Última actualización: Enero 02, 2023
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La sepsis es una reacción potencialmente mortal ante una infección o una lesión. Puede provocar coágulos sanguíneos, hipotensión y impedir que el oxígeno llegue a los riñones.
Acerca de la sepsis
La sepsis es una urgencia que pone en peligro la vida. Se trata de una respuesta grave a una infección o una lesión. Puede incluir coágulos sanguíneos, vasos sanguíneos que pierden líquido y descensos de la presión arterial. La sepsis puede impedir que el oxígeno y los nutrientes lleguen a los riñones.
Cada año, en Estados Unidos:
- Al menos 1.7 millones de adultos desarrollan sepsis
- 350,000 personas fallecen a causa de la sepsis
- 1 de cada 3 pacientes que fallecen en un hospital padece sepsis
- La sepsis, o la infección que la provoca, se inicia fuera del hospital en casi el 87% de los casos
La conexión renal
La sepsis y la enfermedad del riñón están estrechamente relacionadas. Ambas aumentan el riesgo de que se desarrolle la otra.
La enfermedad del riñón puede contribuir a la aparición de la sepsis.
- Las personas en diálisis tienen un punto de acceso vascular bajo la piel y dentro de un vaso sanguíneo. Se conoce como catéter, injerto o fístula. Este acceso puede proporcionar a los gérmenes una vía directa hacia la sangre.
- La enfermedad del riñón crónica puede debilitar el sistema inmune. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir una infección grave.
- Las visitas frecuentes a hospitales, clínicas o centros de diálisis pueden aumentar el riesgo de contraer una infección nosocomial.
- Ciertos medicamentos pueden debilitar el sistema inmune. Entre ellos se incluyen los medicamentos antirrechazo necesarios tras recibir un trasplante de riñón.
- Los cálculos renales pueden provocar infecciones. Estas también pueden propagarse y dar lugar a una sepsis.
La falla renal también puede ser consecuencia de la sepsis.
- La sepsis puede sobrepasar la capacidad de respuesta del organismo. Esto puede provocar el fallo de órganos vitales. Por lo general, esto comienza por los riñones.
- La presión arterial puede descender a niveles peligrosamente bajos. Esto puede hacer que lleguen menos oxígeno y nutrientes a los riñones.
- Se pueden formar coágulos de sangre en el organismo. Esto también puede ralentizar el flujo de oxígeno hacia los riñones.
Se cree que entre un tercio y la mitad de los casos de lesión renal aguda están causados por la sepsis.
Signos y síntomas
Una persona con sepsis puede presentar cualquiera de los siguientes síntomas:
- Frecuencia cardíaca elevada o pulso débil
- Confusión o desorientación
- Dolor o malestar intenso
- Fiebre, escalofríos o sensación de mucho frío
- Dificultad para respirar
- Piel húmeda o sudorosa
En el caso de las personas en diálisis, hay que estar atento a los signos de infección en el lugar de acceso vascular. Estos incluyen enrojecimiento de la piel, lesiones cutáneas o pus.
Si usted o un ser querido tiene una infección que no mejora o que está empeorando, acuda al médico de inmediato. Esto es especialmente importante si presenta alguno de estos síntomas. El diagnóstico de la sepsis requiere una evaluación médica por parte de un profesional de la salud.
Causas
Grupos de alto riesgo
Cualquiera puede desarrollar sepsis. Entre las personas con mayor riesgo se incluyen:
- Adultos de 65 años o más
- Personas con enfermedades crónicas. Entre ellas se incluyen la enfermedad del riñón, la diabetes, la enfermedad pulmonar o el cáncer
- Personas con el sistema inmune debilitado. Esto incluye a quienes toman medicamentos inmunosupresores y a las personas con VIH/sida
- Personas que hayan padecido recientemente una enfermedad grave o hayan estado hospitalizadas
- Personas con antecedentes de sepsis
- Niños menores de un año
- Mujeres embarazadas con complicaciones durante el embarazo o el parto
Infecciones
Casi cualquier infección puede provocar sepsis, especialmente si no se trata. Las infecciones bacterianas son la causa más frecuente de sepsis. Sin embargo, las infecciones víricas, fúngicas y parasitarias también pueden provocar sepsis.
