Niveles elevados de fósforo (hiperfosfatemia)

Última actualización: Diciembre 06, 2024

Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF

Los niveles elevados de fósforo en sangre suelen deberse a una enfermedad del riñón y aumentan el riesgo de sufrir numerosos problemas de salud. El tratamiento incluye cambios en la dieta y medicación.

Acerca de los niveles elevados de fósforo (hiperfosfatemia)

Los niveles elevados de fósforo (fosfato) en sangre, también conocidos como “hiperfosfatemia”, son un problema médico que se caracteriza por un exceso de fósforo en la sangre. 

El cuerpo necesita fósforo. Su función principal es combinarse con el calcio para formar huesos y dientes fuertes. También desempeña un papel clave en la producción de la energía necesaria para respirar y para otros procesos biológicos del organismo. Sin embargo, un exceso de fósforo en la sangre puede ser peligroso para la salud. 

Las personas que padecen enfermedad renal crónica (ERC) corren el riesgo de presentar niveles elevados de fósforo (hiperfosfatemia). A medida que disminuye la taza de filtración glomerular estimada (eGFR), aumenta el riesgo de sufrir hiperfosfatemia. 

Signos y síntomas

La mayoría de las personas con niveles elevados de fósforo no presentan ningún síntoma. Si se presentan síntomas, estos pueden incluir:

  • Dolor óseo y/o articular
  • Prurito (picor en la piel)
  • Erupción cutánea
  • Pequeños depósitos de calcio (bultos duros) en la piel o en los tejidos blandos (grasa, músculos, tendones)

En casos muy graves pueden aparecer los siguientes síntomas: 

  • Calambres musculares
  • Contracciones musculares involuntarias (que se producen sin que el paciente pueda controlarlas)

Sensación de entumecimiento u hormigueo en la boca (ya sea en un lado, en la lengua o en toda la boca)

Aunque no presentes síntomas, tener un nivel elevado de fósforo es peligroso para tu salud a largo plazo.

Causas

La causa más frecuente de los niveles elevados de fósforo es la enfermedad renal crónica (ERC), especialmente cuando evoluciona hacia la falla renal. Los riñones se encargan de eliminar el exceso de fósforo del organismo. Esto evita que los niveles de fósforo alcancen valores demasiado elevados. A medida que la ERC avanza, los riñones pierden poco a poco su capacidad para filtrar la sangre. Esto provoca que el fósforo (y otros productos de desecho naturales) se acumulen en la sangre, ya que los riñones son la principal vía de eliminación del fósforo del organismo.

El riesgo de tener niveles elevados de fósforo es bajo en personas con etapas tempranas de la ERC (cuando la eGFR es superior a 30). A medida que la eGFR desciende por debajo de 30, el riesgo de tener niveles elevados de fósforo aumenta. Por lo tanto, los niveles elevados de fósforo son más frecuentes en personas con ERC en etapa 4 o en etapa 5.

Niveles elevados de fósforo y enfermedad renal crónica: cómo encontrar el equilibrio

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Complicaciones

Los niveles elevados de fósforo provocan que los vasos sanguíneos se endurezcan y pierdan flexibilidad. Esto dificulta que la sangre circule por todo el cuerpo. Por lo general, este proceso no se produce de forma rápida, sino que se debe a muchas semanas o meses de niveles constantemente elevados de fósforo. Por lo tanto, unos niveles elevados de fósforo aumentan el riesgo de sufrir:

Los niveles elevados de fósforo también pueden ser peligrosos para la salud ósea. Cuando los niveles de fósforo son altos, el cuerpo descompone los huesos y dificulta su regeneración. Esto también se conoce como trastorno mineral y óseo (MBD). Puede debilitar mucho los huesos y aumentar el riesgo de sufrir fracturas.

Diagnóstico

Pruebas

Para medir el nivel de fósforo (fosfato) en la sangre se utiliza un sencillo análisis de sangre.

El nivel normal de fósforo en sangre en adultos se sitúa entre 2.5 – 4.5 miligramos por decilitro (mg/dL). Por lo tanto, se considera que el nivel de fósforo es elevado cuando supera los 4.5 mg/dL. El rango normal es diferente (más alto) en el caso de los niños y adolescentes.

