Última actualización: Febrero 26, 2024
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La lesión renal aguda (LRA) se produce cuando los riñones pierden repentinamente su capacidad para filtrar los residuos de la sangre, y se desarrolla en cuestión de horas o días. Este término sustituye al de “insuficiencia renal aguda”.
Acerca de la lesión renal aguda (LRA)
La lesión renal aguda (LRA) es un término que se utiliza para describir la situación en la que los riñones dejan de ser capaces, de forma repentina, de filtrar los productos de desecho de la sangre. Esto puede ocurrir en cuestión de unas horas o unos días. En la mayoría de las personas, la LRA se desarrolla en un plazo de 48 horas, aunque en ocasiones puede tardar hasta 7 días.
Este término sustituye al antiguo “insuficiencia renal aguda” (o IRA), que quizá aún veas o escuches de vez en cuando.
Signos y síntomas
Los signos y síntomas de la IRA pueden variar en función de diversos factores, como la causa, la gravedad y otras afecciones de salud que padezcas. Si se presentan síntomas, pueden incluir uno o varios de los siguientes:
- Orinar menos de lo habitual o no orinar en absoluto
- Hinchazón en las piernas, los tobillos y/o los pies
- Fatiga o cansancio
- Dificultad para respirar
- Confusión o cambios de humor
- Presión Arterial Alta
- Pérdida de apetito (pocas ganas de comer)
- Náuseas
- Dolor en el costado (dolor en el lateral de la espalda, entre las costillas y las caderas)
- Dolor o opresión en el pecho
- Convulsiones o coma (en casos graves)
En algunos casos, la IRA no presenta síntomas y solo se detecta mediante otras pruebas realizadas por los profesionales de la salud.
Causas
La IRA puede tener muchas causas diferentes. Muchas personas desarrollan IRA cuando una enfermedad o afección relacionada ejerce una presión adicional sobre los riñones. Otra causa habitual de la IRA es la reacción del organismo ante un problema de salud urgente o de emergencia (como una cirugía cardíaca o una infección por COVID-19). Por último, la IRA puede estar provocada por medicamentos u otras sustancias que se consuman. A continuación se ofrecen ejemplos de cada una de estas situaciones.
Por lo general, la IRA se produce debido a una combinación de factores. Esto es especialmente cierto en el caso de las personas mayores, que corren un mayor riesgo debido a su edad.
Lesión renal aguda
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Complicaciones
La insuficiencia renal aguda (IRA) puede provocar una acumulación de productos de desecho en la sangre y dificultar el mantenimiento del equilibrio adecuado de líquidos y minerales en el organismo. También puede causar daños permanentes en los riñones, lo que da lugar a una enfermedad renal crónica (ERC). Sin tratamiento, la IRA también puede afectar a otros órganos, como el cerebro, el corazón y los pulmones. Por eso, es importante saber a qué hay que prestar atención y cómo reducir el riesgo.
Diagnóstico
Si tu profesional de la salud sospecha que padeces una insuficiencia renal aguda (IRA), te realizará una evaluación para identificar su posible causa (o causas). Esto puede incluir la realización de una exploración física, la revisión de tus afecciones médicas y del historial de medicación de la última semana (incluidos los productos de venta libre y los suplementos a base de plantas), preguntas sobre acontecimientos y experiencias recientes (por ejemplo, síntomas, ingesta de agua, consumo de drogas recreativas, viajes relevantes) y la solicitud de análisis de sangre y/o de orina.
Pruebas
Algunas de las pruebas más habituales que se utilizan para detectar la IRA son:
- Creatinina sérica (en sangre): un análisis de sangre que se utiliza para comprobar la eficacia con la que los riñones filtran este producto de desecho de la sangre
- Taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)
- Nitrógeno ureico en sangre (BUN): al igual que la creatinina, este análisis permite medir otro producto de desecho presente en la sangre para evaluar la capacidad de los riñones para filtrar la sangre
- Otros análisis de sangre, como los de sodio, potasio y bicarbonato (para comprobar si hay algún desequilibrio)
- Diuresis: los profesionales de la salud pueden controlar la cantidad de orina que expulsa cada día, especialmente si está ingresado en el hospital con LRA
- Análisis de orina: puede realizarse un análisis de orina general para obtener más pistas sobre la causa de la LRA
- En algunos casos, pueden resultar útiles las pruebas de imagen, como una ecografía
- Biopsia renal: en algunas situaciones menos habituales, es posible que su profesional de la salud necesite examinar al microscopio una pequeña muestra de su riñón para hacerse una idea más clara de la causa
Es posible que se soliciten otras pruebas en función de lo que los profesionales de la salud consideren que podría estar provocando tu insuficiencia renal aguda.
Tratamiento
El tratamiento de la LRA depende de cuál sea su causa. Por eso es tan importante identificarla. Entre los enfoques más habituales para tratar la LRA se incluyen:
- Suspender cualquier medicamento que pueda estar provocando o contribuyendo a la IRA
- Administrarle líquidos (ya sea por vía oral o intravenosa)
- Antibióticos (si la IRA está provocada por una infección bacteriana)
- Colocar una sonda urinaria (un tubo fino que se utiliza para drenar la vejiga, útil si la IRA está provocada por una obstrucción)
- Diálisis (dependiendo de la gravedad del daño renal y/o del impacto en otros órganos)
- En la mayoría de los casos, los tratamientos de diálisis son solo temporales, hasta que los riñones se recuperen.
La mayoría de las personas con LRA tendrán que pasar algún tiempo en el hospital para ser supervisadas mientras reciben tratamiento.
Tras haber padecido una IRA, tienes un mayor riesgo de sufrir otros problemas de salud, como la enfermedad renal crónica (ERC), enfermedades cardíacas o un ictus. También corres un mayor riesgo de volver a padecer una IRA en el futuro. Por lo tanto, es importante acudir a visitas de seguimiento periódicas con tu profesional de la salud y controlar tu salud renal, comenzando con dos pruebas sencillas (a ser posible, en los tres meses siguientes a finalizar el tratamiento de tu IRA).
Cómo prepararse para su cita
Preguntas que debes hacerte
- ¿Cuáles son mis principales factores de riesgo de sufrir una LRA?
- ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo de sufrir una IRA?
- ¿Hay algún medicamento que deba evitar (ya sea ahora o en el futuro) debido a mi estado renal?
- [Si tengo posibles síntomas de LRA] ¿Debería acudir al servicio de urgencias por mis síntomas?
- ¿Se podía haber evitado la causa de mi IRA? Si es así, ¿qué puedo hacer para evitar que vuelva a ocurrir?
- ¿Cuándo debo acudir a una revisión una vez finalizado el tratamiento de la IRA para comprobar el estado de mis riñones?


















