Última actualización: Febrero 01, 2024
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La hiperoxaluria primaria de tipo 1 (PH1) es una enfermedad genética poco frecuente que provoca niveles elevados de oxalato en la orina, lo que da lugar a cálculos renales y a una posible falla renal.
Acerca de la hiperoxaluria primaria de tipo 1 (PH1)
La hiperoxaluria primaria [hi-pur-ox-uh-LU-ree-uh] de tipo 1 (PH1) es una enfermedad rara y grave que afecta principalmente a los riñones, la vejiga o las vías urinarias. El término “primaria” se refiere a que se padece desde el nacimiento. Hiperoxaluria significa tener niveles elevados de oxalatos en la orina.
El oxalato es una sustancia presente en muchos alimentos, incluidos los productos de origen vegetal y animal. También es un producto de desecho que el cuerpo genera de forma natural. Los riñones filtran el oxalato de la sangre y lo eliminan a través de la orina. Las personas que padecen PH1 presentan niveles muy elevados de oxalato en la orina. Esto aumenta el riesgo de desarrollar cálculos de oxalato cálcico (un tipo de cálculo renal) en el riñón o en la vejiga. En los casos más graves o si no se trata, los niveles elevados de oxalato pueden provocar falla renal e incluso dañar otras partes del cuerpo.
Signos y síntomas
Los síntomas de la PH1 varían de una persona a otra y pueden aparecer en cualquier etapa de la vida. La mayoría de las personas con PH1 desarrollan los síntomas durante la infancia o la juventud. Algunos de los síntomas más comunes son:
- Tener cálculos renales con frecuencia
- Dolor agudo en la espalda, el costado o la ingle
- Sangre en la orina
- Infecciones frecuentes del tracto urinario (ITU)
- Dolor al orinar (dolor al hacer pis)
- Incontinencia urinaria (pérdida de control de la vejiga o mojar la cama)
- Necesidad de orinar con frecuencia
- Incapacidad para orinar o orinar en pequeñas cantidades
Los síntomas del PH1 pueden aparecer ya en bebés menores de 1 año. En estos casos más graves, es posible que observes que tu bebé está muy débil y/o que su estatura y peso son demasiado bajos (lo que también se conoce como “retraso en el crecimiento”) o que presente signos de falla renal.
La falla renal provocada por la PH1 antes del primer año de vida también se conoce como “oxalosis infantil”.
Causas
La PH1 es una enfermedad genética. Por lo tanto, se transmite de padres a hijos.
En la PH1, existe una variante (cambio) en el gen AGXT (alanina-glioxilato aminotransferasa). Este gen proporciona las instrucciones para producir una sustancia que ayuda a descomponer los productos de desecho, como el oxalato, en el hígado. Las personas que padecen PH1 producen menos cantidad de esta importante sustancia o no la producen en absoluto. Esto provoca niveles elevados de oxalato en la sangre y la orina, lo que da lugar a cálculos renales, falla renal y otras complicaciones.
Más concretamente, la PH1 se considera una enfermedad “autosómica recesiva”. Esto significa que, para que se desarrolle la PH1, ambos progenitores deben padecer la enfermedad o bien tener una variante en el gen AGXT y transmitírsela al hijo. Por lo tanto, la PH1 no es muy frecuente.
Tipos
La PH1 es uno de los tres tipos de hiperoxaluria primaria (PH). Los tres tipos están provocados por variantes genéticas (cambios) que aumentan los niveles de oxalato en el organismo al ralentizar o impedir que el hígado lo descomponga. La principal diferencia radica en qué gen presenta estos cambios, lo que da lugar a distintos grados de gravedad de la enfermedad y de los síntomas.
Complicaciones
El diagnóstico precoz es muy importante para poder iniciar el tratamiento lo antes posible, especialmente en el caso de los bebés y los niños que presentan síntomas. Los niveles elevados de oxalato en la sangre y/o la orina pueden combinarse con el calcio y provocar cálculos de oxalato cálcico. Se trata de un tipo de “cálculo renal” o “cálculo vesical”.
