February 21, 2024
Descubre la importante relación que existe entre la salud cardíaca y la renal. Obtén consejos prácticos para mejorar tu salud y bienestar general.
Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en Estados Unidos, donde cada 33 segundos fallece una persona a causa de ellas.1 Además, constituyen un factor de riesgo para la enfermedad del riñón, otra de las principales causas de muerte en Estados Unidos.
¿La buena noticia? Hay muchas formas de proteger la salud de tus riñones y tu corazón. Con motivo del Mes Americano del Corazón, veamos cómo funcionan conjuntamente el corazón y los riñones y qué puedes hacer para mantenerlos sanos.
¿Cómo están relacionados los riñones y el corazón?
El corazón y los riñones trabajan juntos para mantenerte sano. Si uno de ellos tiene un problema, puede afectar al otro.
El corazón envía sangre rica en oxígeno a los riñones, lo que les permite realizar su función;
- Limpiar la sangre
- Ayudar a controlar la presión arterial
- Mantener el equilibrio mineral
Cuando el corazón no funciona bien, puede dañar los riñones. Esto, a su vez, puede agravar el daño al corazón, creando un círculo vicioso que puede provocar aún más daño a los riñones.
Infórmate más sobre la relación entre los riñones y el corazón.
¿Estás en riesgo?
Tanto las enfermedades cardíacas como las enfermedades del riñón son muy graves, pero el conocimiento es poder. El primer paso para protegerse de ellas es comprender cuáles son sus causas.
Entre los principales factores de riesgo de enfermedades cardíacas y de la enfermedad del riñón se incluyen:
Si tienes riesgo de padecer una enfermedad cardíaca o de la enfermedad del riñón, habla con un profesional de la salud sobre cómo puedes cuidar tu salud.
Descubre cómo reducir el riesgo de padecer enfermedades del riñón y cardíacas.
Seis consejos para proteger la salud de tu corazón
¿Listo para cuidar la salud de tu corazón y tus riñones? Aquí tienes seis formas de empezar. Consulta con un profesional de la salud antes de realizar cambios significativos en tu dieta o estilo de vida. Ten en cuenta que algunos de estos consejos pueden no ser adecuados para ti si padeces una enfermedad del riñón o estás en diálisis.
1. Hazte pruebas
Muchos de los síntomas y factores de riesgo de las enfermedades cardíacas y de la enfermedad del riñón son asintomáticos. Eso significa que no sabrías que estás enfermo a menos que te hicieras pruebas o que la enfermedad se hubiera agravado considerablemente.
Las pruebas de rutina son la mejor forma de prevenir un problema antes de que aparezca o de detectarlo a tiempo para frenar su avance.
Melissa Bensouda, una paciente en diálisis a la que se le diagnosticó la enfermedad hace 20 años, lo sabe muy bien. Cuando le diagnosticaron la enfermedad, ya era demasiado tarde para mantener su función renal durante mucho tiempo. En tres años, los riñones de Melissa dejaron de funcionar. Ahora aboga por la realización de pruebas de detección de la enfermedad del riñón.
“Siempre pregunto cuándo fue la última vez que a la gente le hicieron un análisis de sangre y le revisaron los riñones. En las reuniones familiares pregunto cuándo se revisó por última vez la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)”, explica Melissa. “Mi familia sabe lo que es la creatinina. Les pregunto por su tensión arterial y, a veces, les tomamos la tensión en las reuniones familiares. Nunca está de más hablar de ello y de por qué son importantes los riñones”.
Pide a tu profesional de la salud que:
- Que te mida la presión arterial con el tensiómetro.
- Se asegure de que sus niveles de azúcar se encuentran dentro de los límites normales.
- Realice un análisis de orina para determinar la relación albúmina-creatinina (ACR). La albúmina es una proteína esencial que debe estar en la sangre, no en la orina.
- Realice un análisis de sangre para determinar la creatinina sérica. Normalmente, los riñones eliminan este producto de desecho. Si la función renal disminuye, los niveles de creatinina aumentan. Los resultados de esta prueba se utilizan para determinar su taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés).
Más información sobre las pruebas renales.
