Anemia en la ERC

Última actualización: Febrero 06, 2026

Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF

Descubre cómo afecta la anemia a las personas con ERC, cómo se diagnostica y se trata, y qué preguntas debes hacer para sentirte mejor y cuidar tu salud.

Acerca de la anemia en la ERC

La anemia significa que la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos sanos. Los glóbulos rojos transportan oxígeno por todo el cuerpo. Cuando se padece anemia, es posible que el cuerpo no reciba el oxígeno que necesita para funcionar correctamente. Esto puede hacer que te sientas cansado y débil. También puede afectar al corazón y a la salud en general. La enfermedad renal crónica (ERC) puede aumentar el riesgo de padecer anemia, especialmente en las etapas más avanzadas de la enfermedad. Casi la mitad de las personas en Estados Unidos con ERC en etapa 3a padecen anemia. En la etapa 5 de la ERC (también conocida como falla renal), más de 9 de cada 10 personas padecen anemia.

Signos y síntomas

Las personas con anemia pueden notar:

  • Sensación de cansancio o debilidad intensos
  • Dificultad para respirar
  • Mareos o sensación de aturdimiento
  • Dolores de cabeza
  • Piel o encías pálidas
  • Dolores corporales
  • Dificultad para concentrarse o pensar con claridad
  • Tener muy poca energía
  • Latidos cardíacos rápidos o irregulares

La experiencia de cada persona es diferente. Algunas personas pueden presentar síntomas leves o ningún síntoma al principio.

Causas

La anemia en la ERC puede deberse a varias causas. Entre ellas se incluyen:

  • Niveles bajos de eritropoyetina (EPO): Los riñones sanos producen una hormona llamada EPO que indica al organismo que produzca glóbulos rojos. En la ERC (especialmente en la falla renal), los riñones tienen una capacidad reducida para producir EPO. Esto hace que el organismo produzca menos glóbulos rojos.
  • Niveles bajos de hierro: el hierro es necesario para producir glóbulos rojos sanos. Las personas con ERC pueden perder hierro (durante la diálisis) o no absorber suficiente hierro de los alimentos.
  • Niveles bajos de vitamina B12 o ácido fólico: El organismo también necesita estas sustancias para producir sangre. Si no se dispone de cantidades suficientes, al organismo le puede resultar más difícil producir glóbulos rojos sanos.
  • Inflamación crónica: Las personas que padecen ERC suelen presentar inflamación (hinchazón generalizada en todo el cuerpo). La obesidad, la diabetes y la insuficiencia cardíaca también pueden provocarla. La inflamación puede dificultar que el organismo utilice el hierro de forma adecuada. 
  • Pérdida de sangre: Esto puede deberse a análisis de laboratorio frecuentes, a la diálisis o a problemas estomacales. 

La anemia puede tener otras causas además de la enfermedad del riñón, incluso en personas que padecen ERC. Algunos ejemplos son:

  • No consumir suficientes alimentos ricos en hierro o tener dificultades para absorberlo debido a problemas estomacales o intestinales
  • Pérdida abundante de sangre por la menstruación, úlceras, pólipos o hemorroides
  • Infecciones crónicas 
  • Cáncer
  • Enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoide (AR), la tiroiditis de Hashimoto, el síndrome de Sjögren, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa (CU) 
  • Trastornos sanguíneos hereditarios (genéticos), como la anemia falciforme o la talasemia, que afectan a la formación de los glóbulos rojos

Complicaciones

Si la anemia no se trata, puede:

  • Agravar la fatiga (cansancio) y la debilidad
  • Reducir tu calidad de vida, tanto a nivel físico como emocional y social
  • Aumentar la carga sobre el corazón
  • Aumentar el riesgo de problemas cardíacos
  • Hacer que los síntomas de la ERC sean más difíciles de controlar

Diagnóstico

La anemia en la ERC se diagnostica y se trata en función de los resultados de los análisis de laboratorio, tu historial médico y los síntomas que puedas presentar.

Pruebas

Su equipo sanitario puede recurrir a análisis de sangre para detectar la anemia, como por ejemplo:

  • Hemoglobina (Hb): indica la cantidad de proteína que transporta oxígeno en la sangre. En personas de 15 años o más, la anemia suele definirse como un nivel de Hb inferior a 12 g/dL (en mujeres) o inferior a 13 g/dL (en hombres).
  • Ferritina: indica la cantidad de hierro almacenada en el organismo. Un nivel de ferritina inferior a 100 ng/mL en adultos (inferior a 200 ng/mL en adultos en hemodiálisis) sugiere que es posible que no tenga suficiente hierro almacenado en el organismo.
  • Transferrina: una proteína que transporta el hierro en la sangre. Piensa en ella como el número de “autobuses” que tienes para transportar el hierro por todo el cuerpo. 
  • Saturación de la transferrina (TSAT): indica cuánto hierro transporta cada “autobús” (transferrina) o cuán llenos están los autobuses. Un nivel de TSAT inferior al 20% sugiere que es posible que no haya suficiente hierro disponible en la sangre.

