El mayor gesto de amistad: donar un riñón

April 04, 2024

Ben y Susan se conocieron por casualidad mientras llevaban a sus hijos al jardín de infancia hace más de veinte años. Ese fue el comienzo de una amistad que se prolongó durante décadas entre los niños y sus familias. 

Ninguno de los dos sabía que ese encuentro fortuito llevaría algún día a que Ben le hiciera a Susan el regalo más grande: la donación de un riñón.

Ponerse al día

Ben y Susan siguieron en contacto después de que sus hijos se graduaran en el instituto, pero ya no se veían con tanta frecuencia. Por conversaciones anteriores, Ben sabía que Susan no se encontraba bien. No tenía ni idea de que sus riñones habían dejado de funcionar hasta aquel fatídico Halloween de 31 de octubre de 2019.

“Susan me envió un mensaje para decirme que estaba pidiendo caramelos con sus sobrinas a unas cuantas calles de distancia. La invité a venir a casa”, contó Ben. “Me di cuenta de que había adelgazado, pero no fue hasta que mencionó la diálisis cuando comprendí la gravedad de la situación”.

Mientras hablaban, Ben se enteró de que todos los posibles donantes que tenía Susan habían sido descartados.

“Nadie de su familia ni de su iglesia reunía los requisitos para donar. No sé explicar por qué, pero en ese momento supe que quería donarle un riñón”, dijo Ben. “Le pedí que me enviara información sobre el proceso”.

Lo que Ben descubrió reforzó su decisión. 

“Se puede llevar una vida normal con un solo riñón”, explicó Ben. “El proceso de donante vivo es muy exhaustivo. Estaba seguro de que me aprobarían como donante. Si no fuera así, el equipo de trasplantes me lo haría saber”.

Ben compartió su idea con su mujer. Aunque al principio se mostró reticente, acabó aceptándola tras informarse mejor sobre el proceso y las estadísticas de resultados positivos para los donantes. A continuación, Ben habló con sus hijos. 

“Mi hijo mayor es el mejor amigo del hijo de Susan. Tanto él como su hermano pequeño me apoyaron muchísimo. Esperé a hablar con el resto de mi familia hasta que el proceso estuviera más avanzado”, explicó Ben. “No quería que se preocuparan innecesariamente si no era capaz de emparejarme con alguien”.

¿Te interesa saber más sobre la donación en vida? Realiza el curso gratuito de la NKF, “Cómo Convertirte en un Donante Vivo”.

El regalo definitivo

Con el apoyo de su familia, Ben siguió adelante con el proceso de evaluación. 

“Me sometí a una serie de pruebas para asegurarme de que estaba apto para donar y de que era un donante compatible, incluyendo radiografías, resonancias magnéticas, una colonoscopia y análisis de sangre. La COVID-19 retrasó algunas partes del proceso, pero me llevó menos de 10 horas en total a lo largo de un par de meses”, explicó Ben. “No teníamos el mismo grupo sanguíneo, pero nuestros grupos sanguíneos eran muy compatibles. Al final, resulté ser un donante perfecto”.

Susan estaba encantada, pero también sorprendida. 

“No podía creer que un simple comentario al pasar pudiera llevar a esto”, dijo Ben. “A mí no me sorprendió. El equipo de trasplantes se esforzó al máximo para asegurarse de que tomara la decisión con cuidado. No sentí ninguna ansiedad”.

La intervención estaba programada para marzo de 2020, pero la COVID-19 la pospuso hasta finales de agosto. 

“Mi mujer estaba conmigo y pude ver a Susan antes de la intervención. Susan estaba feliz y animada. Eso calmó el poco nerviosismo que tenía”, dijo Ben. “Para mí, la intervención fue rápida y sencilla. Solo tuve un ligero dolor en las costillas debido a la posición en la que se coloca el cuerpo del donante durante la intervención, y algo de sensibilidad en el pequeño punto de incisión de 3 pulgadas”.

Ben ya estaba en pie y caminando al cabo de un día. Tras pasar una noche en el hospital, se fue a casa para recuperarse durante unas semanas. 

“El dolor en las costillas fue remitiendo a lo largo de unas semanas y la incisión mejoró en pocos días. Aparte de eso, me sentía bien. Me recuperé rápidamente y no noto ninguna diferencia desde mi donación”, dijo Ben. “Tras recuperarse de la operación, Susan se sintió mejor casi de inmediato gracias a la función de su nuevo riñón. Aunque en el pasado he corrido maratones y sigo haciendo footing para mantenerme en forma, últimamente a Susan y a mí nos gusta dar largos paseos juntos con otros amigos o familiares. A ella le gusta bromear diciendo que ha corrido maratones porque su nuevo riñón lo ha hecho”.

¿Buscas un donante vivo pero no sabes por dónde empezar? Realiza nuestro curso gratuito “Buscando un Donante Vivo”.

Compartiendo su historia

Para no parecer un “presumido con modestia”, Ben se guardó para sí mismo el hecho de haber sido donante. Entonces vio una publicación en LinkedIn que le hizo cambiar de opinión. 

“Vi a un defensor del paciente del riñón compartiendo su historia. Me hizo darme cuenta del poder que hay detrás de la historia que Susan y yo tenemos y del valor de la mayor concienciación que se consigue al compartirla. Al hablar de la donación, estoy difundiendo el mensaje sobre la donación de riñón en vida”, dijo Ben. “Soy la prueba viviente de que se puede llevar una vida normal y sin cambios después de donar un riñón”.

Ben no tiene restricciones en su dieta ni en el ejercicio físico. No necesita tomar ningún medicamento como consecuencia de la intervención. Ese es el mensaje que quiere que la gente extraiga de su historia.

“Quiero animar a la gente a informarse más sobre el proceso. Hay muchos recursos que explican el procedimiento, las pruebas y los resultados para la salud”, dijo Ben. “Cada uno tiene que decidir por sí mismo, pero si sientes la vocación de donar, no puedo recomendarlo lo suficiente. Estás salvando una vida”.

¿Quieres concientizar sobre la donación de riñón en vida y marcar la diferencia en la vida de otras personas, como ha hecho Ben? Comparte tu historia con nosotros: puede que sea precisamente esa historia la que dé esperanza a alguien más.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
© 2026 Fundación Nacional del Riñón, Inc.