Los cálculos de oxalato cálcico pueden formarse en los vasos sanguíneos de los riñones, lo que dificulta el paso de la sangre y su filtración (lo que también se conoce como disminución de la función renal). Con el tiempo, esta disminución de la función renal provoca que se acumule más oxalato en la sangre, lo que da lugar a la formación de aún más cálculos en los riñones. Sin tratamiento, este ciclo de daño puede conducir a la falla renal en la mayoría de las personas que padecen PH1.
En casos muy graves, estos cálculos pueden formarse en otras partes del cuerpo, como los huesos y otros vasos sanguíneos (lo que también se conoce como “oxalosis sistémica”).
Diagnóstico
Los profesionales de la salud comenzarán por revisar tu historial médico, tus antecedentes familiares y tus síntomas para diagnosticar la PH1. Probablemente también te realizarán un examen físico y te harán análisis de sangre y orina. Es importante obtener el diagnóstico correcto, ya que cada tipo de PH conlleva un nivel diferente de gravedad y riesgo de complicaciones.
Es importante realizar evaluaciones de la hiperoxaluria en las siguientes situaciones:
- Bebés y niños tras haber padecido su primer cálculo renal
- Adultos que padecen cálculos de oxalato cálcico con frecuencia
- Antes del nacimiento de un bebé, si existe la sospecha de hiperoxaluria (también conocido como ‘pruebas prenatales’)
- Si tienes antecedentes familiares de cálculos renales a cualquier edad
- Parientes cercanos de una persona a la que se le acaba de diagnosticar hiperoxaluria
Pruebas
Entre los ejemplos de los tipos de pruebas que sus profesionales de la salud pueden realizar si sospechan de PH1 se incluyen:
- Análisis de sangre o saliva para detectar los genes AGXT, GRHPR y/o HOGA1
- Ecografía, tomografía computarizada u otro tipo de pruebas de imagen médica
- Recogida de orina de 24 horas
- Análisis de los cálculos encontrados en la orina
- Taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)
- Nivel de oxalato en sangre
- Biopsia renal y/o hepática (se extrae una pequeña muestra del riñón y/o del hígado y se examina con un microscopio)
Cada caso es diferente, y la atención debe adaptarse a tus necesidades. Por eso, es posible que tu profesional de la salud solicite una o dos de estas pruebas cada vez y espere a conocer los resultados antes de decidir si es necesario realizar más.
Tratamiento
Resumen
El objetivo del tratamiento de la PH1 es impedir que el oxalato se acumule en los riñones y los vasos sanguíneos. Esto también puede ayudar a mantener los riñones sanos durante el mayor tiempo posible. El enfoque terapéutico más adecuado para ti depende de muchos factores, entre ellos la gravedad de tu caso y si padeces otras afecciones de salud. Por lo tanto, colabora estrechamente con tu equipo sanitario para asegurarte de que tu plan de tratamiento te resulte eficaz.
Líquidos
Todas las personas que padecen PH1 deben recordar beber suficientes líquidos cada día. Se consideran líquidos todos aquellos productos que se vuelven líquidos a temperatura ambiente. Aunque el agua es la opción más recomendable, esto también incluye productos como el hielo, las sopas y guisos, la gelatina, los helados y las bebidas.
Los adultos que padecen PH1 suelen necesitar al menos 3 litros de líquido al día, repartidos a lo largo de la jornada. Esto ayuda a que el oxalato se elimine del organismo y reduce el riesgo de formación de cálculos. Algunas personas que padecen etapas avanzadas de enfermedad del riñón o insuficiencia cardíaca pueden necesitar limitar su ingesta de líquidos. En este caso, consulta con tu profesional de la salud cuál es la cantidad adecuada de líquido para ti.