Hay muchos otros factores que pueden orientar las decisiones terapéuticas, entre ellos si se debe tratar el nivel elevado de fósforo y cómo hacerlo. Por ello, es probable que tu profesional de la salud solicite otros análisis de sangre al comprobar tus niveles de fósforo, como los de calcio, hormona paratiroidea (PTH) y la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés). Al analizar todos estos datos en conjunto, tu profesional de la salud tendrá una idea más clara de lo que está ocurriendo en tu organismo y podrá ofrecerte el mejor asesoramiento sobre qué medidas tomar.

Las directrices actuales recomiendan “reducir los niveles elevados de fósforo hasta situarlos dentro de los límites normales”. Esto significa que, aunque todos los valores superiores a 4.5 mg/dL se consideran elevados, es posible que no siempre sea necesario tratarlos. Consulta con tu equipo sanitario para determinar cuál es la mejor forma de tratar tus niveles elevados de fósforo en función de tu situación concreta.

Tratamiento

Nutrición

Reducir la cantidad de fósforo en la dieta es un paso importante para cualquier persona que padezca un nivel elevado de fósforo. Esto puede resultar difícil, ya que el fósforo se encuentra en muchos alimentos.

El fósforo natural (orgánico) se encuentra en muchos alimentos ricos en proteínas, como la carne, las aves, el pescado, los frutos secos, las legumbres y los productos lácteos. El objetivo no es eliminar estos alimentos de la dieta. Muchos de ellos contienen proteínas y otros nutrientes importantes para la salud. Lo importante es encontrar un equilibrio que se adapte a cada persona. A la hora de elegir, también debes tener en cuenta tu nivel de riesgo de tener un nivel elevado de fósforo, otras afecciones de salud, tu cultura, tu presupuesto y tus preferencias. La fuente de los alimentos también es importante: el fósforo de los alimentos de origen animal se absorbe más fácilmente que el que se encuentra en los alimentos de origen vegetal.

El fósforo inorgánico se encuentra en la comida rápida, los alimentos precocinados, las bebidas en lata y embotelladas, las carnes aderezadas y la mayoría de los alimentos procesados. Este tipo de fósforo se absorbe por completo en la sangre. Evitar estas fuentes de fósforo puede ayudarte mucho a controlar tus niveles de fósforo. Para identificarlas, revisa la lista de ingredientes de la etiqueta nutricional y busca palabras que contengan ‘PHOS’ (por ejemplo: ácido fosfórico, fosfato tricálcico, etc.).

Cambiar los hábitos alimenticios es difícil. Consultar a un dietista especializado en enfermedades renales puede ayudarte a encontrar el enfoque más adecuado para tu situación personal.

Un hombre con una camisa a cuadros azules y una mujer con una camisa blanca en una tienda de comestibles; él sostiene un teléfono y ella, una botella; ambos miran el teléfono.

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Medicamentos

Para muchas personas que se someten a diálisis, limitar la cantidad de fósforo que se ingiere no es suficiente para controlar los niveles elevados de fósforo. Si esto ocurre, se pueden utilizar medicamentos para ayudar (junto con la reducción de la cantidad de fósforo en la alimentación).

Agentes quelantes del fosfato: Estos medicamentos ayudan a ‘quelar’ el fósforo presente en los alimentos. De este modo, se evita que el fósforo se absorba en el organismo. Deben tomarse cada vez que se come, tanto en las comidas como en los tentempiés. Se presentan en diversas formas, como comprimidos, cápsulas, comprimidos masticables, polvos y líquidos. Por lo tanto, consulta con tus profesionales de la salud cuáles son las opciones disponibles para ver cuál o cuáles se adaptan mejor a tus necesidades. 

Algunos ejemplos de quelantes de fosfato son:

  • acetato de calcio (Phoslo, Phoslyra, Eliphos, Calphron)
  • carbonato cálcico (Tums)
  • citrato férrico (Auryxia)
  • carbonato de lantano (Fosrenol)
  • sevelamer (Renagel o Renvela)
  • oxihidróxido de sucroferro (Velphoro)

La mayoría de estas opciones solo están autorizadas para su uso en personas que también reciben tratamientos de diálisis.

