Última actualización: Septiembre 11, 2023
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La enfermedad renal crónica (ERC) consiste en que los riñones se van dañando poco a poco y ya no pueden realizar funciones importantes, como eliminar los residuos y mantener la presión arterial en niveles normales.
Acerca de la Enfermedad Renal Crónica (ERC)
Los riñones desempeñan muchas funciones importantes. Entre las formas en que mantienen el equilibrio de todo el cuerpo se incluyen:
- Eliminar los productos de desecho naturales y el exceso de agua del cuerpo
- Ayudar a producir glóbulos rojos
- Equilibrar los niveles de minerales importantes en el organismo
- Ayudar a mantener la presión arterial
- Mantener los huesos sanos
La enfermedad renal crónica (ERC) se produce cuando los riñones se han dañado con el paso del tiempo (durante al menos 3 meses) y tienen dificultades para realizar todas sus funciones importantes. La ERC también aumenta el riesgo de padecer otros problemas de salud, como enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. El desarrollo de la ERC suele ser un proceso muy lento, con muy pocos síntomas al principio. Por ello, la ERC se divide en 5 etapas para orientar las decisiones terapéuticas.
Signos y síntomas
Muchas personas que padecen ERC no presentan ningún síntoma hasta que se alcanzan las etapas más avanzadas y/o aparecen complicaciones. Si se presentan síntomas, estos pueden incluir:
- Orina espumosa
- Orinar con más o menos frecuencia de lo habitual
- Picor y/o sequedad en la piel
- Sensación de cansancio
- Náuseas
- Pérdida de apetito
- Pérdida de peso sin intentar adelgazar
Las personas que se encuentran en etapas más avanzadas de la ERC también pueden notar:
- Dificultad para concentrarse
- Entumecimiento o hinchazón en los brazos, las piernas, los tobillos o los pies
- Dolores musculares o calambres
- Dificultad para respirar
- Vómitos
- Dificultad para dormir
- El aliento huele a amoníaco (también se describe como a orina o a “pescado”)
Causas
Factores de riesgo
Cualquier persona puede desarrollar ERC, a cualquier edad. Sin embargo, algunas personas corren un mayor riesgo que otras. Los factores de riesgo más comunes de la ERC son:
- Diabetes
- Presión arterial alta (hipertensión)
- Enfermedad cardíaca y/o insuficiencia cardíaca
- Obesidad
- Mayores de 60 años
- Antecedentes familiares de ERC o falla renal
- Antecedentes personales de lesión renal aguda (LRA)
- Tabaquismo y/o consumo de productos del tabaco
Para muchas personas, la ERC no se debe a una única causa. Por el contrario, es el resultado de numerosos factores físicos, ambientales y sociales. La detección temprana es importante, ya que la ERC suele aparecer sin causar síntomas apreciables. Conocer los factores de riesgo puede ayudarte a determinar tu nivel de riesgo y a saber si debes someterte a pruebas para detectar la ERC.
Otras causas
La ERC también puede estar provocada por muchas otras afecciones o circunstancias. Algunos ejemplos son:
- Enfermedades glomerulares: glomerulonefritis, nefropatía por IgA (IgAN) y nefropatía por VIH
- Enfermedades hereditarias: enfermedad del riñón poliquística
- Enfermedades autoinmunes: lupus (nefritis lúpica)
- Infecciones graves: sepsis y síndrome hemolítico urémico (SHU)
- Otras causas: cáncer de riñón, cálculos renales, infecciones frecuentes del tracto urinario (ITU) no tratadas y/o prolongadas, hidronefrosis y anomalías renales y del tracto urinario congénitas
37 millones de adultos en Estados Unidos padecen ERC, y aproximadamente el 90% ni siquiera sabe que la padece. Realiza este cuestionario de un minuto para averiguar si tienes un riesgo elevado de padecer ERC.
Complicaciones
A medida que la ERC se agrava, aumenta el riesgo de sufrir complicaciones. Algunos ejemplos son:
- Enfermedades cardiovasculares (enfermedades cardíacas y/o ictus)
- Presión Arterial Alta
- Anemia (niveles bajos de glóbulos rojos)
- Acidosis metabólica (acumulación de ácido en la sangre)
- Trastornos minerales y óseos (cuando los niveles de calcio y fósforo en sangre están desequilibrados, lo que provoca enfermedades óseas y/o cardíacas)
- Hiperpotasemia (niveles elevados de potasio en la sangre)
- Falla Renal
Algunas afecciones, como las enfermedades cardiovasculares y la presión arterial alta, también pueden provocar o agravar la ERC.