Los bebés y los niños con PH1 también deben beber suficiente líquido cada día, aunque normalmente no tanto como los adultos.
Piridoxina (vitamina B6)
Alrededor del 30% de las personas con PH1 pueden reducir sus niveles de oxalato en sangre con la ayuda de la piridoxina (vitamina B6). Este tratamiento se puede adquirir sin receta en la mayoría de las farmacias. Cuando se utiliza para la PH1, la dosis es mucho mayor que la recomendada en el prospecto del producto. Por lo tanto, pregunta a tus profesionales de la salud si la vitamina B6 podría serte útil y cuál sería la dosis recomendada para ti.
Todas las personas que padecen PH1 deberían probar la piridoxina (vitamina B6) cuando se les diagnostique la enfermedad por primera vez, durante al menos tres meses, para comprobar si les ayuda. Sin embargo, no siempre funciona para todo el mundo.
Medicamentos con receta
Existen dos medicamentos disponibles para las personas que padecen PH1 con el fin de reducir la cantidad de oxalato que produce naturalmente el hígado:
- Lumasiran (Oxlumo)
- Nedosiran (Rivfloza)
Ambos se administran mediante una inyección bajo la piel (“subcutánea” o “sub-Q”) y requieren receta médica de sus profesionales de la salud.
Sales de citrato o bicarbonato
Una orina demasiado ácida aumenta el riesgo de que el oxalato se combine con el calcio para formar un cálculo renal y/o obstruir los vasos sanguíneos de los riñones. Por lo tanto, las sales de citrato o bicarbonato ayudan a reducir la acidez de la orina y a prevenir las complicaciones derivadas de la PH1. Algunos ejemplos son el citrato de potasio, el bicarbonato de potasio, el citrato de sodio y el bicarbonato de sodio.
Evita las cantidades elevadas de vitamina C
Es importante evitar las cantidades elevadas de vitamina C si padeces PH1. Esto incluye cualquier vitamina C presente en tu dieta y en cualquier suplemento o producto a base de hierbas que puedas estar tomando. El cuerpo puede utilizar la vitamina C para producir oxalato. Por lo tanto, un consumo excesivo de vitamina C aumenta el riesgo de que se eleven los niveles de oxalato y de que se forme un cálculo renal o se obstruyan los vasos sanguíneos de los riñones.
Alimentos con alto contenido en oxalato
Para las personas con PH1, la cantidad de oxalato procedente de lo que el cuerpo produce de forma natural y no puede metabolizar es mucho mayor que la procedente de la alimentación. Por lo tanto, reducir la cantidad de oxalato en la dieta no suele suponer una gran diferencia a la hora de disminuir el riesgo de formación de cálculos. No obstante, para algunas personas puede resultar útil.
Si decide reducir el contenido de oxalatos en su alimentación, algunos de los alimentos con mayor contenido en oxalatos son: frutos secos, ciruelas, chocolate, remolacha, fresas, ruibarbo, camotes, tofu y espinacas. En lugar de reducir el consumo de estos alimentos, que en general son saludables, considere la posibilidad de comer o beber al mismo tiempo alimentos ricos en calcio. Esto permite que el calcio y el oxalato se unan en el estómago y los intestinos, en lugar de hacerlo en los riñones.
Diálisis y trasplante
Muchas personas con PH1 desarrollan falla renal. Cuando esto ocurre, se recurre a la diálisis para ayudar a filtrar la sangre, ya que los riñones ya no son capaces de hacerlo. En la PH1, los métodos tradicionales de diálisis no siempre pueden seguir el ritmo al que el cuerpo produce oxalato. Por lo tanto, pueden ser necesarios diferentes ajustes o métodos para filtrar la sangre y mantener bajos los niveles de oxalato.
Si padeces PH1 y necesitas empezar con la diálisis, habla con tus profesionales de la salud sobre cómo podría ser necesario adaptar los parámetros de la diálisis a tu PH1.
