April 26, 2017
Por Katy Wilkens, máster en Ciencias, dietista titulada
Seguir una dieta adecuada para los riñones cuando se está en diálisis puede resultar complicado. De hecho, la nutrición es tan importante para las personas con enfermedad del riñón —y tan complicada— que existen especialistas en nutrición, llamados dietistas renales, que orientan a estas personas en su alimentación.
Parte de una dieta saludable para los riñones consiste en controlar o evitar minerales como el sodio, el potasio o el fósforo. El fósforo es complicado porque puede estar oculto en los alimentos.
¿Por qué es importante controlar el fósforo? Tu cuerpo necesita una cierta cantidad para mantenerse sano. Pero un exceso de fósforo en la sangre extrae calcio de los huesos, debilitándolos. Ese calcio se desplaza a otras partes del cuerpo, provocando graves problemas de salud.
Los riñones regulan las hormonas y los minerales, como el fósforo. Cuando se padece una enfermedad del riñón, no realizan su función tan bien como deberían. Por eso es necesario controlar la cantidad de fósforo que se ingiere. En otras palabras, al seguir la dieta, estás haciendo parte del trabajo de tus riñones.
Si estás pensando: “Ya sé qué productos elegir porque leo las etiquetas nutricionales”, puede que ese no sea el enfoque adecuado para comprender el contenido de fósforo en los alimentos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) no exige que se indique el fósforo en las etiquetas de los alimentos, por lo que puede resultar difícil calcular cuánto fósforo contiene un alimento.
La cantidad de fósforo que debes ingerir depende de tu edad, sexo y de la cantidad de proteínas que necesites, pero unos valores adecuados para las personas con enfermedad del riñón oscilan entre 800 – 1,000 mg al día. Pregunta a tu médico o dietista cuál fue tu último nivel de fósforo y anótalo para llevar un control.
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Conviértete en un detective del fósforo
- Busca en la lista las palabras que contengan las letras “phos”, como por ejemplo:
fosfato
disódico, fosfato
trisódico, tripolifosfato
disódico, tripolifosfato
potásico, pirofosfato
tetrasódico, hexametafosfa
to sódico, fosfato monosódico
- Fíjate en el orden de la lista de ingredientes. Los alimentos contienen más cantidad de un ingrediente cuanto más al principio de la lista aparece, que de los que aparecen al final.
- Fíjate si el calcio aparece en las etiquetas. El calcio y el fósforo suelen encontrarse en los alimentos en una proporción de uno a uno. Si un alimento contiene 300 mg de calcio, por ejemplo, es probable que contenga al menos 300 mg de fósforo.
- Fíjate en el contenido de sodio que figura en las etiquetas. A los alimentos procesados se les suele añadir tanto sal como fósforo para mejorar el sabor y conservarlos. Evita las comidas con más de 400 mg de sodio y los tentempiés con más de 150 mg de sodio; así también reducirás la ingesta de fósforo.
- Busca en Internet el contenido de fósforo de los alimentos, pero ten en cuenta que, a veces, estas listas pueden resultar confusas. Por ejemplo, en ellas figuran los cereales integrales, las legumbres secas, los frutos secos y los productos lácteos. Tu cuerpo absorbe el 70% del fósforo presente en las legumbres secas, las leguminosas y los frutos secos, pero absorbe el 100% del fósforo de los alimentos procesados.
- Presta atención al fósforo oculto en las dietas ricas en proteínas. Por eso los dietistas especializados en nefrología limitan la leche y los productos lácteos a una ración al día, ya que su proporción de proteínas respecto al fósforo es mayor.
- Tómate tu tiempo y revisa la comida rápida. Muchos de estos alimentos tienen un alto contenido en fósforo.
Así que ahora te preguntarás: “¿Qué PUEDO comer?”. ¡Ánimo!
Ejemplos de alimentos con bajo contenido en fósforo
(comprueba el tamaño de las raciones)
- Carne magra de ternera, cerdo, cordero, pollo o pavo sin piel, muchos tipos de pescado
- Guisantes, habichuelas verdes o judías amarillas
- Pasta
- Claras de huevo
- Sorbete o fruta congelada
- Manzanas
- Refresco de jengibre, cerveza de raíz
- Bagels y queso crema
- Palomitas de maíz

















