Última actualización: Julio 24, 2025
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
Contribuciones de: Melanie Betz MS, RD, CSR, FNKF, FAND
Descubre cuáles son las causas de los cálculos renales, sus síntomas, los tratamientos y cómo prevenirlos con un plan personalizado.
ÍNDICE
- Acerca de los cálculos renales
- ¿Con qué frecuencia se producen cálculos renales?
- Causas habituales de los cálculos renales
- Tipos de cálculos renales
- Síntomas
- Diagnóstico
- ¿Qué son los cálculos renales?
- Tratamiento de los cálculos renales
- Prevención de los cálculos renales
- ¿Cómo se pueden prevenir los cálculos renales?
- Preguntas que debes hacerle a tu médico:
Acerca de los cálculos renales
Un cálculo renal es un objeto duro formado por sustancias químicas presentes en la orina.
Los riñones limpian la sangre y eliminan los desechos a través de la orina. La orina contiene diferentes sustancias químicas. Si hay un exceso de algunas de estas sustancias y no hay suficiente agua, pueden aglutinarse y formar cálculos renales. Las sustancias químicas que con mayor frecuencia provocan cálculos son el calcio, el oxalato, el ácido úrico, la cistina y el fosfato.
Una vez que se forma un cálculo renal, puede permanecer en el riñón sin causar problemas. A veces, los cálculos renales descienden por el tracto urinario hasta el uréter. Los cálculos muy pequeños pueden salir del cuerpo sin causar demasiado dolor. Sin embargo, la mayoría de las veces los cálculos renales provocan dolor al desplazarse por el uréter. El uréter es un tubo delgado que transporta la orina desde cada riñón hasta la vejiga, a medida que el cuerpo intenta eliminarlos a través de la orina. En ocasiones, los cálculos renales que no se desplazan pueden provocar una acumulación de orina en el riñón, lo que puede resultar doloroso y causar daño renal.

¿Con qué frecuencia se producen cálculos renales?
Cada año, más de 500,000 personas acuden al servicio de urgencias a causa de cálculos renales. Aproximadamente 1 de cada 10 personas tendrá un cálculo renal en algún momento de su vida.
Los cálculos renales son cada vez más frecuentes. A finales de la década de 1970, solo unas 4 de cada 100 personas los padecían. En 2014, esa cifra había aumentado a 10 de cada 100. Hoy en día, aproximadamente 1 de cada 10 personas ha tenido un cálculo renal. Los hombres son ligeramente más propensos a padecer cálculos renales (11 de cada 100) que las mujeres (9 de cada 100).
Si has tenido un cálculo renal, hay muchas posibilidades —aproximadamente 1 de cada 2 o más— de que vuelvas a tener otro. Por eso es importante seguir un plan de prevención de cálculos renales, diseñado específicamente para ti, que te ayude a evitar que se formen más cálculos.
Causas habituales de los cálculos renales
La mayoría de los cálculos renales se deben a una combinación de factores relacionados con la alimentación, el estilo de vida, la genética y la salud.
Las dietas ricas en sodio, azúcares añadidos, carne, pescado y marisco, junto con una ingesta insuficiente de frutas, verduras, calcio y agua, pueden provocar cálculos renales en personas propensas a padecerlos.
Algunas enfermedades pueden aumentar la probabilidad de padecer cálculos renales. Algunas de las afecciones médicas más comunes relacionadas con los cálculos renales son:
- Diabetes: una afección en la que el cuerpo tiene dificultades para controlar el nivel de azúcar (glucosa) en la sangre.
- Cirugía de bypass gástrico (cirugía para perder peso): una intervención quirúrgica que ayuda a perder peso al modificar la forma en que el estómago y el intestino delgado procesan los alimentos.
- Enfermedad inflamatoria intestinal: provoca inflamación en el intestino, lo que da lugar a dolor, diarrea y otros problemas digestivos.
