10 cosas que me hubiera gustado saber antes de mi trasplante

September 23, 2015

<p>Desde los ‘dedos delgados’ hasta los medicamentos, <a href="/content/10-things-i-wish-i-had-known-my-transplant">Jack Fassnacht,</a> persona que recibe el riñón<a href="/content/10-things-i-wish-i-had-known-my-transplant">, comparte las 10 cosas que le hubiera gustado saber antes de sus trasplantes.</a></p>

por Jack Fassnacht

No dejes que el título de este artículo te haga pensar que mi equipo sanitario no hizo un buen trabajo a la hora de explicarme qué podía esperar tras mi trasplante de riñón. Lo hicieron. O quizá debería decir “los dos lo hicieron”, porque me han realizado dos trasplantes y he tenido dos equipos sanitarios.  En 1989, me sometí a un trasplante gracias a un excelente equipo de trasplantes del Hospital de la Universidad de Chicago, y en 2005, recibí un segundo trasplante de riñón de otro magnífico equipo del Hospital Northwestern. ¡Ya han pasado más de 10 años desde ese segundo trasplante de riñón! Pero hubo algunas sorpresas por el camino, cosas que ojalá hubiera sabido, o valorado más, antes de mis trasplantes.

1. Necesitas un equipo de médicos de tu lado. La mayoría de las personas que reciben el riñón cuentan con un nefrólogo que supervisa la salud de sus riñones. A mi nefrólogo le gusta verme cada tres o cuatro meses, incluso después de 10 años. Pero también deberías contar con otros especialistas en tu equipo sanitario, como un dermatólogo, un dentista y un médico de cabecera.

2. Es posible que tengas que tomar medicación previa antes de ir al dentista.Hablando de dentistas, como tengo un trasplante y tomo medicamentos inmunosupresores (antirrechazo), tengo un mayor riesgo de desarrollar infecciones, incluidas las bucales. Por lo general, se recomienda a las personas que reciben el riñón una limpieza dental cada seis meses. Además, algunos centros de trasplantes recomiendan tomar medicación previa (“profilaxis dental”) antes de cada visita al dentista.  Habla de esto con tu equipo sanitario y con tu dentista.

3. ¡No sufras en silencio! He tenido varios problemas de salud que pensé que desaparecerían por sí solos, pero no fue así, como la diarrea y la gota. Tras mi primer trasplante, sufrí un largo periodo de diarrea, sin saber que se podía controlar cambiando mi medicación. También pasé por otro periodo de dolor terrible en los pies sin darme cuenta de que estaba relacionado con mis problemas renales.  ¿Quién pensaría que los pies tienen algo que ver con los riñones? Al final se lo comenté a mi nefrólogo, quien me diagnosticó gota y me recetó un medicamento que eliminó el dolor. 

4. Los dedos delgados” son una buena señal. Esto lo descubrí por mí mismo. Cuando tengo los dedos hinchados, significa que a mis riñones les cuesta eliminar los líquidos de mi organismo, por lo que debo reducir mi consumo de agua y sal.

5. Intenta minimizar la exposición a los gérmenes, pero no te pases. Todas las personas que reciben el riñón corren un mayor riesgo de desarrollar infecciones tras el trasplante debido a los medicamentos inmunosupresores, por lo que tiene sentido evitar la exposición a los gérmenes.  Pero no te pases. El sentido común es la mejor política. ¡No te sometiste al trasplante para vivir tu vida en una burbuja protectora! Lavarse bien las manos con jabón antibacteriano o usar un poco de desinfectante de manos puede ser una buena práctica.

6. Protégete del sol. Demasiado sol no solo puede causar problemas cutáneos, sino que tiende a cansarme, algo que achaco a mis medicamentos. Admito que no me gusta el protector solar (aunque a veces lo uso), pero sí me protejo llevando sombreros y limito el tiempo que paso al sol.

7. Las recetas médicas se pueden modificar. Si preguntas a diez personas que reciben el riñón qué medicamentos están tomando, ¡es probable que obtengas diez respuestas diferentes! No existe un conjunto de medicamentos perfecto para todo el mundo. Si sospechas que un medicamento te está causando problemas —véase el punto 3 anterior—, pregunta a tu médico si puedes cambiarlo.

8. Mantén bajos los niveles de estrés. Mantener bajos los niveles de estrés es importante para todo el mundo, pero especialmente para las personas que reciben el riñón. Estoy convencida de que el estrés tiene un efecto negativo en el sistema inmune del organismo, lo que puede acarrear graves consecuencias para nosotros, las personas que recibimos el riñón. Entre mis estrategias para reducir el estrés se encuentran: reducir la cantidad de cosas que tengo en mi vida (porque las cosas requieren mantenimiento); evitar los conflictos; centrarme en lo positivo; y encontrar una comunidad de fe.

9. No estás solo. Al hablar con otras personas que reciben el riñón, he descubierto que casi todo lo que he vivido lo ha experimentado también otra persona. He aprendido mucho y me he sentido mucho más aliviado al hablar de mi trasplante con otras personas.

Y, por último…

10. ¡El trasplante es un regalo! Los órganos de los donantes son un regalo precioso que no hay que desperdiciar, por lo que intento llevar un estilo de vida saludable, lo que incluye comer bien y hacer ejercicio de forma suave pero frecuente.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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