El trasplante renal es otra opción terapéutica para las personas que padecen PH1 y se encuentran en etapas avanzadas de ERC (Enfermedad Renal Crónica). Dado que el hígado se encarga de ayudar a metabolizar el oxalato, un trasplante de hígado también puede resultar beneficioso para la PH1. La mejor estrategia de trasplante depende de muchos factores y varía de una persona a otra. Algunos enfoques incluyen:
- Realizar primero el trasplante de hígado, mucho antes de que se desarrolle la falla renal
- Trasplante de hígado seguido, poco después, de un trasplante de riñón
- Realización simultánea de los trasplantes de hígado y riñón
- Solo trasplante renal
- Solo trasplante de hígado
Consulte con los profesionales de la salud cuál puede ser el mejor enfoque para su caso concreto.
Consideraciones adicionales
Cómo afrontar la PH1
Vivir con la PH1 puede suponer un reto físico y emocional tanto para ti como para un ser querido. Es muy habitual sentirse triste, asustado, frustrado o enfadado por tener que vivir con la PH1. También es posible que notes que tus emociones y sentimientos cambien a lo largo de la evolución de la enfermedad. Es importante ser consciente de que cualquier enfermedad puede afectar a tu salud mental.
Convivir con un trastorno crónico como la PH1 puede generar estrés. Gestionar el estrés es importante para su bienestar físico y emocional. El estrés forma parte de la vida, pero un exceso de estrés puede contribuir a un deterioro de la salud.
Buscar apoyo
Contar con personas a las que acudir en busca de apoyo puede ser de gran ayuda cuando se vive con la PH1 o se cuida de alguien que la padece. No tengas miedo de expresar a los demás lo que sientes ni de pedir ayuda y apoyo cuando lo necesites. Hay diferentes tipos de personas que pueden ofrecerte apoyo emocional. Entre quienes pueden formar parte de tu red de apoyo se incluyen:
- Familia y amigos
- Personas que también viven con PH1
- Tu pareja o persona de confianza
- Mentores y compañeros de trabajo
- Miembros de tu equipo sanitario
- Grupos sociales, religiosos y espirituales
Puede preguntar a un miembro de su equipo sanitario cómo obtener ayuda de un trabajador social. Los trabajadores sociales especializados en nefrología están formados en el asesoramiento sobre la enfermedad del riñón para ayudar a los pacientes y a sus familias a afrontar la enfermedad y los cambios que se producen en el ámbito familiar, el hogar, el lugar de trabajo y la comunidad. Pueden ayudar a identificar fuentes de apoyo emocional para los pacientes que lo necesiten. También localizan servicios en organismos federales, estatales y comunitarios para ayudar a satisfacer sus necesidades y facilitarle el acceso a dichos servicios cuando sea necesario.
Cómo prepararse para su cita
Preguntas que hay que plantearse
- ¿Qué probabilidad hay de que mis síntomas (o los de mi hijo) estén causados por la hiperoxaluria primaria tipo 1 (PH1)?
- ¿Debería someterme a pruebas genéticas para ver si eso podría estar contribuyendo a mis cálculos renales? En caso afirmativo, ¿sabe cómo puedo acceder a estas pruebas?
- Teniendo en cuenta mis síntomas (o los de mi hijo) y mi historial, ¿qué pruebas me recomendaría realizar en primer lugar para descartar la HO1?
- ¿Cuántos líquidos debería (o debería mi hijo) intentar ingerir cada día?
- ¿Debería yo (o mi hijo) probar a tomar piridoxina (vitamina B6) para tratar la PH1? En caso afirmativo, ¿cuál es la dosis recomendada para mí (o para mi hijo)?
- ¿Me recomienda utilizar sal de citrato o de bicarbonato para reducir el nivel de acidez de mi orina? En caso afirmativo, ¿importa cuál de las dos?
