Diagnóstico
Pruebas
Detectar la ERC es fácil con dos pruebas sencillas:
- un análisis de sangre conocido como taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)
- un análisis de orina conocido como relación albúmina creatinina en orina (uACR)
Ambas pruebas son necesarias para obtener una imagen clara de la salud de tus riñones. Tener una eGFR inferior a 60 y/o una uACR superior a 30 durante tres meses o más es un indicio de que podrías padecer una enfermedad del riñón.

La taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) es una estimación de la capacidad de los riñones para eliminar los productos de desecho de la sangre. Se calcula a partir del nivel de creatinina sérica, la edad y el sexo. También se puede calcular a partir del nivel de cistatina C. Una eGFR “normal” varía según la edad: disminuye a medida que se envejece. En esta prueba, cuanto mayor sea el valor, mejor. El valor de la eGFR se utiliza para determinar la etapa de la ERC.
El uACR mide la cantidad de dos sustancias diferentes en la orina: la albúmina (proteína) y la creatinina. Los riñones sanos retienen la albúmina en la sangre mientras filtran la creatinina hacia la orina. Por lo tanto, debería haber muy poca o ninguna albúmina en la orina. El uACR se calcula dividiendo la cantidad de albúmina en la orina entre la cantidad de creatinina en la orina para obtener la relación. En esta prueba, cuanto menor sea el valor, mejor. El valor de la uACR se utiliza para detectar la albuminuria, un factor de riesgo significativo de complicaciones.
En algunos casos, los profesionales de la salud pueden solicitar pruebas adicionales para obtener más información sobre la salud de sus riñones. Algunos ejemplos son una biopsia renal o pruebas de imagen (tomografía computarizada, ecografía o resonancia magnética).
Tratamiento
Resumen
El tratamiento de la ERC se centra en cuatro objetivos muy importantes:
- Tratar la(s) enfermedad(es) o afección(es) que con mayor probabilidad están causando la ERC (por ejemplo, la diabetes, la presión arterial alta o la nefropatía por IgA)
- Tomar medidas para frenar directamente el proceso de la ERC (lo que también se conoce como “frenar la progresión de la ERC”)
- Reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (sufrir un infarto de miocardio o un ictus)
- Tratar cualquier complicación que pueda tener a causa de su ERC
Las recomendaciones específicas de tratamiento dependen de la etapa de su ERC y de qué otras afecciones de salud padezca (incluidas las complicaciones de la ERC). A continuación se ofrecen recomendaciones que se aplican a la mayoría de las personas con ERC. No hay dos personas iguales, por lo que debe hablar con sus profesionales de la salud sobre las recomendaciones adaptadas a su caso.
Medicamentos
Los profesionales de la salud pueden recetarle uno o más medicamentos para ayudar a ralentizar o detener el empeoramiento de su ERC. Estos medicamentos pueden incluir un inhibidor de la ECA/ARB, un inhibidor de SGLT2 y/o un nsMRA.
Los profesionales de la salud también pueden recetarle una estatina (medicamento para el colesterol). Las guías clínicas recomiendan el uso de estatinas para las personas con ERC que también padezcan diabetes, tengan antecedentes de enfermedad cardíaca o sean mayores de 50 años. Aunque no tenga el colesterol alto, una estatina puede ayudarle a reducir el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.
Es posible que también tenga que tomar otros medicamentos o suplementos para controlar cualquier complicación de la ERC que pueda tener (si procede).
Nutrición
Es importante limitar la ingesta de sodio (sal) a menos de 2300 mg al día (aproximadamente una cucharadita de sal procedente de todos los alimentos y bebidas que consuma cada día). Esta recomendación es muy importante si además padece presión arterial alta. Su profesional de la salud podría recomendarle un objetivo aún más bajo en función de sus otras afecciones de salud. Esto implica mucho más que no utilizar el salero, sino también limitar los alimentos con altos niveles de sodio indicados en su etiqueta de información nutricional. Algunos alimentos que no saben salados pueden contener una cantidad sorprendente de sodio cuando se consulta su etiqueta de información nutricional.
En función de los resultados de tus análisis de sangre, tu profesional de la salud o tu dietista especializado en nefrología también pueden aconsejarte que modifiques la cantidad de potasio, fósforo y/o calcio que ingieres a través de tu dieta.
