La FSGS no puede detener a Audra: “Aún me queda mucho por recorrer”

August 23, 2022

Antes de 2006, Audra Skibo padecía unos misteriosos problemas de salud. Al principio, los médicos creían que se trataba de esclerosis múltiple u otra enfermedad que afectara a los músculos. No fue hasta que se sometió a una biopsia renal más adelante ese mismo año cuando supo de qué se trataba realmente: glomeruloesclerosis focal y segmentaria o FSGS. 

“Es una enfermedad grave y silenciosa. En mi caso, además, es hereditaria. Mi madre padece una enfermedad del riñón y sospechamos que mi abuelo, que falleció a los 45 años, también la padecía”, explicó Audra. “Mi médico me dijo que es como una cicatriz en el riñón y que no es reversible. Solo se puede ralentizar el proceso, pero no se puede impedir que ocurra”.

Tomar medidas para mantener la función renal

Audra estaba decidida a mantener sus riñones en funcionamiento el mayor tiempo posible. Como instructora de baile, estaba encantada de seguir haciendo ejercicio al tiempo que reducía la sal y las proteínas para ayudar a aliviar la carga de residuos en los riñones.

“Llevo mucho tiempo luchando y he conseguido controlar la enfermedad”, dijo Audra. “Hice caso a los consejos, me informé y me mantuve en forma lo mejor que pude”.

Durante casi 15 años, Audra logró frenar la progresión de la enfermedad del riñón de esta manera. Entonces, en 2020, su médico le dio la mala noticia.

“De repente, se detuvo y se quedó en silencio. Parecía que iba a llorar y me dijo que mis riñones estaban dejando de funcionar”, contó Audra. “Le pregunté qué opciones tenía y me dijo que teníamos que plantearnos un trasplante y la diálisis más adelante”.

Audra no es de las que se desaniman. Volvió a cambiar su dieta: redujo el consumo de proteínas, sodio, potasio y fósforo. A pesar de estos esfuerzos, su cuerpo empezó a acumular las toxinas que sus riñones ya no podían eliminar y comenzó a sentirse mal.

El trasplante de Audra

Aunque su estado empeoraba, Audra nunca se rindió.

“No dejaba de decirme a mí misma: ‘Aún te queda mucho por hacer aquí. Quiero estar aquí para mis padres, para mi marido y para mis gatos y perros’”, explicó Audra. “Voy a hacer todo lo que sea necesario y cumplí con todo lo que me pidieron los médicos. Simplemente sentía que aún me quedaba mucho por recorrer en este camino”.

La perseverancia de Audra dio sus frutos y pronto la incluyeron en la lista de espera de trasplantes. No tuvo que esperar mucho: Joyce Lackovic, una amiga de la infancia, se puso en contacto con ella, decidida a convertirse en la donante de Audra. 

“Me dijo que sentía en lo más profundo de su corazón que tenía que hacer esto por mí. Se mostró muy positiva”, explicó Audra. “Desde el primer momento, nunca vaciló ni un instante. Lo hizo por mí y me salvó la vida”.

A los pocos días de las pruebas, se confirmó que Joyce era una donante compatible, y la operación se programó precisamente para el cumpleaños de Audra, ¡el 27 de agosto de 2021! La operación fue un éxito, y el nuevo riñón empezó a producir orina de inmediato; no podría haber pedido un mejor regalo de cumpleaños.

Esforzándose al máximo

Joyce hizo todo lo posible para celebrar el trasplante y la fortaleza de Audra a lo largo de su proceso renal.

“La gente realmente se volcó conmigo. Incluso me organizaron un desfile”, dijo Audra. “Joyce se puso en contacto con mi mejor amiga por Facebook y lo organizó todo. Había globos y bocinas sonando. Incluso contaron con una escolta policial para dar inicio a todo el evento. Dieron dos vueltas a la manzana para verme”.

Ahora Audra está esperando a recuperarse por completo para convertirse en mentora de NKF Peers y llevar esa misma alegría y consuelo a otras personas con enfermedad del riñón: “Solo quiero dar esperanza a la gente y decirles que no se rindan”.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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