- Hiperparatiroidismo: cuando el cuerpo produce una cantidad excesiva de una hormona que provoca un nivel elevado de calcio, lo que puede dar lugar a huesos débiles o cálculos renales.
- Enfermedad renal poliquística (PKD): provoca la aparición de quistes llenos de líquido en los riñones, lo que conduce a daño renal y falla renal. Infórmate sobre los síntomas, los riesgos y los tratamientos.
- Gota: un tipo de artritis que provoca dolor repentino, hinchazón y enrojecimiento en las articulaciones, y que suele comenzar en el dedo gordo del pie.
- Infecciones crónicas del tracto urinario: infecciones recurrentes de la vejiga o los riñones que provocan dolor, ardor y necesidad frecuente de orinar.
- Trastornos alimentarios: un problema de salud en el que una persona tiene una obsesión malsana por la comida, el peso corporal o la figura.
Las personas con cálculos renales también tienen un mayor riesgo de padecer otras enfermedades crónicas como:
- Osteopenia: cuando los huesos son más débiles de lo normal
- Presión Arterial Alta: cuando el corazón tiene que esforzarse demasiado para bombear la sangre, lo que con el tiempo puede dañar el corazón, el cerebro y los riñones.
- Enfermedad cardíaca: cuando existe un problema en el corazón o en los vasos sanguíneos que puede provocar dolor en el pecho, infartos u otros problemas graves.
- Enfermedad renal crónica: cuando los riñones se van dañando poco a poco y no pueden realizar funciones importantes como eliminar los desechos y mantener la presión arterial en niveles normales.
Tipos de cálculos renales
Existen cuatro tipos principales de cálculos: de calcio, de ácido úrico, de estruvita y de cistina.
- Cálcio: Los cálculos renales de calcio pueden estar compuestos por oxalato de calcio o fosfato de calcio.
- Los cálculos renales de oxalato de calcio son el tipo más común. Suelen estar provocados por una combinación de factores dietéticos, genéticos y médicos. Consumir demasiado sodio, azúcares añadidos y proteínas procedentes de la carne, las aves y el pescado puede provocar cálculos renales de calcio. No ingerir suficiente calcio puede contribuir a la formación de cálculos renales de oxalato de calcio.
- Los cálculos de fosfato cálcico son menos comunes que otros tipos. Pueden formarse cuando la orina es demasiado alcalina, lo que significa que no es muy ácida, sino más bien como el agua corriente. Ciertos problemas de salud o medicamentos pueden provocar esto y aumentar el riesgo de desarrollar estos cálculos.
- Ácido úrico: Otro tipo común de cálculo renal. Los cálculos renales de ácido úrico suelen estar causados por la gota o por un consumo excesivo de proteínas animales procedentes de la carne, las aves, el pescado o el marisco. Las personas con diabetes tienen más probabilidades de desarrollar cálculos renales de ácido úrico.
- Estruvita: Estos cálculos son poco frecuentes y suelen estar provocados por infecciones del tracto urinario.
- Cistina: Estos cálculos son poco frecuentes y están causados por un trastorno genético poco común denominado cistinuria.
Si expulsa un cálculo renal, intente recogerlo y entrégueselo a su médico para que lo analice. Si le extirpan el cálculo mediante cirugía, su médico debería conservar fragmentos del mismo para su análisis.
Saber qué tipo de cálculo renal tienes puede ayudarte a prevenir la aparición de cálculos en el futuro. Los diferentes tipos de cálculos se forman por motivos distintos, por lo que la mejor forma de prevenirlos depende del tipo. Además, esto ayuda a tu médico a elegir el mejor tratamiento en caso de que sea necesario extirpar un cálculo.
Síntomas
Los cálculos renales varían en tamaño. Algunos son tan pequeños como un grano de arena. Otros son tan grandes como un guijarro. ¡Y hay algunos que llegan a ser tan grandes como una pelota de golf! Por regla general, cuanto más grande es el cálculo, más evidentes son los síntomas.
