July 12, 2022
Un diagnóstico inesperado de glomeruloesclerosis focal y segmentaria y de enfermedad del riñón en etapa 5 le dio un vuelco a la vida de Jason, pero también le ayudó a cambiar por completo su forma de ver la vida. Así es como encontró el valor para pedir apoyo, aceptar ayuda y encontrar un lado positivo en estas circunstancias tan difíciles.
El diagnóstico de Jason

Cuando Dana, la esposa de Jason, le sugirió por primera vez que se hiciera un chequeo médico rutinario, él no le hizo caso. Estaba muy ocupado en el trabajo y se sentía en la mejor forma de su vida: ¿qué sentido tenía?
No podía imaginar que la insistencia de ella le salvaría la vida. Dos días después de la cita, se enteró de que padecía falla renal y que tenía que empezar con la diálisis de inmediato.
“Ahora decimos que las esposas pesadas salvan vidas”, bromeó Jason antes de ponerse serio, “básicamente, de la noche a la mañana me encontré con una falla renal en la etapa cinco. Sentimos como si nos hubieran quitado la alfombra de debajo de los pies y yo me negaba a aceptarlo”.
Angustiado, asustado y con dificultades para aceptar su diagnóstico, Jason no sabía qué hacer a continuación.
Dana tomó las riendas de la situación.
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El poder de la comunidad
Dana se puso primero en contacto con sus familiares y amigos, quienes comenzaron a compartir la historia de Jason con sus propios círculos. Al principio, a Jason le daba vergüenza necesitar ayuda y evitaba pedirla, pero los esfuerzos de Dana le demostraron lo dispuestos que estaban los demás a ayudar y le hicieron cambiar de opinión.
“Creo que, como seres humanos, sentimos que tenemos que cargar con todo nosotros solos. No te avergüences de pedir ayuda. Tu familia y tus amigos te quieren”, dijo Jason. “Cualquiera puede ayudar, pero tienes que compartir tu historia para que ellos, a su vez, puedan compartirla con su propia red de familiares y amigos”.
Sabiendo que la gente le apoyaba, Jason se sintió cómodo compartiendo su historia con sus compañeros de trabajo, quienes enviaron un correo electrónico a toda la empresa detallando su lucha y pidiendo ayuda.
“Siento que todos me apoyaron. Todos intentaron inscribirse como donantes o preguntaron cómo podían ayudar”, dijo Jason. “Hubo varias ocasiones en las que, al conducir por el centro, veía a alguien con mi imán para concientizar. No tenía ni idea de quiénes eran. Fue muy impactante”.
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El trasplante de riñón de Jason

Ocho meses después, una mujer llamada Christie se topó por casualidad con la historia de Jason en Facebook y sintió la necesidad de convertirse en su donante altruista de riñón.
Tras hablarlo con su marido, Christie se hizo las pruebas para ver si era compatible con Jason. Por suerte, lo era, y a partir de ahí todo fue muy rápido. Unas semanas más tarde, se conocieron en persona por primera vez.
“Los cuatro estábamos allí”, dijo Jason, “grandes abrazos, nada más que amor”.
Jason estaba agradecido a Christie, pero le preocupaba que su cuerpo rechazara el nuevo riñón. Afortunadamente, la operación salió bien y el riñón trasplantado sigue funcionando a la perfección.
Afrontar las secuelas de la falla renal
Jason pensaba que su ansiedad desaparecería tras recuperarse de la operación de trasplante, pero siguió lidiando con sentimientos negativos. Un día estaba sano y, al siguiente, luchaba por su vida. Es algo difícil de asimilar.
“Es muy traumático y, de hecho, sigo trabajando en superar algunas de esas cosas ahora mismo, incluso tres años después”, dijo Jason. “Realmente me obligó a cuidarme mejor”.

Admitir que necesitas ayuda suele ser el primer paso —y el más difícil— para sentirte mejor, pero Jason no sabe muy bien dónde estaría sin ese apoyo. Ha cambiado su vida para mejor, ya que ahora está más centrado que nunca en su bienestar físico y mental.
Ahora se toma el tiempo para:
- Alimentarse bien
- Hacer ejercicio
- Practicar yoga y meditar
- Acudir a terapia
- Disfrutar del tiempo con sus seres queridos
“La falla renal realmente cambió por completo mi forma de ver muchas cosas. Me ayudó a reorientar mis prioridades. Antes de todo esto, era un adicto al trabajo. Quería trabajar todo el tiempo», dijo Jason. «Ahora, quiero asegurarme de dedicar tiempo a vivir el momento con mi familia y no dar las cosas por sentadas. Son cosas que nunca habría hecho antes, pero ahora siento que esos momentos son los que me hacen feliz».
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