April 29, 2022
Despídete del aburrimiento de estar encerrado y da la bienvenida a la primavera. Ahora que las temperaturas están subiendo, es hora de renovar tus rutinas de ejercicio saliendo al aire libre.
Los beneficios del ejercicio
Las personas que hacen ejercicio con regularidad pueden obtener buenos resultados, como:
- mantener un peso saludable para prevenir o retrasar la diabetes
- controlar la presión arterial y los niveles de colesterol
- aumentar la fuerza y prevenir lesiones
- reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo
Un estudio incluso reveló que las personas con enfermedad del riñón avanzada que hacían ejercicio con frecuencia tenían una tasa de mortalidad aproximadamente un 50% menor que las que no lo hacían.
Cinco ejercicios primaverales para inspirarte
Tu edad, tus capacidades físicas y tu función renal determinan la cantidad de ejercicio y el tipo de ejercicio más adecuados para ti. Consulta con tus profesionales de la salud antes de cambiar o empezar una rutina de entrenamiento.
- Caminar: Caminar es un ejercicio infravalorado al que no se le da el reconocimiento que merece. Solo necesitas un buen par de zapatillas deportivas y ya estás listo. Para que resulte más divertido, forma un grupo de senderismo con amigos o camina al ritmo de tu música favorita.
- Senderismo: Sal a los senderos para disfrutar de una sesión de ejercicio relajante en la tranquilidad de la naturaleza.
- Bicicleta: Si tienes una bicicleta, ahora es el momento de sacarla, quitarle el polvo y empezar a pedalear. Es una forma excelente y de bajo impacto de ejercitar los principales grupos musculares al mismo tiempo.
- Actividades comunitarias: ¡Muchos centros comunitarios ofrecen programas gratuitos o con costos bajos, como yoga, béisbol, tenis, natación y mucho más!
- Limpieza de primavera: Las tareas domésticas son una forma estupenda de poner el corazón en marcha, así que abre las ventanas y haz una limpieza a fondo para despedir el invierno.
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Posibles obstáculos
Algunas personas con enfermedad del riñón pueden encontrarse con los siguientes obstáculos a la hora de intentar establecer una rutina de ejercicio:
- Resistencia: Muchas personas saben que los riñones filtran los productos de desecho de la sangre, pero quizá no sepan que también controlan la producción de glóbulos rojos. Los glóbulos rojos transportan oxígeno, que el cuerpo convierte en energía. Cuando los riñones no pueden desempeñar estas funciones esenciales, las personas pueden sentirse agotadas. Habla con tu equipo de nefrología si tienes problemas con tus niveles de energía.
- Creatinina: La creatinina es un producto de desecho que se genera como consecuencia del desgaste muscular habitual. Dependiendo de tu función renal, es posible que debas prestar atención a los ejercicios que realizas para evitar una acumulación de creatinina. Tu profesional de la salud te ayudará a determinar qué tipo y cuánta cantidad de ejercicio es seguro para ti.
- Dieta: Las personas con enfermedades del riñón pueden necesitar controlar la cantidad de proteínas, sodio, potasio, fósforo y calcio en su dieta. Las restricciones dietéticas pueden influir en los niveles de energía de las personas o dificultar la ingesta de suficientes nutrientes importantes. Un exceso puede dañar los riñones, pero una cantidad insuficiente puede provocar desnutrición y problemas adicionales. Tu dietista especializado en riñón puede ayudarte a elaborar un plan alimenticio para hacer frente a este problema.
¿Tiene alguna duda sobre estos obstáculos? Hable con sus profesionales de la salud, busque un dietista especializado en nefrología en su zona o póngase en contacto con nuestra línea de ayuda para pacientes, NKF Cares.
Cinco consejos para no perder el rumbo
¿Te cuesta crear y mantener una rutina de ejercicio? Aquí tienes cinco consejos que te ayudarán a no perder el rumbo:
- Cuándo hacer ejercicio: Intenta hacerlo tres días no consecutivos a la semana. Los días de descanso son esenciales. No hagas ejercicio después de comer, antes de acostarte ni si hace demasiado calor o hay mucha humedad. Deja de hacer ejercicio si cambian tus medicamentos o tu horario de diálisis, si tienes fiebre o si tu estado físico cambia.
- Tipo de ejercicio: elige ejercicios aeróbicos que muevan grandes grupos musculares de forma continua.
- Duración del ejercicio: Empieza poco a poco y ve aumentando hasta sesiones de 30 minutos. Asegúrate de parar si te cuesta tanto respirar que no puedes hablar o si sientes un dolor intenso después.
- Hidratación: Si padeces una enfermedad del riñón en etapa avanzada, es posible que debas limitar la cantidad de agua que bebes. En ese caso, tu médico puede ayudarte a encontrar el equilibrio entre hacer ejercicio y mantenerte bien hidratado.
- Crear una rutina: Si te cuesta seguir un horario de entrenamiento, intenta integrarlo en tu rutina diaria. Puedes hacer ejercicio mientras ves la televisión, durante la pausa para comer o dividirlo en segmentos más cortos a lo largo del día. Céntrate en hacerlo y no te exijas demasiado, sobre todo al principio. La constancia es la clave.
NKF Peers
No es fácil compaginar la enfermedad del riñón con el ejercicio físico. Si te gustaría hablar con alguien que haya pasado por lo mismo que tú, inscríbete en NKF Peers. Un asesor cualificado de NKF Peers compartirá su historia, te ofrecerá perspectivas valiosas y quizá te anime a hacer ejercicio.


















