane. “Años más tarde, le pregunté a un especialista por qué me costaba tanto perder peso. Las dietas de moda me habían alterado el metabolismo”.
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En 2017, la enfermedad del riñón de Jane había avanzado hasta la etapa 4. Acudió a una dietista especializada en riñón en busca de ayuda.
“Me dijeron que no comía lo suficiente ni consumía suficientes calorías de calidad. Estaba al borde de la desnutrición porque estaba limitando los alimentos equivocados”, explicó Jane. “Mi dietista especializada en enfermedades renales fue la primera persona que me consideró como una persona en su conjunto y me ayudó a diseñar un plan que me permitiera perder peso al tiempo que obtenía los nutrientes que necesito para mantenerme sana y proteger mis riñones”.
En el plazo de un año trabajando con un dietista especializado en enfermedades renales, Jane perdió 50 libras y, desde entonces, ha mantenido la mayor parte de esa pérdida de peso. ¿Por qué tuvo éxito esta vez?
“Las dietas suelen ir de la mano de la culpa y el autocastigo. Esta vez, no cambié mi alimentación solo para perder peso. Lo hice para sentirme mejor y mantenerme sana. Cambié mi mentalidad: pasé de hacer dieta a cambiar mi estilo de vida”, explicó Jane. “Creo que este estilo de vida es lo que me ha permitido evitar la diálisis durante tanto tiempo”.
Motivación y actitud adecuadas
“¿Estás tomando estas decisiones alimentarias porque te mereces respeto y cuidado, o lo haces por culpa? La vergüenza no conduce a cambios de comportamiento a largo plazo”, afirmó Hayes. “Lo que sí lo hace son los pequeños cambios, la flexibilidad y la constancia”.
Y recuerda que las dietas para el riñón no consisten únicamente en restringir la alimentación.
“Una dieta para el riñón también debería consistir en añadir más alimentos saludables de origen vegetal”, señaló Hayes. “Tener la mentalidad de añadir en lugar de eliminar ayuda a conservar el placer de comer y reduce las posibilidades de agotamiento”.
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