Acudir a un dietista puede resultar especialmente útil si además padeces otras afecciones de salud, como presión arterial alta, diabetes o insuficiencia cardíaca, en las que es aún más importante integrar una dieta saludable en tu estilo de vida para ayudar a prevenir complicaciones. Puede resultar abrumador llevar un control de tantos cambios, y un dietista puede ayudarte a identificar qué es lo que mejor te funciona.
Puede encontrar información adicional sobre cómo alimentarse de forma saludable con una enfermedad del riñón en la página “Nutrición y enfermedad del riñón en fase inicial”.
Recomendaciones sobre el estilo de vida
Ahora es un buen momento para adoptar hábitos de vida más saludables:
- Si fumas o consumes productos del tabaco, deja de hacerlo. Fumar puede acelerar el proceso de la enfermedad del riñón y aumentar el riesgo de sufrir una falla renal. También aumenta el riesgo de padecer otros problemas de salud graves, como presión arterial alta, enfermedades cardíacas, cánceres y accidentes cerebrovasculares.
- Haga ejercicio con regularidad. Recuerde que no pasa nada por empezar poco a poco: dar paseos cortos es una forma estupenda de comenzar.
- Dormir bien también es importante. Intente dormir lo suficiente para estar bien descansado.
- Si tiene sobrepeso, adelgazar mediante una dieta equilibrada y la actividad física puede ayudarle a mejorar su salud de muchas maneras.
- Busca formas de reducir y controlar el estrés en tu vida.
Otras formas de reducir el riesgo
Tomar medidas para controlar otras afecciones de salud que puedas padecer también puede ayudar a controlar tu ERC. Esto incluye la presión arterial alta, la diabetes y el colesterol alto.
Las personas con ERC también deben evitar ciertos analgésicos conocidos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Estos pueden ser perjudiciales para los riñones, especialmente en dosis elevadas y/o con un uso prolongado. Algunos ejemplos son:
- ibuprofeno (Motrin, Advil)
- indometacina (Indocin)
- naproxeno (Aleve, Naprosyn)
- comprimidos o cápsulas de diclofenaco (Cataflam, Zipsor)
- celecoxib (Celebrex)
- meloxicam (Mobic)
- aspirina (solo si se toman más de 325 mg al día)
Muchos de estos medicamentos AINE se pueden adquirir sin receta médica (OTC) y pueden venderse con un nombre diferente o estar mezclados con otros ingredientes (como los medicamentos para la tos y el resfriado). En ocasiones, puede que no sea posible evitar el uso de estos productos, dependiendo de otras afecciones de salud que padezcas. Consulta siempre a tu profesional de la salud antes de utilizar cualquier producto que contenga estos principios activos o en cuya etiqueta figure la palabra “AINE”. En general, el paracetamol, también conocido como Tylenol, es seguro para los riñones en las dosis recomendadas; no obstante, consulta primero a tu profesional de la salud para determinar la causa de tu dolor y la mejor forma de tratarlo.
Si los profesionales de la salud le indican que padece acidosis metabólica, aumentar la cantidad de frutas y verduras que consume a diario puede ayudarle a reducir el nivel de ácido en la sangre. Esto también puede contribuir a ralentizar la progresión (empeoramiento) de su ERC.
Echa un vistazo a nuestras comunidades en línea para conectar con otras personas, obtener más información y conocer las experiencias de quienes están pasando por situaciones similares.
Cómo prepararse para su cita
Preguntas que debes hacerte
- ¿Cuáles son mis valores de eGFR y uACR? ¿En qué etapa de la ERC me encuentro?
- ¿Qué nivel de riesgo tengo de desarrollar una enfermedad cardíaca o un ictus? ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo?
- ¿Cuándo debo volver a hacerme las pruebas de eGFR y uACR?
- ¿Tengo un peso saludable?
- ¿Se encuentra mi presión arterial dentro del rango recomendado?
- ¿Tengo diabetes o prediabetes? En caso afirmativo, ¿mi A1C se encuentra dentro del rango recomendado?
- ¿Tengo albuminuria?
- ¿Hay algún cambio que deba introducir en mi dieta?
- ¿Debería tomar algún medicamento para ayudar a reducir el riesgo de que mi ERC empeore?
Descarga la ficha informativa de la NKF: “Recién diagnosticado de enfermedad del riñón”
- Descarga la ficha informativa de la NKF: “Recién diagnosticado de enfermedad del riñón”: en inglés
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