Introducción a la salud renal: cómo interpretar los análisis renales y los resultados de laboratorio

October 08, 2024

Vivir con una enfermedad del riñón crónica puede parecer como aprender un nuevo idioma. Hay muchas pruebas y los resultados pueden dejarte desconcertado. No te preocupes. La NKF está aquí contigo junto a Andy Thompson, asistente médico especializado en nefrología, para ayudarte a interpretar tus resultados analíticos y a gestionar tu salud renal.

Puntos clave

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Pruebas anuales

Todo el mundo debería someterse a un análisis de sangre metabólico anual, sobre todo aquellas personas que presenten factores de riesgo de enfermedad del riñón.

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Análisis de sangre

Los análisis de taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés), creatinina y BUN evalúan la función renal y permiten detectar posibles problemas.

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Análisis de orina

La presencia de proteínas o sangre en la orina puede indicar signos de daño o enfermedad del riñón.

Cuándo hacerse la prueba

 

Los riñones son órganos importantes que ayudan a mantener el equilibrio del organismo al eliminar los desechos y el exceso de agua. También ayudan a regular los minerales y las vitaminas, producen glóbulos rojos, mantienen la presión arterial y conservan la fortaleza de los huesos.

Todo el mundo debería hacerse un análisis de sangre metabólico básico o completo una vez al año. Esto te permite conocer mejor tu estado de salud general y el de tus riñones. Tu profesional sanitario puede solicitar análisis de orina o pruebas de imagen si detecta algún problema.

Las personas con antecedentes familiares de enfermedad del riñón, problemas renales en la infancia o factores de riesgo de enfermedad del riñón deben comunicárselo a su profesional sanitario y solicitar que se les realicen pruebas con frecuencia.

“La presión arterial alta y la diabetes son las dos principales causas de enfermedad del riñón o falla renal. Si padeces alguna de ellas, te recomiendo que te hagas un análisis de creatinina al menos una vez al año”, afirma Thompson. “Es fundamental asegurarse de que estas enfermedades no estén dañando los riñones de forma crónica”.

¿Corre riesgo de padecer una enfermedad del riñón? Realice este cuestionario de un minuto para averiguarlo.

Análisis de sangre

1. Tasa de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)

La taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) estima qué porcentaje de función renal tienes. Piensa en ella como una instantánea de la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.

“La taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) se calcula mediante una ecuación que tiene en cuenta factores como la creatinina en sangre, el peso, el sexo y la estatura”, explicó Thompson. “Una eGFR de 90 o superior se encuentra dentro del rango normal. Un valor de 60 o inferior puede indicar una enfermedad del riñón”.

Más información sobre la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés).

2. Creatinina sérica

La creatinina es un producto de desecho que los riñones ayudan a filtrar. Unos niveles elevados de creatinina pueden indicar problemas renales.

“La creatinina es un producto de desecho metabólico que los músculos producen a diario”, explicó Thompson. “También se ingiere al consumir determinados alimentos, como la carne roja”.

Más información sobre la creatinina

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3. Nitrógeno ureico en sangre (BUN)

El BUN mide la cantidad de nitrógeno en la sangre, un producto de desecho que se forma cuando el organismo descompone las proteínas.

“El BUN no puede utilizarse por sí solo para determinar si se padece una enfermedad del riñón. Se ve influido por la edad y por lo que comemos y bebemos”, explicó Thompson. “El BUN puede aportar información adicional sobre la función renal. También podemos utilizar el BUN en correlación con la creatinina para ofrecer una estimación muy simplificada del estado hídrico de una persona”.

4. Electrolitos

Los riñones ayudan a mantener el equilibrio electrolítico del organismo. Un exceso o una carencia de estas vitaminas y minerales esenciales puede provocar graves problemas de salud.

“Por lo general, cuanto más sanos están los riñones, mejor regulan los electrolitos como el sodio, el potasio, el calcio y el fósforo”, explicó Thompson. “El equilibrio de los electrolitos es fundamental para la salud general de una persona”.

  • Sodio (sal): ayuda al organismo a regular los líquidos. Unos riñones sanos filtran el exceso de sal. Un consumo excesivo de sal o un mal funcionamiento de los riñones podrían provocar problemas como la presión arterial alta, lo que dañaría aún más los riñones. Otras personas con enfermedad del riñón en etapa avanzada pueden sufrir hiponatremia o niveles bajos de sodio en sangre.

