Última actualización: Febrero 26, 2024
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
El corazón y los riñones son dos órganos importantes del cuerpo. Trabajan juntos para mantenerte sano. Cuando uno se ve afectado, el otro también lo está.
ÍNDICE
- Acerca de la relación entre el corazón y los riñones
- Funciones de los riñones y el corazón
- Cómo colaboran los riñones y el corazón
- Relación entre la enfermedad del riñón y la cardiopatía
- Tipos
- Causas
- Signos y síntomas
- Complicaciones
- Diagnóstico
- Tratamiento
- Preguntas que hay que hacer
- Descarga la ficha informativa de la NKF:
- Más recursos
El corazón puede influir en la salud de los riñones, y los riñones pueden influir en la salud del corazón.
Funciones de los riñones y el corazón
Los riñones sanos eliminan los desechos y el exceso de líquido del cuerpo. Equilibran los niveles de sales y minerales en la sangre. Además, ayudan a controlar la presión arterial, producen glóbulos rojos y mantienen los huesos fuertes.
El corazón bombea sangre rica en oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo para que funcionen correctamente y mantengan la vida. La sangre bombeada por el corazón también recoge dióxido de carbono y productos de desecho para que el cuerpo pueda eliminarlos. Para hacer llegar la sangre a cada parte del cuerpo, el corazón depende de los vasos sanguíneos. Juntos, el corazón, la sangre y los vasos sanguíneos forman un sistema denominado “sistema cardiovascular”.
Cómo colaboran los riñones y el corazón
Los riñones depuran la sangre, eliminando los productos de desecho y el exceso de agua. Sin los riñones, la sangre contendría demasiados residuos y agua. El corazón tendría que esforzarse demasiado o dejaría de funcionar por completo sin la ayuda de los riñones.
El corazón bombea sangre rica en oxígeno a todas las partes del cuerpo, incluidos los riñones. Sin el corazón, los riñones no dispondrían de la sangre rica en oxígeno necesaria para realizar sus numerosas y importantes funciones.
Relación entre la enfermedad del riñón y la cardiopatía
Los investigadores han estado trabajando para comprender la clara relación que existe entre la enfermedad del riñón y la cardiopatía. Es importante saber que padecer una enfermedad del riñón puede afectar directamente a las probabilidades de desarrollar una cardiopatía. Por su parte, padecer una cardiopatía puede afectar directamente a las probabilidades de desarrollar una enfermedad del riñón. De hecho, la enfermedad del riñón y la cardiopatía comparten muchos de los mismos factores de riesgo, como la diabetes y la presión arterial alta.
Los vínculos entre la enfermedad del riñón y la cardiopatía han dado lugar a la creación del término “síndrome cardiovascular-renal-metabólico” (CKM), que hace referencia a un conjunto de afecciones que incluyen la cardiopatía, la enfermedad del riñón, la diabetes y la obesidad.
Tipos
Existen varios tipos de enfermedades del riñón:
- ERC (Enfermedad Renal Crónica): cuando los riñones se han dañado con el paso del tiempo (durante al menos 3 meses) y tienen dificultades para realizar todas sus funciones esenciales.
- Falla renal: cuando los riñones ya no son capaces de funcionar lo suficientemente bien como para mantenerte con vida. Las personas con falla renal necesitarán diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir. La ERC puede conducir a la falla renal.
- Enfermedades glomerulares: afección en la que los glomérulos (pequeñas unidades de filtración del riñón) resultan dañados. Las enfermedades glomerulares abarcan numerosas afecciones con causas muy diversas.
- Lesión renal aguda (LRA): Una disminución repentina y temporal de la función renal que se produce en el plazo de unas horas o unos días.
La ERC es el tipo más común de enfermedad del riñón.
También existen diferentes tipos de enfermedades cardíacas. Algunos de ellos son:
- Insuficiencia cardíaca: cuando el corazón tiene dificultades para bombear sangre por todo el cuerpo.
- Infarto de miocardio: se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo que lleva oxígeno al corazón. Como resultado, el corazón no recibe suficiente oxígeno y el músculo cardíaco comienza a morir.
- Angina de pecho: dolor torácico causado por una reducción del flujo sanguíneo al corazón. No todos los dolores torácicos son angina de pecho. Un infarto de miocardio es una afección médica, mientras que la angina de pecho es un síntoma.
- Accidente cerebrovascular: se produce cuando se bloquea el suministro de sangre al cerebro (“accidente cerebrovascular isquémico”) o cuando se produce una hemorragia repentina en el cerebro debido a la rotura de un vaso sanguíneo (“accidente cerebrovascular hemorrágico”).