Los síntomas pueden ser uno o varios de los siguientes:
- Dolor intenso a ambos lados de la zona lumbar
- Un dolor más vago o difícil de describir, o un dolor de estómago que no desaparece
- Sangre en la orina
- Malestar estomacal (náuseas) o vómitos.
- Fiebre y escalofríos
- Orina con mal olor o de aspecto turbio
Los cálculos renales duelen cuando bloquean el flujo de orina o rozan el interior del cuerpo. En la mayoría de los casos, los cálculos renales se expulsan sin causar daños, pero, por desgracia, suelen provocar mucho dolor. Los analgésicos de venta libre pueden ser el único tratamiento necesario para el dolor en el caso de cálculos pequeños. Es posible que se necesite un tratamiento más intensivo para los cálculos más grandes. Consulta con tu médico para elaborar un plan de control del dolor con el que te sientas cómodo.
Diagnóstico
El diagnóstico de un cálculo renal comienza con la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. Su médico querrá conocer el tamaño y la forma exactos de los cálculos renales. Esto puede hacerse mediante una tomografía computarizada (TC) de alta resolución que abarque desde los riñones hasta la vejiga, o mediante una radiografía denominada “radiografía KUB” (radiografía de riñón, uréter y vejiga), que mostrará el tamaño del cálculo y su ubicación. Los cirujanos suelen solicitar la radiografía KUB para determinar si el cálculo es apto para el tratamiento con ondas de choque. La radiografía KUB puede utilizarse para realizar un seguimiento del cálculo antes y después del tratamiento, pero normalmente se prefiere la tomografía computarizada para el diagnóstico. En algunas personas, los médicos también solicitarán un pielograma intravenoso o lVP, un tipo especial de radiografía del sistema urinario que se realiza tras inyectar un medio de contraste.
En segundo lugar, su médico decidirá cómo tratar su cálculo. Se evaluará el estado de sus riñones mediante análisis de sangre y de orina. Se tendrán en cuenta su estado de salud general, así como el tamaño y la ubicación del cálculo.
Posteriormente, su médico querrá determinar la causa del cálculo. El cálculo se analizará una vez que haya salido de su cuerpo, y su médico le realizará análisis de sangre para determinar los niveles de calcio, fósforo y ácido úrico. Es posible que el médico también le pida que recoja la orina durante 24 horas para analizar los niveles de calcio y ácido úrico.
¿Qué son los cálculos renales?
Los cálculos renales son un problema frecuente que está aumentando en muchos grupos de población, incluidos los niños y los adolescentes. Saber cómo reducir el riesgo de desarrollar cálculos renales es fundamental para mejorar la salud renal y el bienestar general. Este breve vídeo ofrece una visión general de la composición de los cálculos renales y de por qué se forman. Se mencionan algunos consejos de prevención, junto con una advertencia de que ciertas enfermedades genéticas pueden provocar la reaparición frecuente de cálculos renales.
Tratamiento de los cálculos renales
Extracción y seguimiento de cálculos renales
Los urólogos son médicos especializados en el tracto urinario que supervisarán tus cálculos renales o realizarán una intervención quirúrgica para extirparlos, si fuera necesario.
Una vez que se ha formado un cálculo renal, es importante colaborar con su urólogo para diseñar el mejor plan de tratamiento para eliminar ese cálculo. Probablemente, su urólogo le pedirá una ecografía renal, una radiografía o una tomografía computarizada para saber exactamente dónde se encuentra el cálculo y cuál es su tamaño.
A veces, si los cálculos renales no causan dolor ni obstruyen el flujo de orina, no pasa nada si se dejan en el cuerpo. Tu urólogo controlará los cálculos mediante pruebas de imagen cada pocos meses o una vez al año. Un urólogo es un médico que trata los problemas renales y urinarios, como los cálculos renales.
Si los cálculos renales causan dolor, hay dos opciones:
- Dejar que el cálculo renal se expulse por sí solo. La mayoría de las veces, los cálculos renales son lo suficientemente pequeños como para atravesar la uretra y salir con la orina. La expulsión de un cálculo renal puede tardar desde horas – semanas. A menudo resulta doloroso, por lo que es importante colaborar con tu médico para establecer el mejor plan de control del dolor para ti.
