March 10, 2022
¡Ya estamos en marzo! Eso significa que es el momento de celebrar el Mes Nacional del Riñón, concientizar sobre la enfermedad del riñón y tomar las riendas de tu salud. Puede que te parezca mucho, pero estamos aquí para ayudarte con cinco formas de mejorar tu salud renal desde hoy mismo.
1. Conoce tus factores de riesgo
Imagina que vuelas de un extremo a otro de Estados Unidos y que, durante todo el trayecto, estás sentado en un asiento de ventanilla, viendo pasar ciudades llenas de gente. Al mirar hacia abajo, ¿sabrías que el 33% de las personas que viven en todos esos lugares corren el riesgo de padecer una enfermedad del riñón? Puede resultar impactante, pero 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos corre el riesgo de desarrollar una enfermedad del riñón y no lo sabe. Conocer los factores de riesgo es fundamental, ya que una intervención temprana puede detener o ralentizar la progresión de la enfermedad del riñón.
- Diabetes: si no se controla, la diabetes tipo 2 puede dañar los pequeños vasos sanguíneos del riñón, lo que afecta a su capacidad para filtrar toxinas.
- Presión Arterial Alta: Es posible que las personas con presión arterial alta no sean conscientes de ello, ya que los síntomas son escasos y apenas perceptibles. Mídete la presión arterial con frecuencia y sigue las recomendaciones de tu médico si es alta.
- Antecedentes familiares de enfermedad del riñón: si tienes antecedentes familiares de enfermedad del riñón, es recomendable que controles tu función renal.
- Edad avanzada: A medida que envejecemos, nuestro organismo pierde de forma natural la función renal. Las pruebas anuales de la función renal son una excelente forma de realizar un seguimiento.
- Sobrepeso: El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer numerosas afecciones, entre ellas la enfermedad del riñón. Sin embargo, cambiar tus hábitos alimenticios y de ejercicio, siguiendo las recomendaciones sanitarias, puede ayudarte a recuperar un peso saludable.
Realice este cuestionario de un minuto para determinar si se encuentra entre ese 33%.
2. Ponte en marcha
El ejercicio puede ayudar a prevenir enfermedades, discapacidades, lesiones y la muerte prematura. Sin embargo, a pesar de estos beneficios, tres de cada cuatro adultos estadounidenses no cumplen las recomendaciones de actividad física relativas a las actividades aeróbicas y de fortalecimiento muscular. Cumplirlas puede resultar complicado si eres mayor o padeces una enfermedad crónica o una discapacidad. La buena noticia es que no hace falta estar inscrito en un gimnasio ni disponer de equipamiento caro para empezar a hacer ejercicio.
Aquí tienes algunas ideas para poner el corazón a latir:
- Da un paseo al aire libre. Si las condiciones meteorológicas no son las ideales, busca un espacio amplio y cubierto, como un centro comercial, un museo o un centro comunitario, para dar una vuelta.
- Apúntate a actividades comunitarias gratuitas, como baloncesto, tenis, voleibol o yoga.
- Haz una excursión por la naturaleza o visita un parque.
- Crea un huerto o dedica un rato a la jardinería.
- Baila en el salón de tu casa.
- Busca rutinas gratuitas de ejercicio o yoga y síguelas.
Consulta a un profesional de la salud si tienes alguna contraindicación médica antes de empezar una actividad.
3. Descubre el poder de las dietas a base de plantas
Podría decirse que una buena alimentación es una de las cosas más importantes que puedes hacer por tu cuerpo. Algunos estudios incluso sugieren que las personas con enfermedad del riñón que siguen una dieta basada en vegetales presentan menores tasas de mortalidad. Si te preocupa tener que prescindir por completo de la carne, no te preocupes. Puedes seguir disfrutando de los beneficios de una dieta basada en vegetales sin necesidad de hacerte vegano o vegetariano.
A continuación te explicamos cómo:
- Habla con tu equipo sanitario: sin proteínas, nuestro cuerpo no podría desarrollar músculo, reparar tejidos ni combatir las infecciones. Sin embargo, un exceso puede resultar perjudicial si tus riñones no pueden filtrar el exceso. Habla con tu equipo sanitario para decidir si una dieta basada en plantas es adecuada para ti y para saber también cuánta proteína debes consumir para llevar una vida más saludable.