- Arritmia: También conocida como latido cardíaco irregular. Se trata de un problema relacionado con la frecuencia o el ritmo cardíaco, o con la forma en que late el corazón. El tipo más común es la fibrilación auricular (también conocida como ‘a-fib’).
Causas
Los factores de riesgo más comunes de la ERC son:
- Diabetes
- Presión Arterial Alta (Hipertensión)
- Enfermedad cardíaca y/o insuficiencia cardíaca
- Obesidad
- Edad superior a 60 años
- Antecedentes familiares de ERC o falla renal
- Antecedentes personales de lesión renal aguda (LRA)
Estos factores de riesgo de ERC también pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, además de:
- Tabaquismo y/o consumo de productos del tabaco
- Colesterol alto
- Dieta poco saludable
- La inactividad física
- Consumo excesivo de alcohol
- Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas (especialmente infarto de miocardio o ictus antes de los 50 años)
Signos y síntomas
Muchas personas que padecen ERC no presentan ningún síntoma hasta que la enfermedad alcanza etapas más avanzadas o surgen complicaciones.
Muchas personas con enfermedades cardíacas tampoco suelen presentar síntomas hasta que la enfermedad avanza, o hasta que sufren un infarto o un ictus. Los síntomas de ciertos tipos de enfermedades cardíacas pueden incluir:
- Insuficiencia cardíaca: intolerancia al esfuerzo (dificultad para realizar ejercicio físico), dificultad para respirar, fatiga, hinchazón (tobillos, pies, piernas, abdomen, cuello), tos, pérdida de apetito, aumento de peso, pulso irregular y/o palpitaciones (sensación de sentir los latidos del corazón).
- Infarto de miocardio: Dolor o molestias en el pecho, fatiga extrema, mareos, dificultad para respirar, náuseas o vómitos.
- Angina de pecho: Dolor o molestias en el pecho.
- Accidente cerebrovascular: entumecimiento o debilidad, especialmente en un lado del cuerpo, dolor de cabeza intenso, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación, confusión repentina o dificultad para hablar.
- Arritmia: fatiga, dolor en el pecho, latidos cardíacos rápidos o irregulares (palpitaciones), mareos y dificultad para respirar.
Complicaciones
La enfermedad del riñón puede aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca. A medida que la enfermedad del riñón se agrava, aumenta el riesgo de sufrir complicaciones. Muchas complicaciones de la enfermedad del riñón también pueden aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca o provocar problemas cardíacos graves, entre ellos:
- Presión arterial alta: supone una carga para el corazón y los vasos sanguíneos.
- Anemia (niveles bajos de glóbulos rojos): reduce el aporte de oxígeno a los órganos del cuerpo.
- Trastorno mineral y óseo (cuando los niveles de calcio y fósforo en sangre están desequilibrados, lo que provoca enfermedades óseas y/o cardíacas): aumenta el riesgo de acumulación de calcio en los vasos sanguíneos, lo que los endurece (los hace menos flexibles).
- Hiperpotasemia (niveles elevados de potasio en la sangre): afecta a la capacidad del corazón para mantener un ritmo regular.
Las enfermedades cardíacas también pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades del riñón e insuficiencia renal. Además, pueden presentar numerosas complicaciones, dependiendo del tipo de enfermedad cardíaca. Por ejemplo, la arritmia aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos que pueden provocar un ictus. La insuficiencia cardíaca puede causar arritmia e ictus. El infarto de miocardio y el ictus son emergencias médicas graves que pueden requerir hospitalización, provocar discapacidad física o causar la muerte.
Diagnóstico
Se utilizan diferentes pruebas para comprobar el funcionamiento de los riñones y el corazón.
Pruebas
Las pruebas para la ERC incluyen la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la relación albúmina-creatinina en orina (uACR). Se pueden realizar otras pruebas (como una biopsia renal, una ecografía o una tomografía computarizada) si se necesita más información para el diagnóstico.
Existen diferentes pruebas o mediciones que permiten detectar signos de enfermedad cardíaca.
- Medición de la presión arterial: mide el esfuerzo que realiza el corazón para bombear sangre por todo el cuerpo.
- Análisis de colesterol: mide la cantidad de colesterol y otras grasas en la sangre. También se denomina “perfil lipídico”, ya que incluye múltiples análisis para determinar diferentes tipos de grasas.
- ECG (electrocardiograma): una prueba en la que se colocan sensores sobre la piel para registrar las señales eléctricas que mantienen el corazón latiendo.
- Ecocardiograma (ECHO): una ecografía del corazón que muestra la fuerza de bombeo y su funcionamiento.
- Prueba de esfuerzo: Mide cómo funciona el corazón durante la actividad física, como caminar, correr en una cinta o montar en bicicleta.