Estas pruebas se utilizan de forma combinada para orientar las decisiones terapéuticas. 

Los objetivos del tratamiento no son lo mismo que los valores de diagnóstico, y pueden variar de una persona a otra. Habla con tu equipo sanitario sobre tus valores objetivo de hemoglobina (Hb), ferritina y TSAT.

Tratamiento

Medicamentos

El tratamiento depende de la causa de la anemia y de cómo afecta a tu vida diaria. El primer paso es tratar la causa, como la falta de hierro o de vitaminas. Si se necesitan medicamentos, estos pueden incluir:

  • Suplementos de hierro: ayudan a aumentar las reservas de hierro disponibles en el organismo para producir glóbulos rojos. Se pueden tomar por vía oral (comprimidos, cápsulas o líquidos) o por vía intravenosa (IV). 
  • Vitaminas: tu profesional sanitario puede recomendarte suplementos vitamínicos, como la vitamina B12 (cobalamina) o el ácido fólico, solo si tu organismo no tiene suficientes cantidades de estas vitaminas. Ambas son necesarias para producir glóbulos rojos sanos. 
  • Medicamentos estimulantes de la EPO (agentes estimulantes de la eritropoyetina o ESA): ayudan al organismo a producir más glóbulos rojos al aumentar los niveles de EPO en el organismo. Se administran mediante una inyección subcutánea (SubQ o SC) o por vía intravenosa (IV) durante la diálisis. Algunos ejemplos son: 

    • epoetina alfa (Epogen, Procrit, Retacrit) 
    • darbepoetina alfa (Aranesp) 
    • metoxipolietilenglicol-epoetina beta (Mircera)

    Dado que los AEE ayudan al organismo a producir más glóbulos rojos, el hierro puede agotarse más rápidamente. Por ello, la mayoría de las personas que toman un AEE también necesitarán un suplemento de hierro para asegurarse de que su organismo tenga suficiente hierro.

  • Inhibidores de HIF-PH: ayudan al organismo a producir más EPO por sí mismo y a aprovechar mejor el hierro. Se administran en forma de comprimidos por vía oral. El vadadustat (Vafseo) es la única versión disponible en Estados Unidos, y solo para personas en diálisis.
  • Transfusiones de sangre: se le administran glóbulos rojos sanos a través de una vena (por vía intravenosa). Solo se utilizan si la anemia es grave o urgente. Los profesionales de la salud intentan limitar o evitar las transfusiones de sangre, ya que pueden provocar otros problemas de salud, como reacciones alérgicas graves y sobrecarga de hierro. También pueden dificultar la posibilidad de recibir un trasplante de riñón en el futuro.

No empieces a tomar ningún suplemento de hierro ni vitaminas para la anemia sin consultarlo primero con tu equipo médico.

Nutrición

La nutrición es una parte importante del tratamiento de la anemia. Es posible que tengas que cambiar tu dieta para ayudar a controlar la anemia asociada a la ERC. Un dietista especializado en riñón puede ayudarte a planificar comidas que te gusten y que, al mismo tiempo, protejan tus riñones. 

Si tienes niveles bajos de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, es posible que te recomienden alimentos como carnes magras, legumbres o cereales enriquecidos. Algunos de estos alimentos también pueden tener un alto contenido en proteínas, sodio (sal) o fósforo, así que consulta con tu equipo sanitario antes de realizar cambios en tu dieta. 

Cómo prepararse para su cita

Preguntas que debes hacerte

  • ¿Cuál es mi nivel de hemoglobina y cuál es el nivel ideal para mí?
  • ¿Podría alguno de mis síntomas estar causado por la anemia?
  • ¿Tengo algún otro factor de riesgo de anemia (además de mi ERC)?
  • ¿Qué puede estar causando mi anemia: un nivel bajo de hierro, un nivel bajo de EPO o algo más?
  • ¿Necesito medicación para ayudar a elevar mi nivel de hemoglobina?
  • ¿A qué efectos secundarios debo prestar atención con mi tratamiento contra la anemia?
  • ¿Con qué frecuencia debo hacerme análisis de sangre para controlar mi anemia?
  • ¿Cuándo debo acudir al médico si mis síntomas empeoran o cambian?

¿Qué tan útil fue este contenido?

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
© 2026 Fundación Nacional del Riñón, Inc.