- Conoce el tamaño de las raciones: una ración de proteínas equivale a 7 gramos, pero esto puede variar en función de lo que comas. Por ejemplo, una ración de tofu equivale a entre ¼ – ½ taza, mientras que una ración de mantequilla de frutos secos equivale a 2 cucharadas. Más información.
- Llena tu despensa de legumbres y alubias secas: son bajas en grasa y ricas en proteínas vegetales, fibra y carbohidratos complejos. Puedes sustituirlas por proteínas de origen animal en diversos platos, como tacos, salteados y sopas.
- Lee las etiquetas nutricionales: algunos alimentos vegetarianos congelados, en conserva o precocinados contienen altos niveles de sodio y fósforo, que pueden ser perjudiciales para los riñones. Los valores porcentuales diarios y los ingredientes indicados te ayudarán a elegir alimentos que se ajusten a tus necesidades dietéticas específicas. Aprende a leer la nueva etiqueta alimentaria.
- Sustituye las hamburguesas de ternera por hamburguesas vegetarianas: Las opciones de hamburguesas vegetarianas son infinitas, así que da rienda suelta a tu chef interior. Puedes preparar estas deliciosas hamburguesas con casi cualquier producto de origen vegetal y con cualquier sabor que se te ocurra. Solo ten cuidado con las mezclas de especias que incluyan sustitutos de la sal, ya que pueden contener potasio.
Consulta siempre con tu equipo sanitario antes de cambiar tu dieta, ya que puede que tengas consideraciones especiales que no figuran aquí.
4. Bebe la cantidad adecuada de agua
¿Sabías que tu cuerpo está compuesto por un 60 – 70% de agua? Cada parte del cuerpo necesita agua para funcionar correctamente, por lo que cualquier tipo de deshidratación, aunque sea leve, puede afectar a las funciones corporales. Teniendo esto en cuenta, pregúntate ahora mismo: ¿tengo sed? Si es así, tómate un descanso, sírvete un vaso de agua y bébelo a pequeños sorbos mientras lees los siguientes consejos.
- Tu orina lo dice todo: uno de los mejores indicadores de que estás bebiendo suficiente agua es tu orina. Probablemente estés bebiendo suficiente agua si es clara o incolora, mientras que un color amarillo oscuro indica deshidratación.
- Recuerda que también se puede beber demasiada agua: las personas en diálisis o con enfermedad del riñón en etapa avanzada pueden necesitar limitar su ingesta de líquidos, ya que los riñones ya no son capaces de equilibrar adecuadamente los líquidos. Tu equipo de salud puede proporcionarte pautas sobre la ingesta de líquidos si es necesario.
- Limita el consumo de refrescos y bebidas procesadas: muchas de estas bebidas contienen grandes cantidades de fósforo, azúcar y otros aditivos. En su lugar, opta por agua o bebidas más saludables, como los zumos sin azúcar.
5. No te olvides de tu salud mental
Aunque a veces es fácil olvidarse de la salud mental, es tan importante como la salud física. Según los CDC, la depresión aumenta el riesgo de padecer problemas de salud como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Si tienes problemas para gestionar el estrés, la ansiedad o la depresión, hay ayuda disponible para ti.
- Conoce los síntomas: algunos síntomas comunes de la depresión son la dificultad para hacer cosas que normalmente disfrutas, sentimientos de culpa, vergüenza, inutilidad o desesperanza, cambios de humor y el alejamiento de amigos y familiares.
- Habla con tu profesional de la salud: tu médico, enfermero u otros profesionales de la salud pueden ser un recurso excelente para mejorar tu salud mental. Pueden recomendarte técnicas para afrontar el estrés, terapia conversacional, medicación o una combinación de las tres.
- NKF Peers: Este programa ofrece a las personas con enfermedad del riñón un espacio seguro y anónimo para conectar con mentores cualificados por teléfono o a través del chat de la aplicación. A veces, hablar con personas que se encuentran en una situación similar ayuda a obtener una perspectiva valiosa y te permite sentirte parte de una comunidad.
Comparte tu historia
Tu historia es tan única como tú, y merece ser escuchada y celebrada. Además, podría ser la historia que dé esperanza a otro paciente con enfermedad del riñón. Comparte tu historia sobre la enfermedad del riñón.


















