Marisco

Los mariscos, como el cangrejo, la langosta y las gambas, son ricos en proteínas, hierro y ácidos grasos omega-3. Son bajos en calorías, pero tienen un alto contenido en colesterol. Se pueden consumir sin riesgo en caso de enfermedad del riñón; consulta con tu dietista.

Los mariscos son animales acuáticos con concha. Entre los más comunes se encuentran el cangrejo, la langosta, las ostras, las almejas, las gambas, los mejillones y las vieiras. Aportan sabor y nutrientes saludables a los platos principales, las sopas, las ensaladas y las salsas.

¿Por qué los mariscos son un superalimento?

  • Son una buena fuente de proteínas y son ricos en hierro, cobre, zinc y vitamina B12
  •  Tienen un bajo contenido en calorías y grasas saturadas
  • Contienen grasas insaturadas saludables, como los ácidos grasos omega-3, que son importantes para la salud del corazón, el cerebro y los ojos, y pueden ayudar a reducir la inflamación
  • Tienen un alto contenido en colesterol, pero se ha comprobado que son beneficiosos para el corazón gracias a otros nutrientes beneficiosos, como los ácidos grasos omega-3 y los antioxidantes  

Los mariscos y la Enfermedad del Riñón

Los mariscos pueden consumirse en todas las etapas de la enfermedad del riñón. Consulta a tu dietista especializado en nefrología sobre la cantidad de marisco que debes incluir en tu dieta. Asegúrate de comprar marisco a un proveedor de confianza para evitar enfermedades de origen alimentario. Algunos productos del mar procesados o congelados tienen un contenido muy elevado de sodio, por lo que su consumo debe limitarse.

ERC (Enfermedad Renal Crónica)/Trasplante

Los mariscos pueden incluirse en la dieta para la enfermedad renal crónica. Las personas que reciben el riñón corren un mayor riesgo de padecer enfermedades de origen alimentario y deben evitar el consumo de mariscos crudos.

Hemodiálisis (3 veces por semana)

Los pacientes que se someten a diálisis en un centro pueden incluir marisco en su dieta para cubrir sus necesidades proteicas. Al igual que otras proteínas de origen animal, el marisco contiene fósforo y potasio. Tu dietista especializado en nefrología puede recomendarte la cantidad adecuada de marisco para ti.

Diálisis domiciliaria diurna/nocturna y diálisis peritoneal

Los pacientes en diálisis en casa pueden incluir marisco en su dieta para cubrir sus necesidades proteicas. Si necesitas limitar el fósforo, tu dietista especializado en nefrología puede ayudarte a incluir la cantidad adecuada de marisco en tu dieta.

Cálculos renales

Los mariscos tienen un bajo contenido en oxalatos y no influyen en la formación de cálculos renales.

Información nutricional de los mariscos

Tamaño de la ración: 3 oz

Proteínas (g)

Fósforo (mg)

Potasio (mg)

Sodio (mg)

Cangrejo real

15

192

173

711

Cangrejo de las nieves

20

109

170

873

Gambas

17

120

220

94

Langosta

14

160

177

323

Mejillones

10

167

228

314

Almejas

12

287

533

1022

Ostras

8

120

257

180

Vieiras

10

73

267

567

Cangrejos de río

14

230

252

80

Gambas al ajillo

Tiempo de preparación: 15 minutos 

Tiempo de cocción: 5 minutos

Tiempo total: 20 minutos 

Raciones: 4  

Ingredientes

  • 1 libra de gambas grandes, peladas y sin venas
  • 5 dientes de ajo grandes, picados
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • De ½ – 1 cucharadita de copos de pimiento rojo, o más al gusto
  • 4 cucharadas de mantequilla sin sal
  • ¼ de taza de vino blanco seco, o caldo bajo en sodio si no quieres usar vino
  • Zumo de ½ limón
  • La ralladura de 1 limón
  • ¼ de taza de perejil fresco, picado

Instrucciones

1. Seca las gambas con un paño y colócalas en un bol. Añade la mitad del ajo y 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra. Remueve para mezclarlo todo. Déjalas reposar 15 – 20 minutos (o refrigéralas 30 minutos – 1 hora).

2. En una sartén grande de hierro fundido, calienta el aceite de oliva restante a fuego medio-alto. Cuando el aceite empiece a brillar, añade la mezcla de gambas marinadas. Cocina las gambas durante aproximadamente 1 – 1.5 minutos por cada lado o hasta que empiecen a ponerse rosadas. Retira las gambas y resérvalas en un plato (si algunas siguen un poco grises, no te preocupes, se cocinarán del todo cuando las vuelvas a poner en la sartén).

3. Ahora añade el ajo restante y las hojuelas de pimiento rojo a la sartén y rehógalos brevemente hasta que desprendan aroma (con cuidado de que el ajo no se dore). Añade el vino y el zumo de limón y cocina durante un par de minutos hasta que se reduzca a la mitad.

4. Añade la mantequilla y cocina hasta que se derrita.

5. Vuelve a poner las gambas en la sartén y remuévelas para que se impregnen bien. Deja que las gambas se calienten un par de minutos (y que las que aún estén grises se pongan rosadas).

6. Apaga el fuego y añade el perejil y más copos de pimiento rojo si lo deseas. Sirve inmediatamente.

 

Sírvelos sobre pasta o fideos de calabacín.

Información nutricional de las gambas al ajillo (sin incluir ningún tipo de pasta, con vino blanco)

Calorías: 249

Proteínas: 8 g

Sodio: 47 mg

Potasio: 135 mg

Fósforo: 56 mg

 

Receta adaptada de la autora: Suzy Karadsheh https://www.themediterraneandish.com/shrimp-scampi/

 

Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no pretende constituir un consejo médico ni sustituir el asesoramiento médico de un profesional de la salud.

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