“El consejo más importante para la mayoría de las personas con enfermedad del riñón es controlar la ingesta de sal. Empieza por limitar los alimentos con sal añadida, como los productos procesados”, aconsejó Thompson. “Las especias y las hierbas son estupendas, pero hay que tener cuidado con los sustitutos de la sal. Muchos contienen cloruro de potasio. Comprueba la etiqueta y evítalos si estás controlando tu consumo de potasio”.

Más información sobre el sodio.

  • Potasio: Ayuda a que los nervios, los músculos y el corazón funcionen correctamente. Tener demasiado o muy poco potasio en la sangre podría provocar problemas potencialmente mortales, como un infarto.

“Los riñones desempeñan un papel fundamental en la regulación del potasio, entre el 90 – 95%. El 5 – 10% restante lo controla el colon”, explicó Thompson. “Antes, la dieta era el tratamiento de primera línea. Ahora disponemos de quelantes de potasio o medicamentos que ayudan a retener el potasio en el tracto gastrointestinal. Se elimina al ir al baño, por lo que el cuerpo no lo absorbe. Se pueden utilizar diuréticos para indicar a los riñones que eliminen más potasio”.

Más información sobre el potasio.

  • Calcio sérico: ayuda a mantener los huesos fuertes y a garantizar el movimiento muscular. El cuerpo transfiere parte del calcio de los huesos a la sangre para mantener unos niveles saludables. Diversos estudios han revelado que las personas con niveles bajos de calcio sérico desarrollan falla renal más rápidamente.

Más información sobre el calcio sérico.

  • Fósforo: ayuda a mantener los huesos fuertes. Un exceso de fósforo puede debilitar los huesos al extraerles el calcio. También puede provocar depósitos nocivos en los vasos sanguíneos y los órganos. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto, un ictus o incluso la muerte.

Más información sobre el fósforo.

  • Dióxido de carbono (CO₂) sérico: Desempeña un papel en la regulación del pH sanguíneo.  

“Si los riñones no funcionan, los productos de desecho metabólicos —subproductos de la vida— se acumulan en el organismo”, explicó Thompson. “Los niveles elevados de CO₂ indican a los profesionales sanitarios que la sangre es ácida y que los riñones no están cumpliendo su función”.

Más información sobre cómo equilibrar el pH del organismo

Cistatina C

La cistatina C es una proteína producida por las células del organismo. Los riñones sanos filtran el exceso. Los niveles elevados indican problemas renales. A veces se utiliza junto con la creatinina para ofrecer una evaluación más precisa de la salud renal, especialmente en casos en los que los niveles de creatinina pueden resultar engañosos debido a una masa muscular elevada u otros factores.

“Si una persona sana que hace ejercicio, se alimenta bien y tiene una masa muscular elevada acude a la consulta con niveles elevados de creatinina, es posible que no padezca una enfermedad del riñón”, explicó Thompson. “Dado que la creatinina es un producto de desecho generado por el metabolismo muscular, las personas con mayor masa muscular pueden presentar niveles más altos de creatinina. El uso de la cistatina C junto con la creatinina nos ofrece una imagen más clara de la salud renal”.

Más información sobre la cistatina C

Análisis de orina

1. Proteína en la orina (proteinuria)

Los riñones sanos suelen retener en la sangre proteínas como la albúmina. Los riñones dañados pueden permitir que estas proteínas se filtren a la orina. Se trata de una señal de alarma de daño renal.

“Los estudios realizados sobre los riñones y la salud renal muestran que, cuanta más proteína haya en la orina, peor será el estado de los riñones a largo plazo”, explicó Tompson. “Imagina la proteína como una bola con púas que rueda por el riñón de camino a la vejiga. Cuanta más proteína mantengamos fuera de la orina, más tiempo durará probablemente el riñón”.

Más información sobre la proteinuria

2. Sangre en la orina (hematuria)

Encontrar sangre en la orina puede resultar alarmante, pero por sí solo no siempre es indicativo de una enfermedad del riñón crónica. Existen varias afecciones, como las infecciones o los cálculos renales, que pueden provocarla.

Más información sobre la hematuria.

No te enfrentes a esto tú solo

Las revisiones periódicas y la comunicación con tu nefrólogo o médico de cabecera pueden ayudarte a entender los resultados de tus análisis y a ajustar tu plan de tratamiento. ¿Tienes alguna duda? Ponte en contacto con la línea de atención al paciente de la NKF, NKF Cares, para obtener ayuda.

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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