Entre los tipos o localizaciones más comunes de infección que pueden provocar sepsis se incluyen:
- Apéndice, abdomen, vesícula biliar, hígado o intestinos
- Cerebro o médula espinal
- Neumonía
- Celulitis y otras infecciones cutáneas o heridas
- Infecciones del tracto urinario (ITU)
La sepsis no es contagiosa, por lo que no se puede transmitir a otras personas. Sin embargo, la sepsis suele estar causada por una infección, y algunas infecciones pueden transmitirse a otras personas.
Complicaciones
Sin tratamiento, la sepsis puede provocar daños en los tejidos, fallo orgánico e incluso la muerte. Si se detecta y se trata rápidamente, la mayoría de las personas sobreviven sin problemas a largo plazo. Lamentablemente, algunas personas pueden sufrir daños orgánicos permanentes. Entre ellos se pueden incluir la falla renal, la amputación o dificultades de memoria y concentración. Las últimas investigaciones también sugieren que la sepsis grave puede alterar el sistema inmune de una persona. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir infecciones en el futuro.
El síndrome possepsis (PSS) afecta hasta al 50% de los supervivientes de la sepsis. Entre los síntomas del PSS se incluyen:
- Dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido
- Falta de energía
- Dificultad para respirar o falta de aire
- Dolor muscular o articular incapacitante
- Hinchazón en los brazos o las piernas
- Falta de apetito
- Alucinaciones
- Ataques de pánico, recuerdos recurrentes o pesadillas
- Pérdida de autoestima
- Depresión o cambios de humor
Diagnóstico
Para diagnosticar la sepsis es necesaria una evaluación médica realizada por un profesional de la salud. El diagnóstico se basa en varios hallazgos:
- Temperatura superior a 100.4ºF (38ºC) o inferior a 96.8ºF (36ºC)
- Presión arterial sistólica igual o inferior a 100. La presión arterial sistólica es el número superior o primero de una lectura de la presión arterial.
- Frecuencia cardíaca superior a 90 latidos por minuto
- Frecuencia respiratoria igual o superior a 22 respiraciones por minuto
- Baja saturación de O₂ (nivel de oxígeno en la sangre)
- Dificultad para respirar
Pruebas
Además de los hallazgos mencionados anteriormente, se pueden realizar las siguientes pruebas para obtener más información:
- Análisis de sangre para detectar signos de infección o daño orgánico
- Análisis de sangre u otras pruebas para identificar el germen causante de la infección
- Una radiografía o una tomografía computarizada para detectar una infección o daño en los órganos
Prevención de la sepsis
No siempre es posible prevenir la sepsis. Sin embargo, a continuación te ofrecemos algunos consejos de los CDC que pueden ayudarte a reducir el riesgo:
- Prevenir las infecciones
- Cuida tu salud
- Mantén al día tus vacunas recomendadas, especialmente la vacuna anual contra la gripe
- Evita el contacto cercano con personas que tengan infecciones activas que puedan contagiarse
- Practique una buena higiene
- Lávate las manos con frecuencia
- Mantén las heridas limpias y cubiertas hasta que se curen por completo
- Conozca los signos y síntomas de la sepsis. (Se enumeran en la sección “Signos y síntomas” más arriba)
Si está en diálisis, aquí tiene algunos consejos adicionales para ayudar a prevenir infecciones:
- Limpia bien el lugar de acceso vascular antes de cada sesión
- Lávate las manos antes y después de la sesión de diálisis
- Lleve puesta una mascarilla al conectar o desconectar los tubos de diálisis
Nutrición
No ingerir suficientes nutrientes puede reducir su capacidad para combatir las infecciones. Consulte a su dietista o profesional de la salud sobre sus necesidades nutricionales. Para obtener orientación general, haga clic en el enlace que mejor se adapte a su situación:
- Nutrición para personas con enfermedad del riñón en etapas 1 – 4
- Nutrición para personas en hemodiálisis
- Nutrición para personas en diálisis peritoneal
- Nutrición para personas con falla renal
- Nutrición para niños con enfermedad del riñón crónica
- Vitaminas y minerales en la enfermedad del riñón crónica
Ejercicio
El ejercicio regular es importante para llevar un estilo de vida saludable. Recuerda: prevenir las infecciones es importante para evitar la sepsis. Los siguientes consejos pueden ayudarte a prevenir infecciones mientras haces ejercicio:
- Lleva ropa holgada que absorba la humedad
- Lleve siempre calzado en las piscinas, los vestuarios y las duchas públicas
- Desinfecta el equipamiento del gimnasio antes y después de usarlo
- Lávate o desinfecta las manos inmediatamente después de hacer ejercicio
- Dúchate lo antes posible después de hacer ejercicio
- Ten cuidado de no caerte siempre que sea posible. Si te caes, atiende rápidamente cualquier corte o rasguño
- Lleva calzado que te quede bien para evitar ampollas
Visita nuestra guía “Ejercicio: lo que debes saber” para obtener más información.