Otros análisis de sangre, como el del péptido natriurético tipo B (o BNP) o la troponina, también pueden ayudar a detectar problemas cardíacos activos.
Tratamiento
Resumen
El tratamiento puede incluir una combinación de recomendaciones nutricionales y de estilo de vida, además de medicamentos. Tu equipo sanitario colaborará contigo para elaborar un plan de tratamiento que te ayude a prevenir la enfermedad del riñón o cardíaca, o a evitar que empeore. Asegúrate de acudir a todas las citas médicas. Las medidas para controlar o prevenir la enfermedad del riñón y/o cardíaca pueden incluir:
- Realizar actividad física con regularidad
- Bajar de peso, si es necesario
- Reducir el consumo de grasas
- Mantener la presión arterial, la glucemia y los lípidos en sangre dentro de los valores objetivo
- Dejar de fumar
- Reduzca el estrés
Medicamentos
Es posible que su profesional sanitario le recete medicamentos para mantener su glucemia (diabetes) y/o su presión arterial dentro de los rangos recomendados para usted. Los medicamentos para controlar la glucemia pueden incluir comprimidos, insulina y otros medicamentos que se administran mediante inyección. Ciertos medicamentos para la presión arterial también pueden ayudar a evitar que su enfermedad del riñón empeore.
Los profesionales de la salud pueden recetarle uno o más medicamentos para ayudar a ralentizar su enfermedad del riñón o controlar su enfermedad cardíaca. Estos medicamentos pueden incluir un inhibidor de la ECA/ARB, un diurético, un inhibidor de SGLT2, aspirina en dosis bajas y/o un nsMRA.
Los profesionales de la salud también pueden recetarle una estatina (medicamento para el colesterol).
Los anticoagulantes y los antiagregantes plaquetarios son medicamentos que pueden utilizarse para ayudar a prevenir la formación de coágulos sanguíneos que puedan provocar un ictus o un infarto de miocardio. Sin embargo, también pueden conllevar el riesgo de impedir la formación de coágulos beneficiosos, como los que detienen el sangrado de un corte. El uso de estos medicamentos puede estar restringido en personas con enfermedad del riñón avanzada o en tratamiento de diálisis, dado su mayor riesgo de hemorragia debido a su afección. Los profesionales de la salud sopesarán cuidadosamente los beneficios y los riesgos de estos y de cualquier otro medicamento o procedimiento.
Es posible que también tenga que tomar medicamentos o suplementos adicionales para controlar cualquier complicación de la ERC que pueda tener (si procede).
Nutrición
La nutrición y una alimentación saludable son aspectos importantes para su salud. Una alimentación saludable suele incluir un mayor consumo de frutas y verduras, así como alimentos menos procesados y lo más frescos posible.
Es posible que tengas que limitar tu ingesta de sodio (sal), especialmente si tienes presión arterial alta. Esto implica mucho más que no utilizar el salero, sino también limitar los alimentos con altos niveles de sodio indicados en su etiqueta nutricional. Algunos alimentos que no saben salados pueden contener una cantidad sorprendente de sodio cuando se consulta su etiqueta nutricional.
Es posible que también tengas que limitar tu consumo de carbohidratos si tienes diabetes y/o reducir las grasas saturadas para cuidar tu salud cardíaca. La nutrición y la alimentación saludable pueden suponer un reto para cualquiera, especialmente si padeces una enfermedad del riñón o cardíaca. Un dietista puede ayudarte a elaborar un plan de comidas adecuado para ti.
Ejercicio
El ejercicio y la actividad física, junto con la nutrición, son aspectos importantes para tu salud. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan 150 minutos de actividad física a la semana, que se pueden realizar en cualquier intervalo; distribúyelos a lo largo de la semana. No confundas la actividad física con el ejercicio vigoroso. Cualquier tipo de movimiento corporal ayuda, como caminar, hacer jardinería, bailar o realizar las tareas domésticas. La clave está en encontrar algo que te guste y que te vaya mejor. Consulta con tu equipo sanitario antes de empezar cualquier programa de ejercicio y pregúntales qué ejercicios son los más adecuados para ti.
Preguntas que hay que hacer
- ¿Cuál es mi riesgo de padecer una enfermedad del riñón?
- ¿Cuál es mi riesgo de padecer una enfermedad cardíaca o un ictus?
- ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo de padecer una enfermedad cardíaca?
- ¿Hay algún cambio que deba introducir en mi dieta?
- ¿Debería tomar algún medicamento para tratar la enfermedad del riñón y la cardiopatía?
- ¿Hay algún inconveniente en que empiece una nueva rutina de ejercicio? Si es así, ¿qué debo tener en cuenta?

















