December 13, 2021
Entrevista y artículo de: Jennifer Cramer-Miller
El Dr. David Power, médico de atención primaria en la Clínica Bethesda y en el Programa de Residencia en Medicina Familiar de Woodwinds, adscritos a M Health Fairview, tiene como misión ayudar a los médicos de atención primaria a abordar el creciente problema de la Enfermedad Renal Crónica (ERC). Como miembro del Equipo Asesor Médico de la National Kidney Foundation y médico que lleva 24 años atendiendo a pacientes en la misma clínica, sabe que la ERC es un problema de salud pública cada vez mayor. También sabe que la intervención temprana puede ralentizar su progresión, lo que sitúa a los médicos de atención primaria en primera línea a la hora de gestionar la salud renal.
El Dr. Power, un hombre afable con un brillo en los ojos, disfruta de la continuidad asistencial que caracteriza su práctica de medicina familiar. Al llevar el control de la salud de sus pacientes desde su nacimiento, le sorprende que los bebés a los que asistió en el parto hace más de 20 años sean ahora estudiantes de medicina. La relación continua con los pacientes hace que su trabajo resulte especialmente gratificante. Dado que, con el paso de los años, cada vez más pacientes han desarrollado enfermedad del riñón, cree que los médicos de atención primaria deben detectar la ERC en una fase temprana, comentar el diagnóstico con el paciente e iniciar el tratamiento. Con su ligero acento irlandés, afirma con entusiasmo: “Podemos hacerlo mejor”.
El Dr. Power hace referencia a la investigación del Dr. Chet Fox —también médico de familia e investigador principal de un influyente estudio nacional— para ayudar a los médicos de atención primaria a diagnosticar y tratar la ERC. La solución es multifacética. Las tres áreas de interés son: 1) la detección de la enfermedad del riñón, 2) el diagnóstico adecuado y 3) la comunicación con el paciente. A medida que aumentan las tasas de diabetes e hipertensión (las dos causas principales de la enfermedad del riñón), el Dr. Power destaca la importancia de aplicar medidas de evaluación fundamentales en las poblaciones de mayor riesgo, como la comprobación de la tasa de filtración glomerular (TFG) y la detección de microalbuminuria en la orina.
La comunicación con el paciente también es fundamental, y a menudo se pasa por alto. ¿A cuántos pacientes con presión arterial alta se les explica qué pueden hacer para prevenir la enfermedad del riñón? Por ejemplo, ¿ha informado el médico de atención primaria al paciente sobre los beneficios de una dieta baja en sal, la actividad física y evitar medicamentos que puedan ser perjudiciales para los riñones?
La comunicación entre los médicos de atención primaria y los nefrólogos también es una prioridad. Como explica el Dr. Power: “Sin duda, podemos mejorar en este aspecto: una mejor colaboración entre los médicos de atención primaria y los nefrólogos permite distinguir más claramente quién hace qué y ayuda a garantizar que no se pasen por alto elementos importantes de la atención al paciente”.
Los resultados de esta iniciativa son prometedores. Los cambios en la formación, el desarrollo de alertas en las historias clínicas electrónicas que señalan indicadores clave de la ERC, los incentivos económicos que vinculan la remuneración de los médicos a la calidad de la atención, y la mejora de la comunicación y la colaboración están marcando la diferencia. Estas medidas son sinérgicas con las directrices basadas en la evidencia de la National Kidney Foundation (Iniciativa para la Mejora de la Calidad de los Resultados en la Enfermedad del Riñón) y con el programa CKD Intercept.
Nacido y criado en Irlanda (donde las decisiones profesionales suelen tomarse en el instituto), el Dr. Power solicitó plaza en la facultad de medicina a los 18 años. Tras obtener su título de médico en Dublín, comenzó su carrera médica en Estados Unidos en la Universidad de Creighton, en Omaha. Lleva dos décadas y media residiendo en Minnesota, y los numerosos pacientes de toda la vida que le confían su salud se alegran de que esté aquí.
De cara al futuro, el Dr. Power cree que estas iniciativas de atención primaria para hacer frente al aumento de las tasas de ERC marcarán la diferencia. Con su pasión y orientación, la detección proactiva de la ERC mejorará la salud renal no solo de sus pacientes, sino de todos los estadounidenses en riesgo.


