Tratamiento
Resumen
El tratamiento requiere atención médica urgente, normalmente en un hospital o en una unidad de cuidados intensivos (UCI). Esto permite un seguimiento minucioso de los signos vitales y de los análisis de sangre. El tratamiento se centra en tres aspectos principales: la sepsis, la infección que la provoca y cualquier daño que haya causado la sepsis.
Medicamentos
Se deben iniciar los tratamientos antiinfecciosos lo antes posible. Estos pueden incluir antibióticos, antivirales, antifúngicos o antiparasitarios. El medicamento específico que se utilice dependerá del tipo de infección presente. Por ejemplo, los antibióticos se utilizan para tratar las infecciones bacterianas.
Por lo general, se necesitan otros medicamentos, como líquidos intravenosos (administrados a través de una vena). Estos medicamentos pueden ayudarle a:
- Mantener estable la presión arterial
- Prevenir la formación de coágulos sanguíneos
- Prevenir las úlceras por presión
- Mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de los límites recomendados, incluso si no padeces diabetes
Otros
- Control de la fuente: Es fundamental eliminar la fuente de la infección lo antes posible. Puede tratarse de un catéter infectado, un tubo, un absceso o tejido necrosado en el cuerpo.
- Diálisis: Si la sepsis provoca una lesión renal aguda, la diálisis puede ayudar a filtrar las toxinas. Por lo general, se interrumpe una vez que la sepsis remite y los riñones se recuperan. Si el daño renal es demasiado grave, puede ser necesaria la diálisis incluso después de que la sepsis haya remitido.
- Asistencia respiratoria: Algunas personas pueden necesitar oxígeno adicional, un tubo respiratorio o un respirador (máquina de respiración) para mantener unos niveles adecuados de oxígeno.
- Nutrición artificial: Es posible que haya que esperar a que la presión arterial y el equilibrio hídrico se estabilicen antes de iniciar el apoyo nutricional. Una vez que esto ocurra, se puede utilizar una sonda de alimentación para recibir el apoyo nutricional. El objetivo es evitar el riesgo de infección que conlleva la administración de nutrientes por vía intravenosa.
- Cirugía: En ocasiones es necesaria una intervención quirúrgica para extirpar un órgano o tejido dañado de forma permanente (por ejemplo, una amputación).
Preguntas que hay que hacer
Si tienes síntomas de sepsis, llama al 911 o acude a un hospital. Esto es especialmente importante si recientemente has sufrido un corte, te has sometido a una intervención quirúrgica o a un procedimiento invasivo, o has tenido una infección. Algunas preguntas que puedes plantear a tu equipo sanitario son:
- ¿Podría esta infección derivar en una sepsis?
- ¿Cómo sabemos que no se trata de una sepsis?
- ¿Debería acudir a urgencias por mis síntomas?
- ¿Debería preocuparme por la posibilidad de tener sepsis?
Recursos
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades:
https://www.cdc.gov/sepsis/index.html
Sepsis Alliance:
https://www.sepsis.org/
