2. Sigue una dieta basada en vegetales
Una dieta vegetal bien equilibrada puede prevenir o ralentizar la progresión de la enfermedad del riñón, la diabetes tipo 2, la presión arterial alta y las enfermedades cardíacas.
Aquí tienes tres dietas basadas en vegetales que podrían funcionar para ti:
- Dieta DASH: una dieta flexible diseñada pensando en la salud cardíaca. Para seguirla, limita el consumo de sal y trata de tomar cinco raciones de frutas y verduras al día. También deberás optar por productos lácteos bajos en grasa y limitar el consumo de carnes rojas. Es posible que esta dieta no sea adecuada para personas en diálisis.
- Dieta mediterránea: una dieta rica en cereales, legumbres, verduras, leguminosas, frutas y frutos secos. Incluye pescado, queso, aceite de oliva y yogur con moderación, pero limita el consumo de carne roja.
- Dieta MIND: Una combinación de las dietas mediterránea y DASH para favorecer la salud cerebral. Recomienda un consumo abundante de verduras de hoja verde, bayas, frutos secos, aceite de oliva, cereales integrales, pescado, legumbres y aves de corral.
Antes de empezar cualquier dieta nueva, consulta con tu profesional de la salud y con tu dietista especializado en nefrología.
Infórmate más sobre las dietas basadas en vegetales.
3. Mantén la presión arterial alta bajo control
La presión arterial alta hace que la sangre bombee contra las paredes arteriales con tanta fuerza que puede causar daños. Es la segunda causa principal de enfermedad del riñón. Esta es una realidad que Marlon Condoll Jr., un productor musical en diálisis, descubrió demasiado tarde. Ahora difunde el mensaje, instando a la gente a tomarse en serio la presión arterial.
“Comparto mi historia porque la presión arterial alta pasa desapercibida. La gente no está informada de lo grave que puede llegar a ser”, afirma Marlon. “Quiero que todo el mundo conozca su presión arterial. Es posible que puedan evitar la diálisis si le prestan atención”.
Para controlar tu presión arterial:
- Mídela con regularidad.
- Reduce el consumo de sodio.
- Limita el consumo de alcohol.
- Toma todos tus medicamentos según las indicaciones.
Siga las recomendaciones de su profesional de la salud sobre dieta y ejercicio.
Consigue recetas bajas en sodio aprobadas por la NKF.
4. Controle su colesterol
El colesterol es una sustancia similar a la grasa que se encuentra en la sangre. Es necesario, pero en las cantidades adecuadas. Un exceso puede obstruir los vasos sanguíneos y provocar problemas como enfermedades cardíacas o infartos.
Para controlar el colesterol:
- Consuma alimentos bajos en grasas saturadas.
- Elige carnes magras.
- Utiliza métodos de cocción como el vapor o el horno.
- Incluye en tu dieta frutas, verduras y cereales con fibra soluble.
- Evita las grasas trans.
Infórmate más sobre el colesterol.
5. Haz ejercicio
El ejercicio regular es una herramienta muy eficaz para prevenir enfermedades, controlar el peso y mejorar la salud física y mental. No te preocupes: no hace falta que vayas al gimnasio siete días a la semana para obtener estos beneficios. Puede ser algo tan sencillo como dar un paseo.
“Caminar es uno de los mejores ejercicios aeróbicos. Se puede hacer en cualquier lugar sin necesidad de equipamiento. Para el entrenamiento con pesas, utiliza pesas, una banda elástica de resistencia o coge dos latas de alubias de la despensa y haz flexiones de bíceps o press de hombros con ellas”, afirma Brittany Glazer, fisióloga clínica del ejercicio. “Asegúrate de calentar. Estira durante cinco minutos o pedalea en una bicicleta reclinada para evitar lesiones. Empieza poco a poco y escucha a tu cuerpo. Sé paciente y constante».
Infórmate más sobre la importancia del ejercicio.
6. Toma los medicamentos según las indicaciones
A veces, los cambios en el estilo de vida y la alimentación no son suficientes. ¡No pasa nada! Tomar medicación no es un fracaso. Existen muchos medicamentos que te ayudan a controlar el colesterol, la presión arterial y el peso. Habla con un profesional de la salud para saber si la medicación, y qué tipo de medicamentos, podrían ser adecuados para ti.
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