El VIH puede aumentar el riesgo de padecer una enfermedad del riñón. Realizarse análisis periódicos, controlar la presión arterial y tomar los medicamentos recetados puede ayudar a proteger la salud de tus riñones.
¿Qué es el VIH?
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es un virus que infecta y daña el sistema inmune. El sistema inmune ayuda al organismo a defenderse contra las infecciones y otras enfermedades. El VIH ataca y destruye las células del sistema inmune que combaten las enfermedades, lo que deja al organismo vulnerable ante las infecciones y el cáncer.
¿Las personas con VIH corren un mayor riesgo de padecer una enfermedad del riñón?
Tener el VIH puede aumentar el riesgo de padecer una enfermedad del riñón. De hecho, no es raro que las personas con VIH desarrollen una enfermedad del riñón.
Si tienes el VIH, tus probabilidades de padecer una enfermedad del riñón son aún mayores si:
- Tienes una carga viral elevada (una gran cantidad de VIH en la sangre).
- Tienes un recuento bajo de CD4 (un número reducido de las células sanguíneas que ayudan a combatir enfermedades como el VIH).
- Eres afroamericano, hispanoamericano, asiático, de las islas del Pacífico o indígena americano.
- Tienes diabetes, presión arterial alta o hepatitis C.
- Tienes un familiar con enfermedad del riñón
- Tener 65 años o más
- Ha tomado durante muchos años medicamentos que dañan los riñones (como los AINE y otros analgésicos).
¿Por qué el VIH me expone al riesgo de padecer una enfermedad del riñón?
Esto ocurre porque:
- El VIH puede dañar las nefronas (filtros) de los riñones. Cuando esto ocurre, los filtros no funcionan tan bien como deberían.
- El VIH puede infectar las células de los riñones
- Si no se controlan cuidadosamente, algunos de los medicamentos utilizados para tratar el VIH pueden dañar las nefronas de los riñones.
¿Cómo sabré si tengo una enfermedad del riñón?
La mayoría de las personas con enfermedad del riñón en fase inicial no presentan síntomas. La mejor forma de saberlo es hacerse las pruebas correspondientes. Existen dos pruebas sencillas para detectar la enfermedad del riñón.
- Un análisis de orina denominado ACR. ACR son las siglas de “relación albúmina-creatinina”. En este análisis se comprueba la presencia de albúmina en la orina. La albúmina es un tipo de proteína. El cuerpo necesita proteínas. Sin embargo, estas deben estar en la sangre, no en la orina. La presencia de proteínas en la orina puede indicar que los riñones no están filtrando la sangre lo suficientemente bien. Esto puede ser un signo de enfermedad del riñón en fase inicial. Si el análisis de orina da “positivo” en proteínas, la prueba debe repetirse para confirmar los resultados. Tres resultados positivos en un periodo de tres meses o más son un signo de enfermedad del riñón.
- Análisis de sangre para estimar su TFG. Se analizará su sangre para detectar un producto de desecho llamado creatinina. La creatinina procede del tejido muscular. Cuando los riñones están dañados, tienen dificultades para eliminar la creatinina de la sangre. El análisis de creatinina es solo el primer paso. A continuación, el resultado de la creatinina se utiliza en una fórmula matemática junto con su edad, origen étnico y sexo para calcular su tasa de filtración glomerular (TFG). El valor de la TFG indica a su profesional de la salud cómo están funcionando sus riñones.
¿Con qué frecuencia debo hacerme pruebas para detectar una enfermedad del riñón?
Todas las personas con VIH deberían someterse a pruebas de detección de enfermedad del riñón al menos una vez. Esto debería hacerse en cuanto se entere de que tiene el VIH. Pregunte a su profesional sanitario si alguna vez le han hecho pruebas de detección de enfermedad del riñón; si no es así, hágaselas. Las personas con VIH que presenten factores de riesgo adicionales de enfermedad del riñón deberán someterse a pruebas de detección al menos una vez al año.
¿Puede una persona con VIH someterse a un trasplante de riñón?
Sí, las personas con VIH pueden someterse a un trasplante de riñón. Todos los candidatos a un trasplante de riñón deben someterse a un examen médico exhaustivo antes de pasar a formar parte de la lista de espera activa para el trasplante de riñón. Los pacientes con VIH deben tener una carga viral indetectable y un recuento de CD4 superior a 200 para que se les considere aptos para un trasplante. Es importante mantener el recuento de CD4 por encima de 200 y tener una carga viral lo más baja posible. Tras recibir un trasplante de riñón, los pacientes deben tomar medicamentos que inhiban su sistema inmune durante toda la vida del trasplante.
¿Puede una persona con VIH donar un riñón?
Sí, una persona con VIH puede donar un riñón a alguien que sea seropositivo. El 21 de noviembre de 2013 se promulgó la Ley HOPE (Ley de Igualdad en la Política de Órganos para personas con VIH). Esta ley permite a las personas con VIH inscribirse como donantes de órganos. Las personas con VIH que figuren en la lista de espera de trasplantes de centros autorizados pueden optar por aceptar estos órganos. (En otras palabras, los órganos de donantes seropositivos solo se ofrecen a candidatos a trasplante seropositivos). El centro de trasplantes analizará los recuentos de CD4 y las cargas virales del VIH del donante fallecido, pero no existe un umbral absoluto para ninguno de ambos parámetros.
La Ley HOPE también permite que las personas con VIH sean donantes vivos. Para convertirse en un donante vivo seropositivo, debes:
- Cumplir todos los requisitos del centro de trasplantes
- Tener una carga viral indetectable y un recuento de CD4 superior a 500
- No tener antecedentes de infecciones invasivas, como neumonía por PCP o meningitis fúngica activa
- Someterse a una biopsia renal
Más información en UNOS.org: La Ley HOPE
Encuentra un centro de trasplantes participante: Departamento de Salud y Recursos Humanos
¿Cómo puedo reducir el riesgo de padecer una enfermedad del riñón?
Muchas personas con VIH no desarrollan enfermedad del riñón ni falla renal. Habla con tu profesional sanitario sobre tus probabilidades de desarrollar una enfermedad del riñón. Si tienes VIH, puedes reducir esas probabilidades:
- Controlar su presión arterial con la frecuencia que le recomiende su médico y tomar medidas para mantenerla bajo control
- Tomar todos los medicamentos contra el VIH tal y como se le hayan recetado
- Preguntar a su médico por medicamentos contra el VIH que presenten un menor riesgo de causar daño renal
- Controlando tu nivel de azúcar en sangre si tienes diabetes
- Tomar los medicamentos que le recete su médico para controlar la glucosa en sangre, el colesterol, la anemia y la presión arterial
- Pedirle a tu médico que te haga pruebas de detección de enfermedad del riñón al menos una vez al año si:
- Tienes una carga viral elevada
- Tienes un nivel bajo de células sanguíneas que ayudan a combatir el VIH (células CD4)
- Es afroamericano, hispanoamericano, asiático, de las islas del Pacífico o indio americano
- Tiene diabetes, presión arterial alta o hepatitis C
En resumen
El VIH puede provocar problemas renales que pueden llegar a ser graves. Los problemas renales no suelen manifestarse con síntomas evidentes de enfermedad. Es importante que sigas tu rutina médica con el mayor cuidado posible y que hables con tu médico sobre la posibilidad de hacerte pruebas para detectar una enfermedad del riñón.








