February 24, 2015
<p>Con motivo del Mes Nacional del Riñón, <a href="/content/three-everyday-things-you-can-do-now-kidney-health">¡incorpora estas tres medidas a tu rutina diaria</a>, igual que te cepillas los dientes! Unos pequeños cambios en tu estilo de vida pueden tener un gran impacto en la salud de tus riñones.</p>
Unos pequeños cambios en tu estilo de vida pueden tener un gran impacto en la salud de tus riñones. ¡Las medidas que se indican a continuación deberían formar parte de tu rutina diaria, al igual que cepillarte los dientes!
1. Aumenta la actividad física
Esto se puede conseguir simplemente caminando más y subiendo por las escaleras, sobre todo a un ritmo enérgico para que sea más aeróbico (moverse hasta el punto de quedarse sin aliento para lograr un mejor entrenamiento del corazón, los pulmones y los riñones). Estudios recientes han revelado que las personas que permanecen sentadas durante demasiado tiempo y no realizan actividad física de forma habitual tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad del riñón. La actividad física, especialmente la aeróbica, aumenta el flujo sanguíneo hacia los órganos principales, incluidos los riñones. Esto permite un suministro más eficiente de oxígeno y nutrientes para un funcionamiento óptimo del organismo. La actividad aeróbica también reduce el riesgo, o incluso mejora el estado, de la diabetes y la presión arterial alta, ¡las dos causas principales de la enfermedad del riñón! Cualquier pérdida de peso resultante de la actividad aeróbica también beneficia a quienes padecen obesidad o sobrepeso, ya que estas afecciones por sí solas son factores de riesgo conocidos de enfermedad del riñón.
2. Intenta tratar los síntomas de dolor leve sin medicación
Los analgésicos habituales, como el ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina (antiinflamatorios no esteroideos o AINE), pueden resultar perjudiciales para los riñones si se utilizan de forma habitual. Prueba métodos tópicos para aliviar el dolor, como las almohadillas térmicas y el hielo. Concientízate de que algunos parches analgésicos de venta libre también contienen un AINE y que este puede absorberse a través de la piel. La prevención es siempre lo mejor, y un buen calentamiento antes de cualquier tipo de ejercicio puede ayudar a evitar el dolor. Masajear la zona dolorida puede resultar muy eficaz, y el dolor de cabeza puede aliviarse con una compresa fría, aromaterapia y, a veces, simplemente comiendo si tienes hambre o bebiendo si estás deshidratado.
3. Lee las etiquetas de los alimentos y los medicamentos
Una ingesta elevada de sodio puede provocar un aumento de la presión arterial, así que presta atención al contenido de sodio de los alimentos, especialmente en los envasados, como las patatas fritas, el queso fundido, los embutidos, las comidas congeladas y los alimentos en conserva. Dependiendo de lo que te recomiende tu profesional de la salud, tu ingesta de sodio debería situarse probablemente entre 1,500 – 2,000 miligramos (mg) al día. Lee las etiquetas de los medicamentos para comprobar el contenido de sodio en aquellos que se utilizan, por ejemplo, para la acidez estomacal, y consulta también con tu profesional de la salud los ingredientes de los medicamentos para el resfriado y la tos que puedan elevar la presión arterial. Otro aditivo alimentario presente en los alimentos procesados que no debe consumirse en grandes cantidades es el fósforo. Por lo tanto, comprueba en las etiquetas si hay ingredientes como el fosfato de sodio; incluso la carne puede estar tratada con aditivos fosfatados. Visita “My Food Coach” de la NKF para obtener asesoramiento de expertos sobre la planificación de comidas y buscar recetas e ingredientes que se adapten a tus necesidades nutricionales personales.

