Bloqueador de fosfatos: Este medicamento también ayuda a impedir la absorción de fósforo, pero de una forma ligeramente diferente. En lugar de unirse directamente al fósforo presente en los alimentos, bloquea la zona del intestino donde se absorbe el fósforo. Se toma dos veces al día para proporcionar una cobertura “las 24 horas del día” (a diferencia de los quelantes, que deben tomarse con cada comida).

El único bloqueador de fosfatos disponible es el tenapanor (Xphozah). Solo está autorizado para su uso en personas que también reciben tratamientos de diálisis.

Para muchas personas, puede ser necesario combinar un quelante de fosfato y un bloqueador de fosfato para ayudar a controlar los niveles de fósforo, incluso después de haber reducido la cantidad de fósforo en la dieta.

Diálisis

La diálisis puede ayudar a eliminar parte del fósforo de la sangre, tanto la hemodiálisis como la diálisis peritoneal. En la mayoría de los casos, la diálisis no elimina suficiente fósforo como para alcanzar los niveles deseados. Por lo tanto, el objetivo principal del tratamiento es limitar, en primer lugar, la cantidad de fósforo que entra en la sangre.

Por otro lado, las personas que reciben tratamientos de hemodiálisis en casa (ya sean sesiones diarias breves o nocturnas [durante la noche]) tienen un menor riesgo de desarrollar niveles elevados de fósforo, ya que se someten a tratamientos de diálisis con mayor frecuencia. Si te sometes a hemodiálisis en un centro, pregunta a tus profesionales de la salud si se pueden ajustar los parámetros de tu diálisis para ayudar a reducir tus niveles de fósforo.

Cómo prepararse para su cita

Preguntas que hay que hacer 

  • ¿Cuál ha sido mi último nivel de fósforo?
    • Es importante llevar un seguimiento a largo plazo de tus niveles de fósforo, sobre todo porque las decisiones sobre el tratamiento se toman en función de las tendencias a lo largo del tiempo. Un único resultado elevado puede que no justifique un tratamiento, pero unos niveles repetidos por encima del rango normal sí podrían hacerlo.
  • ¿Cuál es mi nivel o rango objetivo de fósforo?
    • Cada persona es diferente, y el rango normal no siempre es el objetivo recomendado. Colabora con tus profesionales de la salud para identificar el objetivo adecuado para ti. Esto te ayudará a comprender mejor tus informes de análisis y a saber hacia qué objetivo te diriges para mejorar tu salud.
  • ¿Con qué frecuencia debo controlar mis niveles de fósforo?
    • Las recomendaciones sobre la frecuencia de los análisis varían en función de la etapa de la ERC en la que te encuentres, tus factores de riesgo de tener niveles elevados de fósforo y tus otras afecciones de salud. Es posible que algunas personas solo necesiten hacerse un análisis 1 o 2 veces al año, mientras que otras necesitan uno cada mes. Habla con tu equipo sanitario para ver qué es lo mejor en tu caso.
  • ¿Me puede derivar a un dietista especializado en enfermedades renales?
    • Puede resultar difícil encontrar formas de reducir la cantidad de fósforo en su dieta. También es posible que, al intentar reducir sus niveles de fósforo, elimine sin querer alimentos saludables. Trabajar con un dietista especializado en nefrología puede ayudarle a asegurarse de que recibe la información adecuada, adaptada a sus necesidades.
  • [Si tiene efectos secundarios o problemas al tomar la medicación] ¿Podría alguno de mis síntomas ser un efecto secundario de la medicación que tomo para reducir el fósforo? Si es así, ¿sería posible probar con otra opción?
    • Muchas personas sufren efectos secundarios intolerables por los medicamentos y nunca se lo comunican a su equipo sanitario. Del mismo modo, a algunas personas les puede resultar molesto el sabor o el tamaño de un medicamento. Esto puede llevarles a saltarse dosis o a tomar el medicamento de forma incorrecta. Ambas situaciones pueden ser peligrosas. Por eso, habla con tu profesional de la salud sobre lo que estás experimentando. Con tantas opciones disponibles actualmente, hay muchas posibilidades de encontrar una buena alternativa que te vaya mejor.

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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