- Extirpar el cálculo renal mediante cirugía. Si un cálculo renal es demasiado grande para expulsarse, o está causando daño al bloquear el flujo de orina, está infectado o atascado, es probable que haya que extirparlo quirúrgicamente. La litotricia, con o sin ureteroscopia, y la nefrolitotomía percutánea son los procedimientos más habituales para extirpar cálculos renales.
Tu urólogo te ayudará a controlar el dolor con medicamentos. También es importante beber mucha agua mientras se expulsa un cálculo renal o después de la cirugía para extirparlo.
En la mayoría de los casos, si se ha formado un cálculo renal, no hay nada que pueda disolverlo.
Prevención de los cálculos renales
Si has tenido un cálculo renal, hay muchas posibilidades de que te vuelva a aparecer otro más adelante. A unas 3 de cada 4 personas les volverá a pasar. ¡Es muy importante elaborar un plan personalizado para prevenir los cálculos renales!
La prevención de los cálculos renales varía en cada persona, dependiendo del tipo de cálculo que tenga y de los resultados de la recogida de orina de 24 horas. Esta recogida de orina ayudará a tu médico a comprender exactamente qué está provocando tus cálculos renales y si podría haber alguna otra afección médica que los esté causando. Las personas que tienen más de un cálculo renal deberían someterse a una recogida de orina de 24 horas al menos una vez al año.
Tu urólogo podría recomendarte que acudas a un nefrólogo (un médico especializado en la salud renal) para recibir una atención más especializada en la prevención de los cálculos renales.
Es posible que su médico le recomiende cambios en la dieta y el estilo de vida. Algunas de las recomendaciones más comunes en cuanto a dieta y estilo de vida para los cálculos renales de calcio son:
- Beber suficiente líquido para producir 2.5 litros (85 onzas líquidas) de orina al día
- Limitar el consumo de azúcar y sal añadidas
- Consumir suficientes alimentos ricos en calcio
- Evitar un exceso de proteínas procedentes de alimentos como la ternera, el cerdo, el pollo, el pescado y el marisco
- Consumir más frutas y verduras
- Evitar los suplementos nutricionales o a base de hierbas
Un dietista titulado especializado en la prevención de cálculos renales puede ayudarte a descubrir qué cambios en la dieta son los más adecuados para ti y a ponerlos en práctica.
Tu médico también podría recomendarte medicamentos para ayudar a prevenir la aparición de más cálculos renales. Los medicamentos más habituales para los cálculos renales son:
- Citrato de potasio o bicarbonato de sodio: estos medicamentos ayudan a prevenir tanto los cálculos renales de calcio como los de ácido úrico, al reducir los niveles de acidez en la orina y aumentar los niveles de citrato
- Diuréticos tiazídicos (por ejemplo, indapamida, clortalidona): ayudan a prevenir los cálculos renales de calcio al reducir los niveles de calcio en la orina
¿Cómo se pueden prevenir los cálculos renales?
Tener un cálculo renal suele dar miedo y puede ser una de las experiencias más dolorosas de tu vida. Sin embargo, ¡los cálculos renales se pueden prevenir! Siempre hay medidas que puedes tomar para reducir la probabilidad de que se forme otro cálculo renal.
Colabora con tu médico y/o dietista titulado para elaborar un plan de prevención de cálculos renales personalizado y eficaz para ti.
Preguntas que debes hacerle a tu médico:
- ¿Qué tipo de cálculo renal tengo?
- ¿Cómo puedo prevenir la aparición de otro cálculo renal?
- ¿Necesito alguna prueba especial o examen de imagen?
- ¿Debería acudir a un dietista especializado en cálculos renales o a un nefrólogo?
- ¿Qué alimentos o bebidas debo consumir y cuáles debo evitar?

















