Tubérculos

Última actualización: Enero 02, 2023

Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF

Los tubérculos, como las zanahorias, las patatas y las remolachas, son ricos en nutrientes y económicos. Entre ellos se incluyen bulbos como la cebolla y el ajo. Consulta a tu médico antes de tomar suplementos.

Los tubérculos suelen ser asequibles durante todo el año y pueden aportar una gran variedad de nutrientes a la dieta. Entre los tubérculos, que crecen bajo tierra, se incluyen las zanahorias, las patatas, los camotes, el apio nabo, el jengibre, la cúrcuma, la remolacha, las chirivías, los colinabos, la yuca y los ñames. Los tubérculos también pueden presentarse en forma de bulbos, como es el caso de las cebollas, el ajo, las chalotas y el hinojo. Algunas están disponibles en forma de comprimidos. Consulta con tus profesionales de la salud antes de utilizarlas.

¿Por qué los tubérculos son un superalimento?

Los tubérculos tienen un alto contenido en fibra, lo que puede ayudar a saciar el apetito y, al mismo tiempo, favorecer el tránsito de los alimentos por el tracto digestivo. Además, estas hortalizas se conservan durante mucho tiempo si se almacenan correctamente en la cocina, lo que permite estirar el presupuesto para la compra y reducir al mínimo las visitas al mercado. 

Otras razones por las que los tubérculos son superalimentos:

  • Muchas hortalizas de raíz contienen antioxidantes que pueden ayudar a combatir la inflamación.
  • Aportan numerosos nutrientes, entre ellos vitamina C, vitamina A, varias vitaminas del grupo B, vitamina K, vitamina E, calcio, hierro, potasio y manganeso. 
  • Son bajas en calorías y aportan un bonito toque de color al plato.

Los tubérculos y la enfermedad del riñón

Algunas de estas hortalizas tienen un mayor contenido en potasio, como las patatas, los camotes, los colinabos, los ñames y la yuca. La cantidad de potasio que puedes consumir depende de la etapa en la que te encuentres en la enfermedad del riñón.

Enfermedad renal crónica y personas que reciben el riñón trasplantado

La mayoría de las personas con ERC en etapa inicial o que han recibido un trasplante de riñón no tienen que limitar el consumo de tubérculos por el potasio. Si tus resultados de laboratorio muestran niveles elevados de potasio, tu médico o tu dietista especializado en nefrología pueden aconsejarte sobre la cantidad que debes consumir.

Hemodiálisis (3 veces por semana)

Habla con tu dietista especializado en enfermedades renales para limitar el consumo de alimentos con alto contenido en potasio. El método de cocción doble podría resultarte útil si te gusta comer algunos de estos tubérculos con alto contenido en potasio. 

Para cocinar al baño María: 

  1. Pela y corta en rodajas 
  2. Llévalas a ebullición
  3. Escurrir
  4. Añade agua nueva y termina la cocción.

Hemodiálisis diurna y nocturna o diálisis peritoneal

Estos tipos de diálisis pueden eliminar más potasio, por lo que es posible que tengas que comer más alimentos ricos en potasio. Las hortalizas de raíz son una buena forma de añadir potasio a tu dieta.

Cálculos renales

Si eres propenso a desarrollar cálculos de oxalato cálcico, consulta con tu médico o con un dietista especializado en enfermedades renales sobre la necesidad de limitar el consumo de oxalatos. Algunos tubérculos tienen un mayor contenido en oxalatos.

Algunos consejos para preparar estas sabrosas raíces

  • Lava siempre las verduras y frutas.
  • Pela los tubérculos, como las patatas, los camotes, los ñames, las remolachas, las zanahorias, el jengibre, las chirivías, los colinabos y la yuca.
  • Puedes hervirlas (dos veces si es necesario) y hacer puré con ellas como harías con una patata.
  • Puedes cortar los tubérculos y asarlos en una bandeja de horno después de rociarlos con aceite de canola o de oliva y espolvorearlos con tus hierbas y especias favoritas. 
  • También se pueden asar a la parrilla en brochetas o envueltas en papel de aluminio.
  • Limita la cantidad de sal al cocinar estas hortalizas si sigues una dieta baja en sodio.

Receta

Zanahorias glaseadas

Ración: ½ taza

Ingredientes:

  • 1 libra de zanahorias
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • ¼ de taza de azúcar moreno
  • ⅛ cucharadita de pimienta

Instrucciones:

  1. Lava y pela las zanahorias.
  2. Hervirlas durante unos 15 – 20 minutos o hasta que estén tiernas al pincharlas con un tenedor.
  3. Escurrir las zanahorias.
  4. Derrite la mantequilla y el azúcar para hacer una salsa.
  5. Vierte la salsa y la pimienta sobre las zanahorias.
  6. Remuévelas y sírvelas.

Información nutricional por ración

Calorías124
Carbohidratos24.4 g
Fibra dietética3.2 g
Proteínas1.1 g
Grasas3.2 g
Grasas saturadas1.8 g
Sodio82.5 mg
Potasio383 mg
Calcio50 mg
Fósforo41.2 mg

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Para obtener más información, ponte en contacto con la National Kidney Foundation.

Línea de ayuda gratuita: 855.NKF.CARES o correo electrónico: nkfcares@kidney.org

*Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no pretende constituir un consejo médico ni sustituir el asesoramiento médico de un profesional de la salud.

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